Los ictiosaurios del Museo Nacional de Ciencias Naturales

Los ictiosaurios del Museo Nacional de Ciencias Naturales Imagen superior: uno de los esqueletos de ictiosaurios adquiridos por Juan Vilanova y Piera en Alemania en la década de 1850.

En la colección de Paleontología de Vertebrados del MNCN hay más de una docena de ejemplares de ictiosaurios muy completos, provenientes de Alemania. Aunque se consideraban adquiridos por José Royo y Gómez en la década de 1920, como resultado de intercambios de material científico realizados en sus viajes al extranjero, se comprueba documentalmente que son anteriores.

Estos reptiles marinos formaban parte de la colección de Juan Vilanova y Piera desde la década de 1850. El registro de estos animales se completa con otros restos aislados, fundamentalmente vértebras, también adquiridos en el siglo XIX por Augusto González de Linares.

La primera adquisición de reptiles mesozoicos para las colecciones del MNCN está documentada por Vilanova el 24 de abril de 1854 en la “cuenta de los gastos ocasionados en los viajes practicados por Don Juan Vilanova durante los dos últimos años de la comisión que le fue confiada en 12 de octubre de 1849, para cultivar en el extranjero e introducir en España el importantísimo ramo de la geología”.

En este documento se enumeran los fósiles, minerales, libros, mapas y otros materiales prácticos de enseñanza adquiridos en varias localidades europeas, detallando su procedencia y precio pagado por ellos. Es precisamente en su visita a Alemania donde se adquieren estos ictiosaurios, junto con otros fósiles procedentes de la misma formación geológica.

Cerca de Stuttgart, Vilanova consiguió por 1.400 francos fósiles de invertebrados, peces, diez ejemplares de ictiosaurios y un cocodrilo, conservados actualmente en las colecciones de Paleontología. En 1852 Vilanova escribió al director del Museo preguntándole, entre otras cosas, si había recibido una caja enviada desde Stuttgart con uno de los ictiosaurios y un plesiosaurio. Esta caja probablemente nunca llegó al Museo pues en ningún inventario histórico de las colecciones de Paleontología, en los que sí figuran los ictiosaurios, se cita el plesiosaurio.

Vilanova consideraba a los ictiosaurios entre los “animales superiores” que caracterizan el Jurásico, afirmando de este sistema que “se halla caracterizado por una de las primeras manifestaciones de los mamíferos y por los enormes reptiles que a la sazón vivían, organizados los unos para reptar, como los Ichthiosauros; para nadar otros, los Plesiosauros, y los Terodáctilos para volar”.

Entre los reptiles fósiles adquiridos por Vilanova en el extranjero figuran también fragmentos de placas de tortugas, vértebras y costillas aisladas atribuidas a plesiosaurios, más ejemplares de ictiosaurios, así como otros restos óseos que no consiguió determinar a qué taxón pertenecían.

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Imagen superior: cocodrilo jurásico de la colección de Vilanova, proveniente de la misma localidad que los ictiosaurios.

Vilanova cita entre sus adquisiciones “un Ychthiosauro de doce pies de largo conteniendo un feto en la cavidad intestinal”. En 1911, Vidal plantea en la Real Sociedad Española de Historia Natural, a partir de la observación de este ejemplar, la problemática sobre la posible viviparidad de estos reptiles, poniendo en duda esta idea por la posición del feto. Se concluye que dicho ejemplar muestra un caso de “ictiosauriofagia”. Acompañando a parte del material de reptiles mesozoicos de las colecciones actuales del Museo, fundamentalmente vértebras de reptiles marinos del Bolonesado y de Inglaterra, figuran etiquetas antiguas en las que, en algunas de ellas, se puede leer o intuir el nombre de Linares.

Estos ejemplares formaban parte de la colección de Augusto González de Linares, que ingresó en el Museo en octubre de 1883. En los inventarios de las colecciones de Paleontología realizados en 1871 por José María Solano y Eulate y en 1891 por José Gogorza se considera erróneamente los ejemplares de ictiosaurios de Vilanova como “moldeados en yeso y engastados en placas de esta sustancia”. Este error no es tan grave si se tiene en cuenta que parte de los esqueletos y la pizarra que los contenía estaban cubiertos por yeso. Actualmente se está eliminando esta sustancia, descubriendo los huesos y la matriz original, para que puedan ser expuestos en la nueva sala de Paleontología del MNCN, junto a fósiles de otros reptiles marinos, entre los que se destaca el Lariosaurus balsami del Triásico de Estada, Huesca.

Copyright del artículo © Begoña Sánchez Chillón y Adán Pérez García. Publicado originalmente en el periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Se publica en www.TheCult.es con licencia CC, no comercial, por cortesía del MNCN.

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