El saurio rey del Museo Nacional de Ciencias Naturales

El saurio rey del Museo Nacional de Ciencias Naturales Imagen superior: inauguración en 1913 de la réplica del Diplodocus del MNCN, con asistencia de S. M. la reina Doña María Cristina, acompañada de S. A. la Infanta Beatriz y alto personal del museo de Historia Natural (Foto Duque, MNCN).

Aunque desde hace casi un siglo el Diplodocus contempla impasible la afluencia de visitantes del MNCN, su llegada no resultó sencilla. Existen, además, una serie de curiosidades que rodean a su historia y que quizá sean menos conocidas.

La solicitud

No es estrictamente cierto que semejante esqueleto llegase al Museo como regalo al rey Alfonso XIII. Teniendo conocimiento Ignacio Bolívar de la posibilidad de obtener una copia del esqueleto de dicho saurio, de la misma manera que lo habían hecho precedentemente otros ocho museos del mundo, dirigió su solicitud al director del Museo de Pittsburg. El magnate Andrew Carnegie, dueño de dicho museo, aceptó realizar dicha copia sólo a condición de que la solicitud fuera realizada por el propio Rey.

Lo que costó

A partir de dicho momento, la amabilidad y generosidad por parte de todos los americanos implicados en dicho proyecto fue tal que el montaje del Diplodocus en nuestro Museo no costó ni un solo real, ya que fue el propio magnate americano quien se encargaría de todos los gastos. Así fue como negoció con la compañía naviera su traslado gratis hasta el puerto de Barcelona, cosa que consiguió “dada su noble finalidad”.

Se enviaron a Madrid los planos para la construcción de las peanas e hicieron construirlas con la promesa del reembolso de dicho gasto.

Para el montaje del esqueleto en el Museo, hizo que el director del Museo de Pittsburg se trasladara a Madrid con un ayudante (alojándose ambos en el Hotel Ritz). El traslado por tren de Barcelona a Madrid, único encargo al gobierno español, no pudo ser gratuito ni aun siendo un regalo a Su Majestad, dado que la compañía ferroviaria tenía que cobrar “las tasas mínimas establecidas” (obviamente un dineral, debido a las más de cuatro toneladas del “presente”).

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Imagen superior: Montaje del Diplodocus en noviembre de 1913 en la Sala de Paleontología del MNCN.

Llegada del Diplodocus

El envío, consistente en 34 cajas, embarcó en el vapor Montserrat el 5 de septiembre, llegando al puerto de Barcelona a finales del mismo mes. Una vez en tierras españolas, su llegada al Museo no se produjo hasta el 15 de noviembre, ¡casi el doble de tiempo!

Mientras tanto, la ubicación de semejante ejemplar estaba todavía sin decidir, ya que el ala sur del actual Museo lo constituía el Museo del Traje y, con los más de 27 metros de longitud y casi 4 de altura que mediría el esqueleto montado, el Museo se encontró con que no se disponía de lugar donde emplazarlo. Y así, mientras los americanos se empeñaban en enviarnos hasta el más mínimo detalle de los requerimientos de la sala y las peanas a realizar para el montaje de semejante esqueleto, el Museo utilizó el único recurso que le quedaba: solicitarle a Su Majestad que tuviera a bien disponer el cambio de dueño del Pabellón de Cristal del ala norte, propiedad de la Escuela de Ingenieros Industriales (lo que nosotros conocemos como “el patio de la ballena”), con motivo de “tan evidente y justificada razón”. Aún no nos explicamos cómo (sí, sí, por decisión real), pero en pocos días el Pabellón de Cristal pertenecía al Museo.

Por su parte, dada la experiencia de los americanos, el montaje estaba completamente terminado el 5 de diciembre, pero a su inauguración no vino el monarca…

En 1935, el Carnegie Museum regala una segunda réplica de otro cráneo de Diplodocus, más completo que el primero, que fue instalado en la nueva Sala de Paleontología del ala sur al lado del esqueleto anterior. ¡Os esperamos en los próximos meses para disfrutar de ellos y de otros ocho esqueletos de dinosaurios en la nueva Sala de Paleontología!

Copyright del artículo © Begoña Sánchez Chillón y Adán Pérez García. Publicado originalmente en el periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

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