Blondie: "Eat To The Beat" (1979)

En 1979 Debbie Harry, Chris Stein y compañía ya se habían dado cuenta de su verdadero potencial. Una vez abandonando el rock puro para recurrir a una paleta más diversa, el plan de ataque de Blondie ahora incluía la adopción de cualquier estilo (siempre que se pudiera llamar pop) y hacerlo suyo. En este Eat To The Beat reiteraban y expandían la fórmula que dio lugar a su tercer álbum de estudio, Parallel Lines (1978), reconocido con un disco de platino.

Detrás de todo ello estaba, una vez más, Mike Chapman, el genio del bubblegum pop (con un criterio sobrehumano de atención al detalle, capaz de pasar horas escuchando cada reproducción, a un volumen que haría estallar nuestros tímpanos).

Sin duda, Chapman reconoció en Blondie esas cualidades que le habían permitido moldear a grupos como The Sweet, Mud y el resto de sus creaciones dentro del sello RAK Records, a principios de los 70. Sin embargo, la banda fue igualmente responsable de este asalto a las listas de éxitos, al componer el material que encajaba con la visión de Chapman.

Por otro lado, un simple vistazo a los créditos nos muestra con exactitud la forma tan democrática en que trabajaban los miembros de Blondie. Todos reciben una mención en algún momento.

Tal vez esto explica la diversidad estilística que caracteriza a este álbum. Así, Eat To The Beat aún conserva el vestigio de esas raíces punk, que nos recuerda sus orígenes en el club neoyorquino CBGB (Es algo que se advierte en la frenética canción "Accidents Never Happen and Living In The Real World"). En determinados momentos, el disco parece una genuina historia de estilos exitosos: por ejemplo, esta fue su primera incursión en el reggae con "Die Young Stay Pretty", y asimismo, advertimos la grandeza discotequera a lo Duane Eddy de "Atomic", el deslizamiento hacia el pop puro en la línea Phil Spector de "Dreaming" y "Union City Blue", o la intensidad a lo Motown de "Slow Motion". "Sound-A-Sleep" va incluso más atrás, y recurre al tipo de pop de los años 50 que podría aparecer en una película de David Lynch.

Condicionados por la ambivalencia valorativa de finales de los 60, los estadonidenses desconfiaron de una banda que fue comercializada como New Wave, pero que al mismo tiempo podía ser tan mercenaria, y por eso consideraron que Eat To The Beat era un producto adulterado, dando al álbum una tibia recepción. Mientras tanto, en Europa su capacidad para servir de banda sonora en cada discoteca, fiesta nupcial y barmitzvah fue justamente valorada. Al final, el pop no es otra cosa que pop, y Blondie, llegado este punto, estaba produciendo ese repertorio atemporal que, hoy en día, aún conserva su frescura.

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Copyright del artículo © Chris Jones. Traducción de Guzmán Urrero. Publicado previamente con licencia CC en la sección musical de la BBC.

Chris Jones

Los artículos de Chris Jones se publican en TheCult.es (Thesauro Cultural) por cortesía de la BBC.

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