Crítica: "El instante más oscuro" ("Darkest Hour", Joe Wright, 2017)

Tras Churchill (Jonathan Teplitzky, 2017) y Dunkerque (Christopher Nolan, 2017), El instante más oscuro bien podría ser la tercera parte de una involuntaria trilogía en la que se narran momentos cruciales de la intervención británica en la Segunda Guerra Mundial.

Si el film de Teplitzky nos contaba las dudas y labores de Winston Churchill ante el inminente “Día D”, en El instante más oscuro asistimos a la investidura como Primer Ministro del grandioso personaje, y también a su lucha política para plantarle cara a Hitler, en lugar de negociar con él. Además, el espectador descubre aquí la trastienda de la Operación Dinamo, conociendo lo que sucedía en los despachos mientras otros sufrían en la playa.

El instante más oscuro comparte no pocas similitudes con Churchill, en especial la presencia de una joven secretaria personal (Lily James) que ha de sufrir el insoportable carácter de Sir Winston, pero que será clave para la toma de decisiones trascendentes, al convertirse en el nexo entre la alta política y el drama real de los soldados.

El principal reclamo de la película de Wright es el protagonismo de un Gary Oldman transformado físicamente en una réplica del legendario político. Para lograrlo, el actor emplea tanto su propio talento como el de Tsuji Kazuhiro, artista del maquillaje que ya nos sorprendió en films como Hellboy (Guillermo del Toro, 2004) o El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008), y que aquí realiza un extraordinario trabajo, que supera la prueba de esa altísima definición que requieren las pantallas de hoy.

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A ratos, el Winston Churchill de Gary Oldman se pasea por la frontera entre lo creíble y lo estrafalario, pero en general, se mantiene en un territorio que no nos aleja de la película. Al fin y al cabo, Churchill era un personaje más bien excesivo y fuera de lo común, y la película exhibe su faceta más enérgica y arrojada.

El director Joe Wright opta por la espectacularidad visual, con planos llamativos pero no gratuitos. Asistimos a momentos en los que Churchill se ve atrapado y aislado en la historia y en la propia pantalla, y se nos ofrecen imágenes recurrentes de personajes sufriendo las crueldades de la batalla, vistos desde planos cenitales, convertidos en soldaditos de un juego de estrategia en el que participan los “dioses” de la política.

Llega un momento en el que el propio Churchill aparece como uno de esos peones mediante otro plano cenital. Poco después, el Primer Ministro deja de actuar como un dios lejano y baja de las alturas, adentrándose en las misma tripas de la tierra, en el Metro londinense. Ese es el momento clave de la película, y el más inspirador.

Como sucede con todas las producciones históricas, habrá quien se indigne por lo que pueda considerar como invenciones o infidelidades a la realidad, pero desde la primera escena queda claro que nos encontramos ante una dramatización y un ejercicio de patriotismo británico. Algo que, por otro lado, estamos viendo mucho últimamente en las pantallas.

Desconozco si esta moda está relacionada con el asunto del Brexit o no. Sea como sea, El instante más oscuro oscila entre lo emotivo y lo artificioso, dejando un gusto extraño. Como a delicatessen sintética.

Sinopsis

Gary Oldman, nominado por la Academia de Hollywood y galardonado por los BAFTA, protagoniza la película del director Joe Wright, premiado por los BAFTA, El instante más oscuro, un emotivo relato inspirado en las primeras semanas de Winston Churchill como primer ministro al principio de la Segunda Guerra Mundial. El guion original de Anthony McCarten, nominado a los Oscar, revela al hombre detrás del icono.

Churchill, un ingenioso y brillante estadista, es uno de los pilares del Parlamento. A sus 65 años no parece el candidato idóneo para el cargo de primer ministro británico, pero la situación en Europa es desesperada. Las naciones aliadas siguen cayendo ante los ataques de las tropas nazis, y el ejército británico al completo está atrapado en Francia, por lo que Churchill es nombrado con urgencia el 10 de mayo de 1940.

Además de que la amenaza de invasión de Inglaterra por las fuerzas hitlerianas es cada vez más palpable y 300.000 soldados británicos están en Dunkerque, Churchill descubre que su propio partido conspira en su contra y que el rey Jorge VI (Ben Mendelsohn, premiado por los Emmy) duda de que su primer ministro pueda hacer frente al reto. Deberá tomar una decisión sumamente difícil: la posibilidad de negociar un tratado de paz con la Alemania nazi y salvar al pueblo británico a un precio altísimo o luchar en una tremenda inferioridad de condiciones.

Con el apoyo de su esposa Clementine (la oscarizada Kristin Scott Thomas), que lleva 31 años a su lado, Churchill busca en el pueblo británico la inspiración que le permitirá mantenerse firme y luchar por los ideales y la libertad de la nación. Haciendo uso de su enorme don de palabra y con la ayuda de su infatigable secretaria (Lily James), Winston Churchill debe escribir y pronunciar discursos que unifiquen y lleguen a todo el país. A pesar de enfrentarse al instante más oscuro, intentará cambiar el curso de la historia.

"Las palabras pueden cambiar y, de hecho, cambian el mundo. Esto es exactamente lo que ocurrió con Winston Churchill en 1940", explica el guionista y productor Anthony McCarten, ganador de un BAFTA. "A pesar de estar sometido a una tremenda presión política y personal, alcanzó la cima una y otra vez en pocos días".

Hace tiempo que Anthony McCarten se interesa por la vida del legendario hombre de Estado y, como muchos otros, se siente inspirado por los discursos y la oratoria de Winston Churchill. Su guion más reciente, La teoría del todo, trataba de otro gran hombre, Stephen Hawking, cuyas palabras cambiaron el mundo incluso cuando ya no pudo hablar. Le atraía sobre todo el intenso periodo comprendido entre "el 10 de mayo y el 4 de junio, durante el que Winston transformó carbón en diamantes".

El eje en el que basó el guión original de El instante más oscuro son tres discursos escritos y dados por Churchill entre los meses de mayo y junio de 1940.

Siempre se dice que los primeros días, incluso las primeras semanas en un nuevo puesto siempre son difíciles. Pero cuando Churchill, que tenía 65 años, fue nombrado primer ministro de Gran Bretaña el 10 de mayo de 1940, poco más podía haber en juego para su país. Las Fuerzas Aliadas ya estaban en guerra con Adolf Hitler, y una democracia tras otra habían caído ante el ejército nazi. Gran Bretaña se encontraba al borde del precipicio. Solo había dos posibilidades: templar los nervios y meterse de lleno en el conflicto, o no participar en la guerra con las tremendas consecuencias que eso implicaba para la soberanía inglesa.

Anthony McCarten lo explica con suma claridad: "Tenía la opción de luchar solo, lo que podía acabar con la destrucción de las fuerzas armadas británicas, e incluso de la nación, o jugar la carta segura, tal como querían el vizconde Halifax y el exprimer ministro Neville Chamberlain, por lo que debería estudiar la posibilidad de firmar un tratado de paz con Hitler. Winston se metió de lleno en el dilema y no tardó en tener que batallar contra la clase dirigente.

"La historia pertenece al pasado, pero sus ecos llegan hasta nuestros días. En demasiadas ocasiones, los líderes de hoy solo son seguidores", continúa diciendo el guionista. "Las decisiones que tomó Winston en menos de un mes tuvieron repercusiones a escala mundial".

Estaban en juego muchas vidas entre mayo y junio de 1940. Más de 200.000 soldados, la Fuerza Expedicionaria de Gran Bretaña al completo, estaban atrapados en las playas de Dunkerque, en Francia, esperando ser rescatados y evacuados.

Anthony McCarten se documentó y accedió a las actas de las reuniones del gabinete de guerra de Churchill. "El contenido revela un momento de incertidumbre, algo que no se tiene en cuenta pensando en su liderazgo", dice. "Winston era consciente de que se había equivocado en el pasado, especialmente durante la Primera Guerra Mundial y la Batalla de Galípoli".

Según cuenta Anthony McCarten, el guion de El instante más oscuro empezó a cobrar forma "mientras estudiaba el método de trabajo, el liderazgo y los pensamientos de Winston. Creía profundamente que las palabras tenían importancia, y se sirvió de la pluma para ayudar a su país, y a sí mismo, a hacer frente a una tremenda amenaza".

"Y durante este proceso apareció un hombre emblemático", añade.

Después de implicarse en el proyecto, Joe Wright colaboró en el guion. "Joe se convirtió en un auténtico compañero", recuerda Anthony McCarten. "Trabajamos durante semanas en cada línea del guion. Creo que fui a su casa unas veinte veces, y cada vez me recibía con la misma frase: 'Me alegro de verte. Bien, en la página uno...' Su minuciosidad y entrega ayudaron a cohesionar el guion".

"La concebí de inmediato como una película para el mundo, no limitada al público británico", explica Joe Wright. "Todos hemos visto películas acerca de líderes, pero temáticamente, El instante más oscuro trata más de la duda, la falta de confianza. Descubrimos a una leyenda que se sobrepuso a unas dificultades a las que todos nos enfrentamos en mayor o menor escala".

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"Siempre me ha fascinado Churchill y creo que fue nuestro hombre de Estado más grande", dice Gary Oldman. "Pero no es alguien a quien me apetecía encarnar; me ofrecieron el papel hace años y lo rechacé. El reto intelectual o psicológico no tuvo nada que ver, sino la mera cuestión física. Basta con ver una foto de Churchill y mirarme a mí".

Pero reconoce que "al saber quién estaba detrás de El instante más oscuro empecé a tener ganas de aceptar. Lo que más me gusta del maravilloso guion que ha escrito Anthony es que se trata de una película biográfica. Solo se ocupa de unas pocas semanas de enorme dramatismo; no hace falta ir hacia atrás o hacia delante, el personaje no envejece".

Otro atractivo para el actor eran los discursos. "Me apetecía pronunciar esas palabras. Los discursos de Churchill, todos escritos por él, están entre los más grandes del idioma inglés. Son extraordinarios porque no utilizaba una prosa florida, no empleaba metáforas ni imágenes, aunque sabía usarlas si hacía falta. Pero entendía a la gente a la que se dirigía y se aseguraba de que sus palabras llegaban directamente al corazón del país".

El actor sigue diciendo: "Mientras tanto, luchaba contra la adversidad. El gobierno estaba en su contra. Las peleas en el gabinete de guerra eran continuas, y Churchill temía por las vidas de miles de hombres atrapados en Dunkerque. Sin embargo, a pesar de estar bajo semejante presión, usó el idioma inglés como nadie, lo que me parece milagroso".

"Incluso la más fidedigna biografía siempre se cuida de evitar mencionar los puntos débiles de Winston, sus manías, sus dudas; se le describe como un personaje muy resolutivo", sigue diciendo Anthony McCarten. "Pero creo que le respetamos más si también conocemos sus defectos. En los últimos diez años, los historiadores han empezado a revelar otras dimensiones, y El instante más oscuro forma parte de esta nueva tendencia".

Phil Reed, el asesor histórico de El instante más oscuro, dice: "Se considera a Winston Churchill como el hombre que no solo salvó a su país, sino al mundo. Esta película ilumina un periodo en el que decidió luchar a pesar de todo, sabiendo que se lanzaba a recorrer un camino muy incierto. Pasó de estar rodeado de personas que no se fiaban de él ni le respetaban, a ser el líder que debía impulsar al gobierno, a sus compatriotas, al mundo, y lo consiguió".

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Perfect World Pictures, Working Title Films, Universal Pictures. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

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