San Cristóbal y la tradición alquímica

San Cristóbal y la tradición alquímica Imagen superior: "Paisaje con San Cristóbal" (h. 1520), de Joachim Patinir. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Cuenta la leyenda que el monarca de Licia tenía un sirviente, de aspecto temible, poseedor de una estatura colosal que rondaría los doce codos de altura. No contento con servir a su rey, decide partir en busca del príncipe más poderoso de la tierra, con la intención de ponerse a su servicio.

Tras buscar infructuosamente, encontró a un eremita, quien le aconsejó que dedicase su vida al servicio de los demás, ayudando a todos aquellos viajeros que quisiesen atravesar un peligroso río, aprovechando su colosal constitución. Desde aquel día, el gigante trasladó su morada cerca del río y, sirviéndose del tronco de un árbol a modo de bastón, se dedicó a la tarea que le había propuesto el ermitaño.

Cierta noche, el gigante recibió la visita de un niño, quien le pidió que le ayudase a atravesar el río. Le subió a sus espaldas, recogió su bastón y se metió en la corriente, dispuesto a dejar a la criatura en la otra orilla.

Mediado el trayecto, comenzó a darse cuenta de que el río crecía y que el pequeño viajero se hacía cada vez más pesado. Pese a temer por su vida y la del pequeño, logró alcanzar su meta, dejando al niño en la otra orilla sano y salvo.

Una vez en tierra el gigante dijo al pequeño: “Niño, me has metido en un gran peligro; pesabas tanto sobre mí, que si hubiera tenido que cargar al mundo entero, no tendría la espalda tan oprimida”. A lo que el niño contestó: “No te sorprendas, has cargado sobre tus hombros no sólo al mundo entero sino a Aquel que lo ha creado. Yo soy Cristo, amo al que tú sirves. Como señal de que mi palabra es verdad, planta tu bastón en la tierra, junto a tu choza: mañana lo verás lleno de flores y frutos”.

El gigante plantó su enorme bastón y pudo comprobar cómo, a la mañana siguiente, éste se había transformado en una enorme palmera, cargada de frutos y flores. Desde entonces, y una vez bautizado, el gigante pasó a llamarse Cristóbal, que significa el portador de Cristo.

La tradición alquímica ha reinterpretado la historia de San Cristóbal desde su propia perspectiva, señalando que el nombre del santo procedería del griego Cristóforos, el que porta el oro. Visto así, San Cristóbal adquiriría una importancia capital, merced a la analogía existente entre el gigante que transporta a Cristo y la materia que trae el oro, desempeñando la misma función en el desarrollo de la Gran Obra.

Hay unos cuántos San Cristóbal en mis querencias personales. Uno, el que observa, vigilante, el catafalco que conserva los restos de Cristóbal Colón, el primer almirante de la mar océana, en la mayor catedral gótica del mundo, la catedral sevillana. Otro, el que preside uno de los accesos laterales de la más bella catedral española, la Santa María burgalesa. El tercero, el pintado por el flamenco Patinir, en los cuartos privados del más poderoso monarca del mundo, las estancias filipinas del monasterio escurialense. Y el cuarto, el que encontramos en la iglesia del convento de Santa Paula, en Sevilla.

Copyright del artículo © Mar Rey Bueno. Reservados todos los derechos.

Mar Rey Bueno

Mar Rey Bueno es doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Realizó su tesis doctoral sobre terapéutica en la corte de los Austrias, trabajo que mereció el Premio Extraordinario de Doctorado.

Especializada en aspectos alquímicos, supersticiosos y terapéuticos en la España de la Edad Moderna, es autora de numerosos artículos, editados en publicaciones españolas e internacionales. Entre sus libros, figuran El Hechizado. Medicina , alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1998), Los amantes del arte sagrado (2000), Los señores del fuego. Destiladores y espagíricos en la corte de los Austrias (2002), Alquimia, el gran secreto (2002), Las plantas mágicas (2002), Magos y Reyes (2004), Quijote mágico. Los mundos encantados de un caballero hechizado (2005), Los libros malditos (2005), Inferno. Historia de una biblioteca maldita (2007) e Historia de las hierbas mágicas y medicinales (2008).

Asimismo, ha colaborado en obras colectivas con los siguientes estudios: "El informe Vallés: modificación de pesas y medidas de botica realizadas en el siglo XVI" (en La ciencia en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1993), "Fray Esteban Villa y los medicamentos químicos en la Farmacia española del siglo XVII" (en Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1995), "La biblioteca privada de Juan Muñoz y Peralta (ca. 1655-1746)" y "Los Orígenes de dos Instituciones Farmacéuticas españolas: la Real Botica (1594) y el Real Laboratorio Químico (1694)" (en Estudios de historia de las técnicas, la arqueología industrial y las ciencias: VI Congreso de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, 1996), "Servicio de farmacia en la guerra contra la Convención francesa" y "La difusión de epidemias febriles y su tratamiento en la guerra contra la Convención nacional francesa" (en III Congreso Internacional de Historia Militar: actas, 1997), "La influencia de la corte en la terapéutica española renacentista" (en Andrés Laguna: humanismo, ciencia y política en la Europa renacentista. Congreso Internacional, Segovia, 1999), "Vicencio Juan de Lastanosa, inquisidor de maravillas: Análisis de un gabinete de curiosidades como experimento historiográfico" y "El coleccionista de secretos: Oro potable, alquimistas italianos y un soldado enfermo en el laboratorio lastanosino" (en El inquiridor de maravillas. Prodigios, curiosidades y secretos de la naturaleza en la España de Vicencio Juan de Lastanosa, 2001), "La instrumentalización de la Espagiria en el proceso de renovación: las polémicas sobre medicamentos químicos" y "La institucionalización de la Espagiria en la corte de El Hechizado" (en Los hijos de Hermes: alquimia y espagiria en la terapéutica española moderna, 2001), "El debate entre ciencia y religión en la literatura médica de los novatores" (en Silos: un milenio: actas del Congreso Internacional sobre la Abadía de Santo Domingo de Silos, vol. 3, 2003), "El Jardín de Hécate: magia vegetal en la España barroca" (en Paraíso cerrado, jardín abierto: el reino vegetal en el imaginario religioso del Mediterráneo, 2005), "Los paracelsistas españoles: medicina química en la España moderna" (en Más allá de la Leyenda Negra: España y la revolución científica, 2007) y "El funcionamiento diario de palacio: la Real Botica" (en La corte de Felipe IV 1621-1665: reconfiguración de la Monarquía católica, 2015).

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