Progresos sexuales

Progresos sexuales Imagen superior: "Terminator: The Sarah Connor Chronicles"© Warner Bros Television.

Han ido apareciendo en algunos puntos de Europa unos prostíbulos que, en lugar de pupilas de carne y hueso, ofrecen a sus clientes una suerte de muñecas de materiales sintéticos. Tienen la consistencia, la temperatura, la tersura y la flexibilidad del mejor organismo estándar de nuestra especie.

La noticia no sólo comprueba una conquista técnica. Permite una fácil profecía. Como siempre, el arte se anticipó. Hace décadas que un escritor argentino, Abelardo Arias, describió en su novela El gran cobarde un establecimiento como aquel.

Si esto prospera, a la vez que la robotización de las industrias y los servicios, podemos imaginar una ciudad del futuro donde los seres humanos lleguemos a prescindir del trabajo, confiado a las máquinas, y vivir en plenitud de ocio y contemplación. Entonces, cumplidos sus horarios laborales, los robots podrían concurrir a los burdeles poblados de muñecas antropoides. También los conductores electrónicos de coches sin conductores, los recolectores de residuos, los controladores de semáforos y el resto de los oficios, las artes y las factorías que hicieren falta.

Los que harán poca falta serán los humanos que, por paradoja, serán, como somos y siempre hemos sido, los inventores de ingenios y maquinarias instrumentales. Habrá, desde luego, pequeños núcleos en los barrios históricos. También concurrirán a las casas de alegría citadas y se ahorrarán embarazos involuntarios y enfermedades venéreas. La reproducción de estos núcleos de baja natalidad, se hará en incubadoras, evitando a las mujeres las molestias de la pregnancia. Y nadie envejecerá porque habrá sustitución de órganos por prótesis. Está por verse si nuestros descendientes habrán o no de morir, si habrán perdido la mala costumbre de morirse que nosotros tenemos y que convierte la vida en otra mala costumbre.

Todas estas antiguallas seguirán deleitando a los humanos y a sus fieles servidores mecánicos. Irán a unos minicines donde podrán ver viejas películas con actores de carne y hueso, obreros explotados por sus empresarios y rameras explotadas por sus rufianes. A la salida, buscarán a sus semejantes para preguntarles si son efectos de la mutancia o responden a la inmemorial raza humana, tan escasa y preciada como hoy pueden serlo el lince ibérico y el tigre real de Bengala.

Copyright del artículo © Blas Matamoro. Reservados todos los derechos.

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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