Expediciones de ayer y hoy

Expediciones de ayer y hoy Imagen superior: bandada de ibis ante el nevado Illampu, Bolivia. Foto: I. de la Riva.

Aunque tal vez se pueda tener la impresión de que instituciones como el Museo Nacional de Ciencias Naturales hace tiempo que abandonaron las expediciones científicas a lugares remotos –una actividad que mucha gente entiende como parte de la quintaesencia de tales instituciones–, afortunadamente esto no es así.

La investigación científica constituye en sí misma una apasionante aventura ‒como mínimo intelectual‒ y no hace falta ir mucho más allá de la puerta de casa o salir del laboratorio o el despacho para vivirla. Pero viajar es siempre apasionante. 

Como ejemplo de lo que es una expedición moderna, se narran aquí brevemente los resultados de un viaje a los Andes de sur de Perú y Bolivia llevado a cabo en febrero de 2006. Se perseguían dos objetivos: realizar estudios de sistemática y taxonomía de anfibios, con especial énfasis en investigar la diversidad de especies de ranas del género Phrynopus, del que sólo había citada una especie en el Departamento peruano de Puno, y recoger muestras de diferentes especies para evaluar la posible presencia de quitridios, los hongos patógenos responsables del declive y extinción de los anfibios a nivel mundial. Los datos sobre la enfermedad son muy escasos en Perú, e inexistentes en Bolivia.

En referencia al primer objetivo, la expedición obtuvo en las zonas altas y húmedas un total de siete especies de Phrynopus, todas ellas nuevas para la ciencia. Este resultado corroboró nuestras sospechas de que el género Phrynopus presenta en los Andes una radiación evolutiva espectacular y que la casi inexistencia de citas previas en Puno respondía simplemente a la falta de prospección.

El nivel de endemismo de dichas especies es altísimo, estando cada una de ellas circunscrita a enclaves muy concretos y de extensión muy limitada. Aunque las muestras de Phrynopus están pendientes de ser examinadas [2007] para verificar la presencia de quitridios, la salud aparente de sus poblaciones permite prever con bastante seguridad que no estarán infectadas.

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Imagen superior: Atelopus sp., una nueva especie del sur de Perú. Foto: I. de la Riva.

Uno de los descubrimientos más sorprendentes fue el de una nueva y espectacular especie de sapo del género Atelopus en el piedemonte andino. Los quitridios han llevado al género Atelopus a una catastrófica disminución de efectivos, cuando no a su completa extinción. Por ello, el hallazgo de una población superviviente es siempre una buena noticia.

Por el contrario, los resultados preliminares referentes al segundo objetivo de la expedición impiden ser optimistas. La búsqueda se centró en ranas del género Telmatobius, que, por su biología y ecología (reproducción acuática en arroyos de montaña de aguas frías), son perfectas candidatas a la infección por quitridios.

Estas ranas son bien conocidas por los nativos quechuas y aymaras por ser bastante conspicuas y servir para ciertos usos mágicos y supuestamente curativos.

En condiciones normales, la presencia de larvas de Telmatobius es común y constante a lo largo de casi todo el año allá donde hay alguna especie presente. Dos especies, T. sanborni y T. timens (esta última descrita para la ciencia en 2005), eran conocidas en los páramos húmedos de la zona.

No se pudo encontrar el más mínimo rastro de ninguna de las dos especies, y las referencias verbales obtenidas de campesinos locales de toda la zona prospectada coincidieron casi indefectiblemente en indicar que aproximadamente dos años atrás se había producido una mortandad masiva de Telmatobius (y tal vez de algunos otros anuros ‒ranas y sapos‒).

Estudios recientes indican que las tres especies de Telmatobius de Ecuador muy probablemente ya están extintas, y su desaparición coincidió con años excepcionalmente secos y cálidos, que parecen estar de algún modo relacionados con la incidencia de la quitridiomicosis. El examen de datos climáticos de los últimos años en los Andes del sur de Perú y Bolivia, junto a los análisis por realizar sobre larvas y adultos de otras especies encontradas a distintas altitudes (fundamentalmente Pleurodema marmoratum), que parecen no verse afectadas o, al menos, no en igual medida, ayudarán a revelar si los quitridios están presentes en la región y por tanto pueden ser los causantes de la desaparición súbita y masiva de Telmatobius. Es un fatídico resultado que casi damos por seguro.

Copyright del artículo © Ignacio de la Riva. Publicado originalmente en el periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

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Imagen superior: Un macho de Psychrophrynella teqta | Ignacio De la Riva.

Nota en 2015 (SINC)

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad de Puerto Rico han descrito una nueva especie de rana que, recién descubierta, ya podría estar amenazada. Se trata del género Psychrophrynella, ranas terrestres de la cordillera andina, que vive en bosques de niebla y páramos húmedos de zonas de alta montaña. En concreto, los investigadores la han encontrado en la Cordillera Real, Bolivia.

Psychrophrynella teqta es el nombre de la nueva especie que se diferencia de sus compañeras de género por sus patrones de color. Esta ranita, que apenas alcanza los 3 cm, muestra unas manchas amarillas o rojas que no se encuentran en otras especies del mismo género. Además de por estas manchas P. teqta se diferencia genéticamente y porque los machos emiten una llamada compuesta de pulsos, en lugar de un silbido puro, que es la norma en la mayoría de las especies de Psychrophrynella.

En este grupo de especies, cuyas áreas de distribución son muy reducidas, parece que suelen ser los machos los encargados del cuidado de los huevos, de los que salen diminutas ranas totalmente formadas. El elevado número de huevos que se encuentran en los nidos de P. teqta sugiere que un solo individuo se encargaría de las puestas de más de una hembra.

Como ocurre con otras especies del género, P. teqta está infectada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis,que causa la quitidriomicosis, una enfermedad que ataca la piel de los anfibios y amenaza la supervivencia de muchas especies en todo el mundo. "Los ejemplares analizados son portadores del hongo aunque no padecen la enfermedad; esto representa un potencial peligro futuro en caso de que las condiciones ambientales cambien y, por ejemplo, las ranas bajen sus defensas inmunológicas, lo que unido a lo reducido de su distribución, las hace muy sensibles", comenta Ignacio De la Riva, investigador del MNCN que firma el estudio.

Con ésta, son ya 18 las especies de Psychrophrynella conocidas en Bolivia, de las cuales 14 han sido descritas por De la Riva y sus colaboradores. Todas ellas son endémicas del país y a menudo están restringidas a la cabecera de un solo valle andino. El artículo se publica en la revista Zootaxa.

En las últimas décadas el estudio riguroso de los anfibios de Bolivia ha hecho posible que los herpetólogos hayan descubierto numerosos anfibios, incrementando el número de especies conocidas.

Así lo confirma otro artículo que el investigador ha publicado recientemente en la revista Herpetological Monographs: "Hasta ahora se han registrado 266 nuevas especies y esperamos que el número aumente con nuevos descubrimientos y la descripción de especies de ranas andinas, especialmente de la familia Craugastoridae, un grupo muy diverso de pequeñas ranas con desarrollo directo".

En la región hay muchas especies endémicas que se encuentran en una situación muy comprometida. "La deforestación, la destrucción de los hábitats por los cambios en el uso del suelo que pasa a convertirse en tierras de cultivo, la contaminación de las aguas y la quitidriomicosis, que está muy extendida, son las principales causas del declive de los anfibios", explica De la Riva.

"Las especies de los bosques andinos, más afectadas que las que viven en áreas más bajas, están desapareciendo de las zonas donde eran habituales y en ciertas partes de los Andes se ha producido una disminución severa", continúa el investigador.

En el artículo los científicos han analizado la situación de las distintas especies de anuros según las categorías de extinción que establece la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). "En Bolivia, donde se centran la mayoría de mis estudios, la concienciación sobre la conservación de la biodiversidad está aumentando gracias a diferentes iniciativas locales que permiten el desarrollo de proyectos para aumentar la protección de los anfibios", concluye De la Riva.

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Imagen superior: La ranita de cristal Hyalinobatrachium bergeri a la izquierda y un camaleón malgache, Furcifer lateralis a la derecha. / Ignacio De la Riva

Nota en 2016 (MNCN-CSIC)

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han participado en el análisis sistemático y la posterior evaluación del impacto que el cambio climático está causando sobre las especies de anfibios y reptiles a nivel mundial. En concreto, han examinado cómo los estudios sobre cambio climático han tenido en cuenta a los anfibios y reptiles y sugieren que es necesario ampliar tanto el número de especies consideradas cómo las áreas de estudio.  

Está más que probado que el cambio climático tiene un fuerte impacto en las poblaciones de animales, pero establecer una relación directa es difícil porque influyen otros factores como la pérdida de hábitat, diversas interacciones bióticas y abióticas o las dinámicas de las poblaciones. “Con este estudio hemos pretendido, además de evaluar lo que se sabe sobre el impacto del cambio climático en estos grupos animales, observar hasta qué punto las investigaciones pueden estar sesgadas tanto taxonómica como geográficamente”, explica el investigador del MNCN Ignacio de la Riva.

De un número inicial de 539 estudios científicos se seleccionaron 104 publicados entre 2005–2015, que cumplían con ciertos requisitos para el análisis. Los trabajos evaluaban un total de 313 especies de anfibios y reptiles, y el 65% reportaba los efectos negativos del cambio climático sobre ellas, principalmente como causante tanto de su disminución poblacional, como de la reducción de las áreas de distribución.

La probabilidad de identificar los efectos del cambio climático varió según las regiones, la taxonomía y los métodos de estudio, aunque fue igual de prevalente en los trabajos que se centraban sólo en los efectos del cambio climático como en los que incluían factores adicionales.

Globalmente, el conjunto de estos trabajos presenta un gran sesgo taxonómico, geográfico y respecto al grado de amenaza de las especies consideradas. Por ello, en el futuro, las investigaciones deberían centrarse en áreas y especies menos estudiadas. Asimismo, las políticas que intentan poner freno a los efectos del cambio climático deberían tener en cuenta el daño documentado que ya ha provocado y provocará en los anfibios y reptiles de todo el planeta.

Referencia bibliográfica:

Winter, M., Fiedler, W., Hochachka, W.M., Koehncke, A., Meiri, S. y De la Riva I. (2016). Patterns and biases in climate change research on amphibians and reptiles: a systematic review. Royal Society Open Science DOI: http://dx.doi.org/10.1098/rsos.160158

Ignacio de la Riva

Investigador del CSIC. Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del MNCN. Autor de más de 100 publicaciones científicas, que incluyen la descripción de muchas especies de anfibios. Líneas de investigación: Desde 1987 estudia anfibios y reptiles tropicales. En la actualidad dirige un proyecto sobre caracterización genética y bioacústica de ciertos grupos endémicos de ranas andinas. Expedición: Los Andes del sur de Perú y Bolivia. Integrantes: Ignacio de la Riva y Jaime Bosch (Dirección). José M. Padial (estudiante predoctoral, MNCN), Santiago Castroviejo-Fisher (idem, Universidad de Uppsala Suecia), y los herpetólogos Juan C. Chaparro (Cusco, Perú) y Rodrigo Aguayo (Cochabamba, Bolivia). Fecha: 5 de febrero y el 5 de marzo de 2006. Prospección: Un total de diez valles principales y varios valles secundarios en los Andes de los departamentos de Cusco y Puno (Perú), y La Paz (Bolivia), en un gradiente entre 400 y 5.000 m de altitud. Objeto de estudio: Diversidad y enfermedades infecciosas de anfibios andinos. 

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Lobo (Oberon7up), ratonero de cola roja (Putneypics) y paisaje montañoso (Dominik Bingel), CC

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Caballo islandés (Trey Ratcliff), garza real (David MK), vacas de las Highlands (Tim Edgeler), pavos (Larry Jordan) y paisaje de Virginia (Ed Yourdon), CC