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La astrología es una ciencia. De hecho, es la que más tiempo ha tenido para ser puesta a prueba: no ha dado un solo resultado fiable en más de 4000 años de estudio. Por eso es una ciencia, sí, pero una ciencia fracasada.

Tras Faust (1859) y Roméo et Juliette (1867), la partitura más popular de Gounod es Mireille (1864), aunque su difusión internacional viene algo lastrada por su argumento bastante localista, basado en el poema provenzal de Frédéric Mistral, apellido por cierto que se corresponde con el viento de ese nombre que azota intermitentemente el corazón de esa provincia como bien saben muchos espectadores del Festival de Orange, amén de sus cantantes, que lo han tenido que soportar.

Werther, originariamente escrito para tenor (lo estrenó en Viena y en alemán un wagneriano, el belga Ernest van Dyck, en 1892), fue adaptado por el propio Massenet para el célebre barítono Mattia Battistini.

Nos encontramos en esta ocasión con una curiosidad de breve vida inspirada en un icono ibérico: una sátira en clave de ciencia ficción basada en el personaje de Don Quijote. Su anti-héroe protagonista, Don Quick (Ian Hendry), se dedica a cargar contra planetas en lugar de molinos de viento.

La de periodista es una profesión de resonancias casi míticas. Los mismos profesionales del gremio se han encargado de revestir a su tarea de un aura heroica, invocando las hazañas de intrépidos reporteros de guerra o investigación. El cómic ha sido especialmente proclive a elegir a periodistas como protagonistas de las más inverosímiles aventuras. La lista de reporteros-viajeros en el mundo de las viñetas es largo e ilustre: Tintín, Brenda Starr, Spirou, Taxi, Frank Cappa, Johnny Focus, Ernie Pike…

Para el melómano y para el cinéfilo, el repertorio wagneriano no es una simple preferencia sino un elemento imprescindible para comprender las relaciones entre música y cine. De hecho, si no se fijan los parámetros que permitan distinguir los hitos de ese territorio creativo, costará entender la trayectoria de eso que hoy llamamos, con cierta vaguedad, banda sonora.

La tortuga estrellada de Madagascar (Astrochelys radiata) o tortuga radiada está considerada una de las más atractivas del mundo. Este quelonio era muy abundante en el sur de la isla de Madagascar pero la pérdida de hábitat, la caza, y el comercio de mascotas lo han conducido al borde de la extinción. En el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) se exhibe un ejemplar que pertenece a su colección histórica.

A comienzos de la década de los sesenta y a demanda de unas cadenas de televisión dispuestas a satisfacer las demandas de entretenimiento de todos los sectores de la población, las series de ciencia ficción empezaron a formar parte regular de todas las programaciones.

Atendiendo a la demanda de las cadenas de televisión, la ciencia ficción comenzó en los años sesenta a frecuentar las parrillas de programación. Desde el espionaje futurista de El agente de CIPOL” (1964-1968) a las aventuras con sabor pulp de Viaje al fondo del mar, la diversidad que se pudo encontrar en esa década dentro del ámbito de nuestro género fue extraordinaria.

Hace medio siglo ocurrió el Mayo del 68. Umberto Eco lo definió como un enorme happening callejero. Hay, por el contrario, quien señala su importancia histórica, su carácter de punto de inflexión entre un antes y un después, sobre todo por su relevancia política.

Llega a las librerías un libro importante: Aforismos del no mundo, del poeta Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), en edición de Antonio Rivero Taravillo. La lectura de esta obra comporta serios retos para el lector, sobre todo si, como es mi caso, aterrizó en el mundo de Cirlot a través del ensayo ‒sus escritos sobre arte o su prodigioso Diccionario de símbolos‒ antes de descubrir su obra poética ‒para empezar, los poemarios que constituyeron el ciclo Bronwyn‒. Y hablo de retos porque estos son los aforismos de un filósofo que no escribe con ligereza, o a favor de la marea, sino desde la intimidad de su sabiduría.

En 1975, la revolución del cómic adulto francés gestada en el 68 todavía mantiene su vigor. Junto a la continuidad de series clásicas (Asterix, Lucky Luke, Alix, Blueberry…), aparece la primera aventura de Corto Maltés, La Balada del Mar Salado, serializada en France-Soir, y se lanza una nueva publicación de cómics, Fluide Glacial.

En El diabolus ex machina me referí al que tal vez sea el primer ejemplo conocido de diabolus ex machina: el que se emplea en el desenlace de la Epopeya de Gilgamesh, cuando una serpiente roba a Gilgamesh la planta de la juventud . Tal vez fui un poco injusto, porque una lectura atenta de la obra en sus diferentes versiones en acadio, asirio y otras lenguas semitas, o en hitita, hurrita y otras lenguas indoeuropeas, nos revela que diversos autores intentaron evitar el diabolus ex machina de la epopeya mesopotámica.

Nos hemos separado de la naturaleza y parece que no sabemos volver a ella. Obsesionados con los conceptos simples, la observamos de lejos y la mitificamos ‒a veces con una perspectiva digna de un cuento de hadas‒, evitando ir más a fondo.

Debido a algún prejuicio o idea hecha, no tenía ganas de ir a ver esta película. También los espectadores somos a veces como esos productores americanos que valoran a un director en función de su última obra. Y supongo que no me gustó la última cinta que vi de Bernardo Bertolucci, aunque lo cierto es que tampoco recuerdo que me disgustara.

Hay algo que convierte la literatura de Cixin Liu en una experiencia singular. Y ese algo pasa por la sofisticación y el trasfondo de su obra, insólita en el campo de la ciencia-ficción contemporánea.

Esta es la primera película de Joko Anwar como director. Transcurre en la capital de Indonesia, Yakarta. Su protagonista, Joni (Nicholas Saputra), es un muchacho que trasporta los rollos de película de un cine a otro.

El periodismo de sucesos nos conecta con la esencia oscura del ser humano. Lo notamos en cuanto leemos los detalles de un crimen. Lo notamos al escuchar el desenlace de un juicio o de una investigación forense. Lo notamos, en fin, cuando nos dicen que han tomado en la morgue las huellas de esa víctima que hubiéramos podido ser nosotros mismos.

Me gusta la manera en la que Hou Hsiao-Hsien comienza las películas. En la escena inicial de Millenium Mambo (2001), una chica caminaba a paso vivo por pasos a nivel y túneles de una gran ciudad y trasmitía una energía contagiosa.

El próximo 24 de abril, como fecha única en todos los Yelmo Cines que proyectan ópera, incluidos los cines de Canarias, Meridiano y Las Arenas, se va a proyectar The Opera House (Documentary), que narra la historia del teatro desde la inauguración de su sede en el Lincoln Center, en 1966.