"Fiebre del sábado noche" (1977): Nos vemos en la disco

El Tony Manero de mi calle se llamaba Enrique, trabajaba en los astilleros y caminaba por la acera dorada por el sol con un aire entre chulesco y desvalido. Cuando llegaban los fines de semana, dejaba atrás el mono azul y la bicicleta para subirse a la pista del club y contonearse de uno a otro lado mirando a las chicas que estaban en edad de ser conquistadas.

La música de Fiebre del sábado noche se colaba por los muros de las casas y se expandía por todo el territorio que recorrían los grupos de jóvenes que pretendían emular al Travolta de ese tiempo: un tipo con el pelo cardado, pantalón de campana, camisa de grandes cuellos y cazadora de cuero.

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Las cazadoras de cuero eran prendas muy cotizadas. Sin ellas, olvídate de ligar por muy bien que bailes. Tony Manero era el sueño del proletario que acudía a una fiesta y triunfaba. Los bailes, destinados antaño a la clase alta que hacía de ellos el reinado de la conquista, pasaron a ser por obra y gracia de las discotecas el ámbito en el que todos tenían las mismas oportunidades pues todo se dilucidaba en torno al baile. Si eras un buen bailarín, la cosa estaba hecha.

Enrique se apostaba en un rincón de la sala y miraba con ojo experto a las chicas que se movían de un lugar a otro esperando ser abordadas por él y otros como él que salían a la caza las noches de los fines de semana. Si había suerte, el baile traería alguna promesa, ingenua las más de las veces. En ocasiones, nada se movía por mucho contoneo de cintura que hubiera.

El éxito de Fiebre del sábado noche fue tal que a John Travolta, el Tony Manero del que hablo, le costó años y sudores sacudirse el estereotipo. Y quizá no lo logró hasta que el genio de Tarantino lo filmó bailando con Uma Thurman en Pulp Fiction (1994) aquel tema de Chuck Berry: "You Never Can Tell", incluido en el álbum de 1964 St. Louis to Liverpool. Un bucle maravilloso. Al final, resultó que el remedio era más de lo mismo.

La fiebre por Fiebre del sábado noche se extendió por todo el planeta. Las discotecas se convirtieron en los santuarios de los fines de semana. Las luces bailaban al mismo tiempo que los jóvenes que se reunían allí atraídos por la selección musical de los Djs y luchando por ser los mejores en los muchísimos concursos de baile que se organizaban.

Los movimientos de John Travolta en la película fueron imitados una y mil veces. La mayoría no sabía inglés, pero se repetían las canciones una y otra vez hasta que se aprendía. Se ensayaban coreografías y la banda sonora llegó a ser el fondo musical de las vidas de los jóvenes desencantados, que nada tenían que perder, que nada poseían, salvo su capacidad de seguir el ritmo de las canciones.

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Imagen superior: John Travolta ensaya junto a Deney Terrio una de las coreografías de "Fiebre del sábado noche".

Ese aire triste, abatido, de perdedor, lo tenía Tony Manero en toda la película. Lo mismo daba el resultado del concurso de baile que actúa como hilo conductor de la acción. Todos los espectadores sabían que, aunque ganara, la vida para Manero era muy difícil, su propio carácter era bastante conflictivo y no había esperanzas. Esta es la forma en la que los desesperanzados jóvenes de los setenta querían redimirse a sí mismos y fortalecer su ánimo. La revolución hippie arrollada por los bailones de barrio.

De ese modo, Fiebre del sábado noche no fue solamente una película, sino un espejo donde mirarse y la muestra tangible de un cambio en las costumbres del ocio, en las mentalidades de los jóvenes, que se alejan de la trascendencia del pensamiento anterior, mantenido por ideales sublimes, para asentarse en el cotidiano día a día de quienes tienen poco que esperar.

Fue una llamada de atención de los que no estaban bajo los focos: trabajadores manuales, jóvenes con escaso futuro, gente incomprendida, seguidores compulsivos de canciones que solo hablaban de momentos hermosos con chicas despampanantes.

Sinopsis

Tony Manero trabaja en una tienda de pinturas de Brooklyn. Su vida tiene escasos alicientes: unos padres convencionales y poco cariñosos, un hermano sacerdote sin vocación, un futuro inexistente. Solo su afición por el baile le dará algún sentido a su existencia, disciplina a su carácter y una meta por la que luchar.

Algunos detalles de interés

El film fue producido por el australiano Robert Stigwood, a quien llamaban el Daryl Zanuck del pop. Dirigido en 1977 por John Badham, el largometraje se inspira en el artículo "Tribal Rites of the New Saturday Night", que apareció el 7 de junio de 1976 en las páginas de la revista New York. Su autor, el británico Nik Cohn, es asimismo el responsable de un libro esencial en la historia de la música pop: Awopbopaloobop Alopbamboom (1969).

La música de la película es uno de los elementos básicos de su éxito. Los Bee Gees, entonces en la cumbre de su carrera, vendieron 30 millones de copias y colocaron hasta cinco discos sencillos en la prestigiosa lista top ten de Billboard.

Lloyd Kaufman, quien años después fundaría Troma, una conocida productora de películas de terror de serie Z, se encargó de elegir en Nueva York los escenarios reales de la película, entre ellos la discoteca 2001 Odyssey, en Bay Ridge.

La ascensión fulgurante de Travolta, después de estar intentándolo en otras producciones, coincidió con la muerte por cáncer de su pareja, la actriz Diana Hyland, que había sido su coprotagonista en El chico de la burbuja de plástico (1976).

John Travolta fue nominado a un Oscar al mejor actor. La misma nominación se repitió años después por Pulp Fiction, la película de Quentin Tarantino que lo devolvió al primer plano de la actualidad artística y le otorgó un reconocimiento más allá de sus aptitudes para el baile. El papel de Vincent Vega fue definitivo en su carrera.

Al año siguiente de estrenar Fiebre del sábado noche, en 1978, y como parte del contrato de producción, Travolta protagonizó otra película mítica en el cine musical, Grease, junto a la estrella de entonces Olivia Newton-John.

En verano de 2017 salió a subasta la pista de baile de la película, que había sido construida en un pequeño club de Brooklyn y se convirtió en todo un icono de las noches del sábado.

Los Bee Gees habían originalmente escrito y grabado los cinco temas originales de la película, "Stayin' Alive", "Night Fever" and "How Deep Is Your Love" (todas interpretadas por ellos), "More Than A Woman" (interpretada en la película por los Tavares, y otra versión por los Bee Gees), e "If I Can't Have You" (interpretada en la película por Yvonne Elliman). El resto de la música fue compuesta y adaptada por David Shire.

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Ficha técnica

Título original: Saturday Night Fever

Año: 1977

Duración: 119 min.

País: Estados Unidos

Dirección: John Badham

Guión: Norman Wexler (Historia: Nik Cohn)

Música: Bee Gees y David Shire

Fotografía: Ralf D. Bode

Reparto: John Travolta, Karen Lynn Gorney, Barry Miller, Joseph Cali, Paul Pape, Donna Pescow, Julie Bovasso, Bruce Ornstein, Val Bisoglio, Martin Shakar, Nina Hansen, Lisa Peluso.

Productora: Paramount Pictures 

Copyright del artículo © Catalina León Benítez. Reservados todos los derechos.

Caty León

Gaditana de nacimiento y crianza; trianera de vocación. Lectora y cinéfila. Profesora de Geografía e Historia y de Orientación Educativa. Directora del IES Néstor Almendros de Tomares (2001/2012). Como experta en organización escolar he publicado los libros La secretaría. Organización y funcionamiento y El centro educativo. Función directiva y áreas de trabajo, artículos en prensa (ABC: 12, 34) y revistas especializadas, así como ponencias en cursos y jornadas.

En noviembre de 2009 recibí la medalla de oro al Mérito Educativo en Andalucía. En 2015 he obtenido el Premio “Antonio Domínguez Ortiz” por la coautoría del trabajo Usos educativos de la robótica. Una casa inteligente.

En el ámbito flamenco he publicado decenas de artículos en revistas como Sevilla Flamenca, El Olivo, Alboreá y Litoral, sobre el flamenco y las artes plásticas, la mujer y el flamenco, entre otras temáticas, así como varios libros, entre los que destacaría la primera incursión en la enseñanza escolar del flamenco, Didáctica del Flamenco, mi libro sobre El Flamenco en Cádiz y el ensayo biográfico Manolo Caracol. Cante y pasión (ver reseña en ABC), así como mi investigación sobre la Noticia histórica del flamenco en Triana. Conferencias, jornadas, jurados, cursos de formación, completan mi dedicación al flamenco. En 2015 he sido galardonada con el Premio de Honor “Flamenco en el aula” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

Por último, la literatura es mi territorio menos público pero más sentido. Relatos, microrrelatos, cuentos, poemas y una novela inédita Tuyo es mi corazón. I Premio de Relatos sobre la mujer del Ayuntamiento de Tomares, en su primera edición. Premio de Cuentos Infantiles de EMASESA en 2015 por Hanna y la rosa del Cairo.

En mi blog Una isla de papel hay un poco de todo esto.

Sitio Web: unaisladepapeles.blogspot.com.es/

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