¿Europa?

¿Europa? Grete Stern. Jorge Luis Borges, 1951

Como tantas familias de posibles en aquella época argentina, los Borges decidieron pasar una temporada en Europa a comienzos del siglo XX, cuando Jorge Luis y Norah no eran, desde luego, los famosos personajes de años posteriores. Como el propio Jorge Luis diría más tarde de su antepasado Crisóstomo Lafinur, les tocaron malos tiempos, según les pasa a todos los hombres. En 1914 empezó la guerra y debieron conformarse con los países neutrales, Suiza y España.

Fue entonces cuando el joven Borges observó que el americano llega a Europa esperando encontrarse con europeos y, en cambio, halla meros andaluces, meros napolitanos, meros irlandeses, etcétera. La observación, me parece –lo digo como emigrante americano en esta Madrid donde, afortunadamente, todo el mundo es de su padre y de su madre– tiene dramática actualidad.

En efecto, Europa, vista en el mapa y desde, digamos, el Río de la Plata, es un armonioso conjunto que cabe en un museo de pinturas y esculturas, una discoteca, una biblioteca y un gabinete de monedas y medallas. Es, de algún modo, para los de allá, lo que para los alejandrinos del helenismo era Grecia (la figura la tomo prestada de Alberto Moravia, quien la fraguó, justamente, a propósito de Borges). ¿Es Europa, una, grande y libre, un efecto óptico en la mirada americana?

A la luz de lo que está pasando con los demandantes de asilo, lo que pasó con la fracasada Constitución europea, lo que se ve de la (in)existente política internacional del supuesto continente, los emergentes nacionalismos regionales –por no decir pueblerinos y aldeanos‒  y suma que sigue, podríamos contestar que sí. O, dado que este texto va de citas –obsérvese que sin comillas pero con nota el pie y nombre de autor– recordar la cortante y melancólica definición de Europa que en su día formuló Paul Valéry: una península asiática administrada por una comisión americana.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

DECLINACION

logonegrolibros

  • La metáfora arquitectónica en la masonería
    Escrito por
    La metáfora arquitectónica en la masonería En una versión previa de La verdadera historia de las sociedades secretas, incluí este comentario, que luego se perdió en la edición definitiva: Es posible que al lector le canse tanta insistencia en la arquitectura.…
  • Halloween
    Escrito por
    Halloween Recorriendo la exposición de los pintores fovistas franceses y suizos que ofrece la Fundación Mapfre, un amigo insistió en el tema de la inmediata expresividad de los colores. El rojo excita, el verde calma, etcétera.…
  • El principio de autoridad
    El principio de autoridad ¿Por qué confiar en la ciencia? ¿Será porque la hacen personas muy inteligentes y con doctorado? Así sería si la ciencia se rigiera por el principio de autoridad: la idea de que algo…

Trestesauros500

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Remedios Varo, alquimista y bruja
    Escrito por
    Remedios Varo, alquimista y bruja Hace apenas unos meses que me topé, por vez primera, con Remedios Varo. Buscaba imágenes para una conferencia sobre Felipe II cuando, de repente, se materializó, en la pantalla de mi portátil, Creación de las…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Aquellos tiempos de la guitarromanía
    Escrito por
    Aquellos tiempos de la guitarromanía Ferdinando Carulli vivió entre 1770 y 1841, es decir que fue coetáneo de Beethoven y de muchos nombres forzosamente menores que el Gran Sordo. Eran tiempos ‒como casi todos‒ de transición. De la estrictez clásica…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC