El santo bebedor

El santo bebedor Imagen superior: Stefan Zweig y Joseph Roth en Ostende (Bélgica) en 1936.

Géza von Cziffra (1900–1989) fue un director de cine húngaro, nacido austrohúngaro, que conoció y trató regularmente a Joseph Roth (1894– 1939), el escritor de Galitzia, también nacido y fantásticamente conservado como perteneciente a la doble monarquía, aunque hubiese desaparecido ella en la guerra de 1914.

Menos documentado pero mucho más veloz y ameno que el prolijo biógrafo David Bronsen, Cziffra nos narra, con rapidez cinematográfica propia de su oficio, una serie de escenas claves para aceptar el retrato del novelista.

Roth era hijo de un hombre que enloqueció a poco de casarse y con quien nunca se vio. El padre, encerrado en un manicomio, ignoró la existencia del hijo; el hijo, novelista pródigo, se pasó la vida inventándolo, hasta confundirlo con el Imperio Habsbúrgico.

Se dijo católico siendo judío, noble, oficial de KKM (Su Majestad Imperial, eventualmente Otto, antiguo colaborador de esta revista), contó historias varias sobre el conocimiento con su mujer Friedl, que también fue a dar en un sanatorio y pereció en la rasante eutanasia nazi.

Escribió en alemán, pudiendo hacerlo en polaco o yiddish, bebió alcoholes de variable calidad y sostenida cantidad, pasó miseria, ganó dinero y lo derrochó como un gran señor.

Anduvo por todas partes, huyendo de su falta de lugar y luego de la persecución hitleriana. Sus libros fueron prohibidos y quemados en la Alemania nazi. La fama le llegó postuma. Sus últimas horas pasaron entre un hotel y un hospital de beneficencia, en París.

A Cziffra y a Stefan Zweig debemos el merecido y contemporáneo reconocimiento de Roth. En documentos como El santo bebedor (Der heilige Trinker, 1983) ‒obra de Cziffra‒, en epistolarios y memorias, quedó la figura singular de este hombre fronterizo, sobreviviente imaginario de una Europa autodestruida y autor de algunas memorables ficciones sobre la civilización, la guerra, la leyenda de la historia y los hechizos del olvido.

Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en TheCult.es (Thesauro Cultural) con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.


Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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