"Zoópolis, una revolución animalista", de Will Kymlicka y Sue Donaldson

Aunque plantea un discurso propio de la teoría política, Zoópolis propicia un debate en el que deberían participar los ecólogos ‒es decir, los científicos expertos en ecología, que no deben ser confundidos con los ecologistas‒, los especialistas en ética, los zoólogos, y muy especialmente, los etólogos, estudiosos de la ciencia del comportamiento animal (la etología).

Con esos participantes, me imagino una discusión especialmente fructífera a partir de las propuestas que plantea este libro: un ensayo tan inteligente como provocador y atrevido. Por desgracia, las redes sociales y el periodismo sensacionalista han puesto el foco en otro combate público ‒el de los animalistas radicales y sus detractores más vehementes‒ que deja de lado la mesura, y por supuesto, la ciencia. E insisto en el perfil científico de la cuestión porque son numerosos los descubrimientos que, a lo largo de los últimos años, han dado un vuelco a la perspectiva que tenemos sobre la inteligencia animal.

Sue Donaldson y Will Kymlicka dividen a los animales en tres categorías muy significativas: los domesticados, los salvajes y los que comparten hábitat en espacios fundamentalmente humanos. A partir de ahí, apuestan por modular nuestra convivencia con el resto de los seres vivos tanto en el espacio público como en los ecosistemas a los cuales tenemos acceso.

En cierto modo, el suyo viene a ser un acercamiento entre la politología, la filosofía y la ecología ‒vuelvo a recordar que esta ciencia es distinta a lo que llamamos ecologismo, cuyos activistas se mueven en otros parámetros ajenos al mundo académico e investigador‒. Por lo demás, los cimientos argumentales de este ensayo sostienen la idea de que los animales tienen una amplia gama de derechos. Algo que, como es bien sabido, niegan otros filósofos que defienden una relación afectiva con el resto de criaturas, domésticas o salvajes, pero que al mismo tiempo rechazan la existencia de planos de igualdad entre ellos y nosotros.

El tema es bien complejo. A quienes niegan el debate, relegando a los animales a simples comparsas en el planeta, cabría recomendarles que estudiaran, por ejemplo, los últimos avances en primatología. Y a quienes lo caricaturizan desde el otro extremo ‒los animalistas intransigentes‒, convendría ofrecerles más de una lectura filosófica para que comprendan las aristas de esta cuestión. En todo caso, creo que unos y otros pueden llegar a ese punto de coincidencia ‒un rasgo de civilización‒ que consiste en defender a los animales de la tortura, la crueldad innecesaria o la aniquilación irracional.

La lectura de Zoópolis plantea dudas y retos intelectuales que uno no tiene por qué compartir al cien por cien, ni siquiera desde una posición conservacionista (Tal es mi caso, siempre a partir de referencias científicas y no meramente ideológicas). No obstante, la conversación que propicia este libro es lo suficientemente importante para que la mantengamos sin exaltación, aun reconociendo que la utopía dibujada por los autores resulta difícilmente alcanzable.

De forma oportuna, la obra responde de muy diversas maneras a una pregunta importante: ¿cómo debemos convivir con el resto de las especies del reino animal? De ese interrogante depende, en buena medida, nuestro porvenir. Quizá el animalismo de Sue Donaldson y Will Kymlicka nos pueda parecer desmedido, pero vale la pena repasar su argumentario, porque éste forma parte esencial de los retos sociales que debemos tener en cuenta.

Sinopsis

«El libro más importante e influyente en el ámbito de la “cuestión animal” desde la publicación en los años setenta de Liberación animal de Peter Singer». The New York Times

Durante el siglo XX y comienzos del XXI, el movimiento en defensa de los animales ha ganado algunas batallas. En nuestro país, por ejemplo, el Congreso de los Diputados acaba de aprobar, en diciembre de 2017, una ley según la cual los animales ya no son considerados «cosas» sino «seres sintientes». Es un victoria, por supuesto, pero la guerra se sigue perdiendo de largo: a pesar de esta nueva ley, los animales seguirán siendo propiedades, se los podrá comprar y vender, se los podrá usar en espectáculos, así como maltratar y sacrificar en beneficio de los humanos. De hecho, la magnitud de la explotación animal sigue creciendo en todo el planeta: actualmente los humanos matan a 56.000 millones de animales al año, tres veces más que en 1980. Cualquier persona preocupada por el destino de los animales debe entender como una prioridad la salida de este punto muerto de carácter político. Para ello, además del imprescindible activismo, necesitamos un cambio radical de paradigma teórico. Es lo que propone este libro imprescindible que ha revolucionado el pensamiento sobre la «cuestión animal», yendo más allá de la insuficiente y nebulosa teoría tradicional de los derechos animales (según la cual los animales domésticos deberían extinguirse y los animales salvajes ser dejados en paz).

A partir de la idea de igualdad moral, autonomía y prosperidad para todos los seres sintientes y con intereses propios, los autores plantean un nuevo modelo integral de las relaciones entre seres humanos y animales, así como de los distintos modos en que los propios animales pueden vincularse con las instituciones políticas, las prácticas de soberanía del estado y las nociones de ciudadanía, territorio, pertenencia, autonomía, colonización o migración. Se conforma así la base de una nueva comunidad (de humanos y animales) regida por un concepto compartido de justicia.

Will Kymlicka nació en Ontario en 1962. Es filósofo y una de las figuras referenciales en el ámbito de filosofía política actual. Es catedrático de Filosofía en la Queen’s University de Kingston y director del Policy Index Project, dedicado a observar la evolución de las políticas multiculturales en los países occidentales. Entre sus principales obras podemos destacar Politics in the Vernacular: Nationalism, Multiculturalism, Citizenship o Liberalism, Community and Culture.

Sue Donaldson nació en Ottawa en 1962. Es filósofa y su trayectoria profesional está ligada al Departamento de Ética Animal y Filosofía de la Queen’s University de Kingston. Se la considerada una de las voces más in influyentes en la reflexión contemporánea sobre la «cuestión animal». Entre sus libros más recientes cabe destacar Foods That Don’t Bite Back.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Errata Naturae. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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