Duelo de titanes

El asesinato de Ignacio Echeverría a manos de unos sicarios del yihadismo, ha dado lugar a una abundante literatura, no toda ella rescatable.

Hay quien ha visto a nuestro paisano como un mártir y subrayó su catolicismo de misa semanal, su apego al trabajo, su concepción de la vida como deber y compensación al Autor del Universo. Todo esto es muy respetable, en Ignacio y en cualquier otro semejante. Pero tratar de localizar al heroico muchacho en una casilla religiosa y decir que lo que hizo lo hizo porque obedeció a una cartilla sectaria, me parece cuando menos imprudente y, cuando más, mezquino. Por otra parte, los altos méritos humanos de Ignacio no necesitan del martirio para resplandecer en la noche oscura del alma a la que lo han enviado sus asesinos.

Otra localización sectaria es la del gallardo caballero español, desdeñoso de su propia vida y enamorado de su figura digna de memoria y leyenda. Esto me gusta aún menos que lo anterior. Ignacio no era un resto del glorioso pasado de esta sacra tierra, esa edad de oro cuando todos los españoles estaban ávidos de aventura y gloria, en una suerte de ejercicio narcisista del pueblo elegido. ¿Tratar la vida ajena como propia hasta el punto de sacrificar la propia por la ajena, es algo privativo de los caballeros? La caballería es jerárquica e Ignacio trató al prójimo de igual a igual, no desde ninguna altura ni eminencia moral, social o cultural.

Personalmente, aunque nunca lo traté, me siento orgulloso de Ignacio Echeverría. Y lo siento en nombre de la humanidad. Con hombres como él podemos contribuir a considerarnos mejores de lo que habitualmente somos, dignos de ser queridos y respetados, acaso parte de una especie animal privilegiada por las ventajas y cargas que nos impone nuestra condición moral.

El católico Ignacio fue ultimado por el musulmán que lo atacó de modo cobarde y primitivo: la puñalada por la espalda. Seguramente, ambos invocaron a Dios, el Único que, en el fondo, comparten ambas religiones. Ambos se jugaron los extremos de la existencia: la vida y la muerte. Ambos creían en la inmortalidad de sus almas, lo trascendente de su pasajera condición mortal. Pero hay una diferencia de dioses entre el de uno y el del otro, sin que lo que señalo envuelva un juicio de calidad. El Dios del asesino es una divinidad que se alimenta de sangre, sedienta de la que produce la especie privilegiada que Él mismo creó. Es un dios de la muerte. Puesto que vamos a morir, lo mejor será dar sentido a la muerte, por ejemplo matando a un prójimo por el mero hecho de serlo.

Al dar su vida por la de los otros, Ignacio, no con palabras sino con su propio cuerpo mortal, invocó al Dios de la vida. Puesto que vamos a morir, hagamos de la vida un ejercicio solidario de hermandad. Te mato porque eres mi prójimo, dice uno. Te quiero vivo porque eres mi prójimo, dice el otro.

Seguramente sin advertirlo, estos dos personajes estaban enfrentando a dos figuras gigantescas, que vienen iluminando con el brillo de su sangre recién derramada la sombra nocturna de los tiempos. La lucha amenaza con ser interminable. Vale la pena participar de ella. Es nuestra lucha, vital y mortal, la que nos hace padecer el privilegio de ser humanos.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

DECLINACION

logonegrolibros

  • La estructura del espectador
    Escrito por
    La estructura del espectador En El espectador es el protagonista, empleo el comienzo de la película El Show de Truman para mostrar la diferencia entre analizar la estructura de un guión teniendo en cuenta al personaje o teniendo en cuenta al…
  • Halloween
    Escrito por
    Halloween Recorriendo la exposición de los pintores fovistas franceses y suizos que ofrece la Fundación Mapfre, un amigo insistió en el tema de la inmediata expresividad de los colores. El rojo excita, el verde calma, etcétera.…
  • Adivinar el futuro
    Adivinar el futuro Más allá de horóscopos o sueños de ganar la lotería, predecir el futuro sería una gran ventaja desde el punto de vista biológico. Cualquier organismo con esta habilidad tendría ventaja en la lucha…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Caperucita Roja: sexo y licántropos
    Escrito por
    Caperucita Roja: sexo y licántropos Si hay una característica inherente a los cuentos de hadas es su capacidad de mutar y de adaptarse a las necesidades culturales y sociológicas de cada generación. Por consiguiente, no debemos escandalizarnos ante los nuevos…
  • Política de gestos
    Escrito por
    Política de gestos En 1570 Felipe II convoca y preside las únicas Cortes de Castilla celebradas fuera de Madrid, Valladolid o Toledo, sus ubicaciones habituales. Y el lugar elegido no es, de ninguna forma, casual. El señor del…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Jon Vickers a lo grande
    Escrito por
    Jon Vickers a lo grande El tenor canadiense, fallecido en julio de 2015, protagonizó, junto a la también desaparecida Joan Sutherland, una intensa versión de Samson, de Haendel. Cuando el negocio de la ópera comenzó a no serle rentable, Haendel…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

  • El arbolito de Darwin
    El arbolito de Darwin En 1837, regresando de su viaje de cinco años en el velero Beagle, e iniciando las dos décadas que emplearía en pensar sobre la “transmutación de las especies”, Charles Darwin escribió en su cuaderno de notas “Creo que”,…

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC