El exterminio de brujas como atracción turística

El exterminio de brujas como atracción turística Imagen superior: Valle de Tena (Autor: Lamuga, CC)

Sallent de Gállego, Valle de Tena, Pirineo Altoaragonés, 1535. El infanzón Juan Martón se encuentra en el cementerio local, acompañado por un nutrido grupo de vecinos, ávidos de presenciar lo que parece aún más emocionante que el propio suceso luctuoso que acaban de vivir.

Sobre una de las lápidas, el cuerpo inerte de María Sorrosal, ejecutada en virtud del estatuto de desafuero que permitía impartir justicia en cuestión de horas, en apenas unos días.

Todos los aragoneses estaban protegidos por sus fueros. Pero, en ocasiones especiales, esos fueros quedaban anulados, con la intención (maquiavélica) de impartir justicia rápida. Ocasiones como la ocurrida en ese momento, primera mitad del siglo XVI, el momento álgido de la llamada caza de brujas.

Bastaba que se corriese la voz de la muerte de un niño, la pérdida de una cosecha o la supuesta esterilidad del ganado para que se encendiesen las hogueras: eran las brujas, esas mujeres perversas. Mujeres que recogían hierbas en los cementerios. Mujeres que hechizaban a los maridos de otras. Mujeres que mataban a los hijos ajenos, consumiéndolos con su mirada ponzoñosa. Mujeres que arruinaban cosechas y rebaños. Mujeres que practicaban un sexo prohibido, cabalgando sobre los hombres, en lugar de adoptar posturas sumisas ordinarias... Mujeres, en fin. Agentes del diablo, que debían ser exterminadas si se quería recuperar la paz cotidiana.

María Sorrosal había cometido alguno de semejantes "pecados" y murió en la horca. Pero su marido, infanzón, clamaba justicia. ¿Por ella? No, ni mucho menos. Nadie clama justicia por un apestado, vaya que se contamine él mismo. Lo que pretendía el infanzón era restañar su honor, reclamar el daño que se le había hecho a él, a su casa y al buen nombre de su familia. ¿Por qué? Porque María Sorrosal había sido ahorcada pese a llevar un hijo en sus entrañas. El hijo del infanzón. Su heredero.

Así que allí tenemos al infanzón y a buena parte del pueblo sallentino observando el cuerpo de María, de rostro desencajado, tirado sobre una lápida cualquiera de aquel cementerio pirenaico. El "Magnífico Juan Martón", tal y como aparece en los documentos notariales, mandó llamar a Sancha Latorre, partera, para que reconociese el cuerpo de aquella desdichada. Y la tal Sancha, a ver qué opción le quedaba, tomó un cuchillo y, con manos expertas, abrió el vientre de María, de donde extrajo una criatura ya formada, sin ánima ni espíritu, dice el documento. Un varón, no cabía duda, que fue colocado sobre un plato y llevado por su padre, al que seguían todo los vecinos, hasta la casa misma del máximo representante de la justicia. Un tipo que, imperturbable, y amparándose en los estatutos de desaforamiento, estimó no haber hecho agravio alguno al infanzón.

Y ahí acabó la diversión de aquellos vecinos, ávidos de experiencias, qué diríamos ahora, deseosos de encontrar algo de lo que hablar, en aquellas tierras ásperas, duras, cubiertas por la nieve durante buena parte del año, expuestas al pillaje de bandoleros franceses...

Desde hace unos años, Sallent de Gállego acoge la Feria de brujas, mitos y leyendas del Valle de Tena, una forma de, dicen los representantes de su ayuntamiento, "unir la historia y la tradición oral con la actividad turística”. Cuentacuentos, talleres, mercado mágico, espectáculos pirotécnicos, musicales o de teatro que "embrujarán de nuevo y durante unos días el valle de Tena". Una forma de potenciar el turismo de la zona en su temporada baja, cuando ya se han ido las nieves y aún no han llegado los neopreneros que descienden barrancos y escalan picachos como si les fuera la vida en ello.

Actividades lúdicas vinculadas con la brujería que pueden observarse en otras zonas del Pirineo, siguiendo la estela de Zugarramurdi, lugar de culto por excelencia en nuestro panorama patrio. Algo semejante a lo que puede visitarse en todo el mundo occidental, con la célebre ciudad norteamericana de Salem (Massachusetts) a la cabeza, donde tuvo lugar uno de los últimos macroprocesos brujeriles de nuestra historia de hombres occidentales.

Sí, historia de hombres, he dicho bien. Porque las mujeres todavía no nos merecemos nuestro 50% de participación. Debe de ser que no hemos hecho nada para merecerlo...

Ahora quiere unirse La Alcarria a este festival de la brujería. Pero no se va a unir de cualquier manera, no. Desde La Alcarria se nos oferta toda una experiencia extrasensorial. El reclamo turístico, como en otras ocasiones, como en otros muchos lugares del mundo, es un episodio tan deleznable como la llamada caza de brujas.

No entiendo por qué no se les ha ocurrido algo semejante a los responsables de Auschwitz, la verdad.

Yo sigo en estado de shock, después de ver la documentación al respecto. Os agradecería vuestra opinión. Porque, sinceramente, yo ya no sé si voy o si vengo.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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