"Irresistible ¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?", de Adam Alter

Para quienes siguen disfrutando con los placeres de la vieja escuela (es decir, largas conversaciones en persona, un libro, una película...), este magnífico ensayo de Adam Alter será una confirmación de esa sospecha que algunos compartimos en voz baja: los ordenadores, capaces de facilitar incomporablemente la transmisión de conocimientos o la filantropía, son también el foco de una adicción muy típica de nuestro tiempo.

Una adicción que sustituye a experiencias y emociones más enriquecedoras a cambio de una dosis interminable (y compulsiva) de selfies en Instagram, vídeos intrascententes en Facebook, discusiones degradadas en Flickr o partidas inacabables de World of Warcraft.

Frente a los gurús de internet, que tildan de trasnochado o de antediluniano a cualquiera que se atreva a mencionar la palabra adicción en el ámbito digital, Alter despliega un arsenal potentísimo de estudios científicos, y sobre todo, equilibra su argumentación con un sentido común del que suelen carecer los tecnopredicadores y los visionarios de Silicon Valley.

A propósito de estos últimos, Alter comienza por plantearnos un dato inquietante: Steve Jobs y otros fundadores o artífices de imperios tecnológicos evitan esa misma tecnología en la vida privada y familiar. "Daba la sensación ‒escribe‒ de que los que se dedicaban a inventar productos tecnológicos seguían la regla de oro de los traficantes de drogas: nunca te enganches a tu propia mercancía. Resulta inquietante. ¿Por qué los tecnócratas más importantes de la esfera pública son, a su vez, los mayores tecnófobos en la vida privada? ¿Os imagináis qué alboroto si los líderes religiosos no dejaran a sus hijos ser practicantes?"

Los utopistas de la red suelen descalificar este tipo de estudios, señalando que causalidad y correlación no son lo mismo, y que los comportamientos adictivos son una anécdota frente a los beneficios del desarrollo digital. Lo que los utopistas tienden a crear es un estado de opinión inmune a la crítica. Pero Adam Alter no es, ni mucho menos, un ludita o un tecnófobo. Todo lo contrario. Por eso mismo, su libro es un soplo de aire fresco en un entorno como el digital, en el que se normalizan costumbres poco o nada saludables desde el punto de vista psicológico. Y se normalizan ignorando que muchos videojuegos online y aplicaciones sociales han sido diseñados, precisamente, con la intención de resultar adictivos.

Por mucho que nos empeñemos, una ración de emoticonos en WhatsApp no es comparable con una charla cara a cara, y varias horas seguidas de League of Legends nunca brindarán las satisfacciones intelectuales y emocionales que nos ofrece una buena lectura o un espectáculo en vivo. Por supuesto, hay excepciones (hay videojuegos inteligentes y un puñado de perfiles de las redes sociales es muy brillante y enriquecedor). Pero créanme, nuestro tiempo en la Tierra es limitado, y podemos elegir entre dos opciones: aprovecharlo a conciencia o convertirlo en una suma de rutinas adictivas (entre las que, por cierto, también se incluyen esas aplicaciones que nos obligan a realizar determinadas actividades "deportivas" como si fueran una fijación crónica).

El libro de Alter comienza por explicarnos con gran amenidad y rigor científico en qué consisten las adicciones: tanto las que dependen de las drogas como las que surgen del comportamiento y de los hábitos. A partir de ahí, la obra va trazando un retrato de nuestra época, aturdida bajo el hechizo de los smartphones y las videoconsolas.

Alter nos explica por qué no podemos abandonar el surf digital, y también por qué realizamos ese constante desplazamiento con el dedo sobre la pantalla táctil, atrapados en un hilo interminable de golosinas virtuales. Un festín en el que hay contenidos interesantes, pero también un sinnúmero de trivialidades, de noticias falsas y de referencias tóxicas. Eso por no hablar de la ludopatía o las pornoadicciones.

Sin duda, todos podemos ser adictos en ese entorno hiperconectado y febril. Todos somos vulnerables. Y todos vivimos inmersos en esta cultura corrosiva de la comparación y los refuerzos positivos ‒los likes‒ que nos convierte en rémoras de un enorme escualo que nada sin dirección.

Antes de leer este libro, quédense con este dato: en el año 2000, la atención media que un internauta prestaba a un determinado contenido era de doce segundos. En 2013, había descendido a ocho. Ya se imaginan lo que viene después. Pero todo es susceptible de empeorar.

Sinopsis

Somos adictos. Nos obsesionamos con el correo electrónico, los «me gusta» en Instagram y la actividad en Facebook; vemos capítulos de series sin descanso; y pasamos una media de tres horas al día absortos en nuestro smartphone.

En su revolucionario libro, el profesor de Psicología y Marketing de la Universidad de Nueva York Adam Alter analiza el auge de las adicciones del comportamiento y explica por qué tantos de los productos que consumimos hoy día son irresistibles. Estos milagrosos productos tienen el poder de acortar las distancias que nos separan de las personas de cualquier parte del mundo, pero su extraordinario —y en ocasiones perjudicial— magnetismo no es fruto de la casualidad. Las empresas que diseñan estos productos los ajustan y reajustan hasta que logran que sea prácticamente imposible resistirse a ellos.

A través de un relato trepidante y haciendo uso de ejemplos con los que todo lector empatizará, Alter analiza los mecanismos de las adicciones del comportamiento para explicarnos cómo dar buen uso a estos productos adictivos —para mejorar la forma de comunicarnos los unos con los otros, de gastar y ahorrar dinero o de marcar las fronteras entre el trabajo y el ocio— y cómo mitigar sus efectos más nocivos en cuanto a nuestro bienestar y a la salud y felicidad de nuestros hijos.

Adam Alter es profesor adjunto de Marketing y Psicología en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York. Se licenció en Psicología con matrícula de honor y recibió una Medalla al Mérito Universitario de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Ha escrito artículos para publicaciones como New York Times, New Yorker, Wired, Washington Post y The Atlantic, entre otras. Sus últimas investigaciones se han centrado en las adicciones del comportamiento, un nuevo concepto que equipara las adicciones al móvil, televisión, videojuegos, etc. —y sus consecuencias, incluso el síndrome de abstinencia— a las adicciones a las drogas o el alcohol.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Paidós. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2007, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (TheCult.es), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las artes.

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