Spinosaurus, el gigante perdido del Cretáceo

Spinosaurus, el gigante perdido del Cretáceo Imagen superior: Spinosaurus (Museu Blau, CC).

En 1912, el paleontólogo alemán Ernst Stromer encuentra en el desierto del Sáhara (Egipto) el fósil de una antigua y extraña criatura de largas espinas y proporciones descomunales, que denominó Spinosaurus aegyptiacus. El esqueleto, depositado y expuesto en el Museo del Estado de Baviera, donde disfrutaba de gran popularidad, desaparece en un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo sobreviven las notas de campo, algunos dibujos y varias fotografías de color sepia.

Más de un siglo después del hallazgo original, un comerciante de fósiles dona al Museo de Historia Natural de Milán un esqueleto parcial de dinosaurio procedente de un lugar indeterminado de Marruecos y probablemente del comercio ilegal. Los investigadores del museo italiano Cristiano Dal Sasso y Simone Maganuco contactan con Nizar Ibrahim, un paleontólogo de Marruecos especialista en fósiles que recorría las colecciones del mundo siguiendo las pistas de Stromer.

Nizar Ibrahim confirma, maravillado, que se trata de un esqueleto de Spinosaurus mucho más completo que el perdido de Stromer. Además, se da cuenta de que los huesos que tiene delante son idénticos que unos que le compró a un beduino comerciante de fósiles en el mercado de Erfoud (Marruecos) en una de sus expediciones a esa zona.

Vincular el esqueleto al yacimiento de donde procedía es fundamental para determinar la edad geológica, la posición con relación a otros hallazgos de dinosaurios y cómo había muerto y había quedado sepultado. Ibrahim, acompañado de Samir Zouhri, de la Universidad Hassan II de Casablanca, y David Martill, de la Universidad de Portsmouth, viaja a Marruecos con la misión casi imposible de localizar al beduino y el yacimiento.

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Imagen superior: réplica del esqueleto de Spinosaurus (Josep Maria de Llobet/MCNB).

A partir de aquí se inicia una historia salpicada de aventura, misterio y casualidades, pero también de perseverancia y rigor científico que lleva a los investigadores a localizar en una cueva de la región del Kem Kem, al sur del Sáhara, restos que confirman el vínculo entre los huesos del Museo de Milán y el lugar de origen.

Este equipo internacional une fuerzas con Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, y organiza una nueva expedición al yacimiento que brinda docenas de fragmentos óseos que van completando el puzle del Spinosaurus y sus coetáneos.

Después del trabajo de campo, el equipo se marca el ambicioso objetivo de reconstruir el esqueleto del dinosaurio y comprender su forma de vida. Los fósiles se limpian y se someten a tomografías computarizadas, mediciones y estudios en la Universidad de Chicago. El nuevo esqueleto, junto con huesos sueltos y descripciones de huesos realizadas por Stromer, da lugar a una imagen mucho más completa del Spinosaurus.

Los resultados de la investigación sobre el nuevo hallazgo, que desveló la forma de vida semiacuática del Spinosaurus y sus dimensiones, se publicaron en la revista Science en septiembre de 2014 y son el origen de una exposición que se inauguró en el Museo National Geographic de Washington. Después de pasar por Milán y Berlín, llegó a Barcelona —coincidiendo con la celebración del 15 aniversario de National Geographic en España—, único lugar de nuestro país donde se pudo ver entre el 12 de julio y el 26 de marzo de 2017.

La exposición temporal Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo presentó en el Museu Blau de Barcelona al primer dinosaurio adaptado para nadar que se conoce y el más grande entre los dinosaurios carnívoros. La muestra, organizada por la National Geographic Society con la colaboración de la Universidad de Chicago, se complementó con fósiles de las colecciones del Museo, que incluyen restos de este singular dinosaurio.

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Imagen superior: reconstrucción de Spinosaurus (Mariomassone, CC).

El Spinosaurus, de dimensiones colosales —6,8 toneladas de peso y 15 metros de longitud— dos metros más que el Tyrannosaurus rex, tiene unas características que lo hacen único: el cráneo parecido al de un cocodrilo, una inmensa cresta dorsal y patas posteriores cortas para desplazarse en el agua.

Una réplica del esqueleto de tamaño real ocupó el espacio central de la exposición. La réplica se mostró rodeada de esqueletos, modelos y fósiles de los depredadores que convivían con él en el norte de África hace 95 millones de años. Entre los depredadores terrestres destaca el Carcharodontosaurus saharicus, un reptil de dientes de tiburón de dimensiones comparables al Tyrannosaurus rex; el Deltadromeus agilis, el ágil corredor del Delta, y el Rugops, un carroñero oportunista con morro chato y cara arrugada. Entre los depredadores voladores se pudieron ver el Alanqa saharica, un pterosaurio gigantesco conocido como el fénix del Sáhara. En cuanto a los depredadores de río, destacaban el Laganosuchus maghrebensis y el Elosuchus, dos cocodrilos muy parecidos a los actuales, y el Mawsonia lavocati, un enorme pez carnívoro que llegaba a medir casi 4 metros de largo.

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Imagen superior: Spinosaurus aegyptiacus y Onchopristis numidus (Mike Bowler, CC).

También pudimos descubrir como las modernas tecnologías aplicadas a la paleontología posibilitaron la reconstrucción del esqueleto, así como la recreación de un modelo a escala real que se instaló en la plaza del Fòrum, frente a la entrada del Museo. El recorrido se iniciaba con la insólita historia del descubrimiento y redescubrimiento de este singular dinosaurio africano que ha tardado un siglo en completarse.

El Museo de Ciencias Naturales de Barcelona también aportó su grano de arena a este gran hallazgo científico. Las colecciones del Museo contienen una representación de fósiles de Spinosaurus que ingresaron en el Museo gracias a la donación de la colección paleontológica privada del Dr. J.A. Vela en 2012. Aun cuando son restos escasos y fragmentarios, hay muy pocas colecciones de historia natural que los conserven. El especialista Cristiano Dal Sasso, de la Sección de Paleontología de Vertebrados del Museo de Historia Natural de Milán y uno de los protagonistas del redescubrimiento del Spinosaurus, fue el encargado de revisar e identificar los materiales inicialmente atribuidos al Spinosaurus. El estudio de dichos restos sirvió para corroborar algunas características anatómicas que se habían estimado al reconstruir el esqueleto.

La participación de varios museos en la historia del Spinosaurus pone de relieve la contribución de estas instituciones a la investigación científica. La exposición fue una oportunidad para el Museo de dar a conocer las colecciones paleontológicas y la actividad científica que realiza.

Entre las piezas que el Museo aportó destacan los restos del Spinosaurus, así como fósiles de animales que convivían con él en el norte de África hace aproximadamente 100 millones de años. La fauna de esta zona y de esta edad está bastante bien representada en las colecciones del Museo gracias, entre otros motivos, a la actividad de investigación desarrollada por los conservadores de paleontología.

Los grandes reptiles, como los dinosaurios, eran uno de los máximos exponentes de la vida en la Tierra hace aproximadamente 95 millones de años. Entre otros muchos, los peces, los erizos marinos y los foraminíferos (organismos constituidos por una sola célula) también se desarrollaron y evolucionaron en aquella época.

La colección paleontológica del Dr. J.A. Vela es muy amplia, tanto desde el punto de vista de la variedad taxonómica como de las edades geológicas que comprende. En ella se muestran organismos extintos de varias edades como trilobites, amonites y crustáceos, planteándose a la vez un tema que a menudo es objeto de controversia en el campo de la paleontología: el coleccionismo privado, cuyo papel ha sido cuestionado por varios motivos, como el incierto futuro de las colecciones, el precario estado documental que presentan y la corresponsabilidad en la sobreexplotación de algunos yacimientos. No obstante, el ejercicio del coleccionismo con responsabilidad tiene un claro e importante rol en la preservación del patrimonio paleontológico.

Copyright del artículo © Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. Reservados todos los derechos.

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