Crítica: "Yo, Tonya" (Craig Gillespie, 2017)

El turbio y esperpéntico escándalo en torno a la patinadora artística Tonya Harding, sospechosa de organizar un ataque a su compañera y rival Nancy Kerrigan, fue carnaza para la prensa de todo el mundo en 1994, aunque se vivió con especial intensidad en Estados Unidos, al menos hasta que el juicio a O.J. Simpson tomó el relevo en el circo mediático.

Tonya y sus supuestos secuaces, a cuál más lamentable, se trasformaron en los villanos oficiales del país, quizá con razón. Pero cuando se habla demasiado tiempo de algo, cuando se explota hasta la extenuación, la verdad termina pasando al terreno del mito, todo se deforma y lo objetivo y lo subjetivo se (con)funden.

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Más que un biopic o una recreación de aquel incidente, Yo, Tonya es una reflexión sobre la falsedad del héroe estadounidense, construyendo una historia ¿alternativa? a partir de las declaraciones de Tonya y otros personajes de su entorno (su madre, su marido, su “guardaespaldas”…). Combinando fragmentos con formato de entrevista (falso documental) y narración al estilo Scorsese (el modelo es Uno de los nuestros), asistimos a la triste historia de Tonya, una excelente deportista cuya carrera y vida personal están lastradas por la relación con su espantosa madre, su marido maltratador y su propia imagen de white trash, que provoca el rechazo de jueces y mandamases del patinaje artístico.

No basta con ser una heroína americana de manual, que trabaja como una mula para conseguir ser excelente en lo suyo (lográndolo). También hay que “parecer” una heroína americana.

Yo, Tonya muestra a un personaje marcado por la violencia, en un film que alterna los momentos divertidos con otros que congelan la sonrisa del espectador. Craig Gillespie muestra una parte importante de la sociedad americana, rechazada por no ser “normal”, pese a que es más común que la de las familias guapas, limpias y bien avenidas.

Margot Robbie es quizá un poco mayor para encarnar a una Tonya cuyos 23 añitos fueron un factor definitivo para caer en determinados errores. No obstante, la actriz se aleja de su imagen de sex symbol y logra desarrollar el papel con dignidad. Pero quien se lleva el gato al agua es Allison Janney, que disfruta en el pellejo de la monstruosa madre de la patinadora, y exhibe un rictus de lo más desagradable, pero no carente de comicidad.

Es imposible no ponerse del lado de Tonya Harding en esta película, entre otras cosas porque es una Tonya subjetiva, narrada por el propio personaje. Es su realidad, y también es un ejemplo de muchas cosas que van mal en la realidad de todos nosotros.

Sinopsis

Tonya Harding (Margot Robbie) dominó el hielo con un estilo de patinaje totalmente único. También dominó los titulares por algo completamente diferente. Yo, Tonya es, por momentos, un absurdo, trágico e hilarante retrato de la mujer en el centro del mayor escándalo en la historia del deporte.

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Entrevista con el director Craig Gillespie

P: ¿Qué fue lo que te atrajo inicialmente de esta película?

R: Me enviaron el guion sabiendo que ya contaban con Margot Robbie. La combinación de Tonya Harding y Margot Robbie me pareció de inmediato una idea interesante. Tras leer el guion de Steven Rogers, estaba absolutamente convencido. La historia estaba contada con una gran maestría, con un magnífico equilibrio entre emoción y humor, y una estructura nada convencional que intimidaba pero resultaba a la vez estimulante. No podía haber estado más entusiasmado. Era un tono peliagudo de conseguir, pero me pareció que encajaba maravillosamente con Margot. El equilibrio que le he visto mantener en sus trabajos anteriores entre el humor, la vulnerabilidad y la fuerza eran todos atributos que me parecía que representaban a la perfección el mundo de Tonya.

P: ¿Qué puedes contarnos sobre la evolución de la película desde el momento en que te embarcaste en el proyecto hasta el rodaje?

R: El guion ya estaba en muy buena forma. Una de las principales prioridades para mí era captar el espíritu de Tonya y respetar el guion. Tonya posee un cierto coraje y una rebeldía. Tiene un espíritu y una energía que quería reflejar en la película. Eso suponía mover mucho la cámara, muchos cortes y música que ayudara a crear el caos y la euforia de su vida en esa época.

P: ¿Qué sabías de Tonya Harding antes de hacer la película, y después?

R: Estaba muy familiarizado con el incidente. Por aquel entonces, trabajaba en publicidad ¡e incluso había hecho un anuncio de sopas Campbell con Nancy Kerrigan 3 meses antes del incidente! Aun así, no conocía todos los detalles. Había dado por hecho que se trataba de algo relativo a Tonya y Jeff Gillooly.

Descubrir el mundo del que procedía Tonya y la concentración y la perseverancia que necesitó para llegar a dos Juegos Olímpicos entre todo el caos de su vida me dio una perspectiva completamente distinta sobre ella.

P: ¿Qué quieres que sepa el mundo sobre Tonya tras ver esta película?

R: Los medios siempre la pintaron como la villana, pero su vida es mucho más complicada y trágica que eso. No pretendo restarle nada a Nancy Kerrigan, lo que le sucedió fue horrible, pero me pareció que había una historia mucho más compleja que contar sobre Tonya. Quería humanizarla, y seguramente empatizar con ella.

P: ¿Conociste personalmente a Tonya y cómo fue esa experiencia?

R: Margot y yo tuvimos ocasión de conocerla. Se mostró muy confiada y sincera. Resultó tremendamente útil ver a la persona que había detrás de un nombre tan conocido. Ver cómo ha seguido adelante y ha superado un momento tan tristemente famoso.

P: Describe el proceso de casting.

R: Tuve la gran suerte de saber que Margot Robbie y Allison Janney ya estaban comprometidas cuando me embarqué en el proyecto. ¡No podría haberme imaginado un reparto mejor! Paul Walter Hauser vino a hacer una prueba y me dejó anonadado para el papel de Shawn Eckhart. Estuvo asombrosamente divertido, pero al mismo tiempo con una gran sinceridad, un gran franqueza. Exactamente lo que yo esperaba. El papel de Jeff Gillooly fue el más difícil para mí. La relación entre Tonya y Jeff es sumamente volátil. Necesitaba a alguien que pudiera moverse entre el humor y la violencia, y seguir resultando al mismo tiempo simpático. Vimos a muchos actores, y era muy difícil acertar con el tono. Sebastian hizo su audición y estuvo perfecto. La química entre Margot y él era innegable. Ambos hicieron un trabajo maravilloso manteniendo la humanidad en la interpretación, a la vez que le daban un toque de humor cuando era necesario.

P: ¿Cómo os las apañasteis con las escenas de patinaje de la película? ¿Fue difícil encontrar a alguien para hacer lo que era capaz de hacer Tonya?

R: Nos reunimos al empezar con nuestra coreógrafa de patinaje, Sarah Kawahara, para hablar de lo que Margot podría hacer y para qué necesitaríamos dobles. Margot se preparó durante 4 meses e hizo un trabajo asombroso, pero obviamente para patinar a nivel olímpico harían falta dobles. Sarah dijo de inmediato que no encontraríamos a nadie para hacer el triple axel, ya que solo ha habido seis mujeres en toda la historia capaces de hacerlo. En la actualidad, hay dos mujeres, pero las dos van a competir el año que viene en los Juegos Olímpicos, así que no pueden arriesgarse a sufrir una lesión. Me quedé impresionado de lo difícil que era, que Tonya lo hubiera conseguido hace 25 años y que tan pocas personas hayan logrado dominarlo desde entonces. ¡Al final tuvimos que recurrir a los efectos visuales para hacerlo!

Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © LuckyChap Entertainment, Clubhouse Pictures, AI Film. Cortesía de eOne Spain. Reservados todos los derechos.

Vicente Díaz

Periodista, crítico de cine y especialista en cultura pop. Es autor de diversos estudios en torno a géneros cinematográficos como el terror y el fantástico. Entre sus especialidades figuran la historia del cómic, el folletín y la literatura pulp.

Es coautor del libro 2001: Una Odisea del Espacio. El libro del 50 aniversario (Notorius Ediciones, 2018).

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