Lo que el cine se llevó

Lo que el cine se llevó Imagen superior: William E. Rochfort:, "Tickets for Two".

En mis garbeos por la ciudad, recuento heridas tras las huellas de ciertas cicatrices.No me refiero a las obras públicas con que damos todos los días sino a los centros comerciales, casas de viviendas y agencias de automóviles que ocupan el espacio de antiguos cines desafectados.

He ido a esos cines, he penetrado en lugares ahora impenetrables o irreconocibles. Como en la célebre película, son lo que el viento se llevó. El viento es la historia de nuestras costumbres. Estamos dejando de ir al cine porque resulta más cómodo alquilar o comprar películas en Blu-ray y DVD para pasarlas en casa. Es una ventaja, desde luego, sobre todo para los amantes de los clásicos, que hemos rebuscado en salas de periferias, cine clubes y filmotecas. Nada digo de quienes viven lejos de las grandes ciudades que acumulan las principales salas de proyección.

Personalmente, lapequeña pantalla casera, por definida que sea su imagen, no me compensa de la otra, esa gigantesca donde los rostros ilustres de Conrad Veidt o Bette Davis se convertían en leyendas visuales. Lo mismo en cuanto a la concentración que produce una gran sala a oscuras, donde no lloran bebés, no suena el teléfono, no hierve la leche al fuego ni se percibe la cisterna del baño.

loqueelcinesellevo2

Imagen superior: James Guentner, "Art Cinema in the 1980s".

Agrego que, socialmente—me hago cargo de lo enfático que suena—también hemos perdido algo. No es lo mismo estar solo o en familia ante un televisor, que sumarse a cientos de desconocidos en un ámbito ajeno y compartido durante unas horas. El cine, especialmente en los locales construidos entre 1930 y 1950, por ejemplo, fue un sitio de concentración de gentes que se desconocían pero que podían, aunque fuera fugazmente, reconocerse compartiendo una parecida emoción y una similar fantasía, el viaje al más allá del arte.

El cambio siempre trae adquisiciones y pérdidas. No me quejo del balance, siendo hijo de un siglo que celebró la velocidad de las alteraciones. Empezó guiando los últimos coches de caballos y acabó despidiendo a los primeros robots que visitarán Saturno. Pero reclamo el derecho a ese agridulce placer llamado nostalgia.

Frente a las cicatrices evocadas quisiera hacer de nuevo la cola ante la taquilla para esquivar, luego, las balas del Far West o chocar contra las olas de un Caribe frecuentado por los piratas.

Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en ABC. El texto aparece publicado en Thesauro Cultural con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

DECLINACION

logonegrolibros

  • Casanova, segundo acto
    Escrito por
    Casanova, segundo acto Casanova empezó a escribir sus Memorias a los setenta y dos años, “cuando puedo decir Vixi a pesar de que todavía vivo”. Vixi era la fórmula que empleaban los romanos para anunciar que alguien había muerto. En vez de decir “Ha…
  • La modernidad de Heine
    Escrito por
    La modernidad de Heine Heine (también llamado por sus coetáneos Harry, Henry, y con mofa hasta Haarüh), nació el 13 de septiembre de 1797 en Dusseldorf, en el seno de una familia judía, y moriría en París (1856) tras…
  • Adivinar el futuro
    Adivinar el futuro Más allá de horóscopos o sueños de ganar la lotería, predecir el futuro sería una gran ventaja desde el punto de vista biológico. Cualquier organismo con esta habilidad tendría ventaja en la lucha…

logonegrociencia

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

  • Periodismo y ciencia
    Periodismo y ciencia Hay profesiones que tienen mala reputación. La política y la abogacía probablemente se lleven el premio (y quizá no sin motivo). Otras, como el periodismo, deberían ser más apreciadas por su importancia para toda sociedad…
  • Voces silenciadas
    Escrito por
    Voces silenciadas Existe una fundación cultural estadounidense, la Advancing Women Artists Foundation (AWA), que, desde 2009, se dedica a la restauración y exposición del arte femenino conservado en museos e iglesias de Florencia. Gracias a la idea…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Cosmos: A Spacetime Odyssey © Fox

logonegrolibros

bae22, CC

logonegromusica

Namlai000, CC

  • Del cancionero de Alexander Zemlinsky
    Escrito por
    Del cancionero de Alexander Zemlinsky En la Viena de la preguerra de 1914, la figura de Alexander Zemlinsky actúa como un puente entre la herencia y la revolución, personificada ésta en su alumno y pariente Arnold Schoenberg. Quizá sea su…

logonegroecologia

Mathias Appel, CC

logonegrofuturo2

Petar Milošević, CC