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La Fundación Excelentia se ha marcado un tanto trayendo de nuevo a Madrid al tenor norteamericano Lawrence Brownlee, al mismo Teatro Real donde se le escuchó en 2004, turnándose con Juan Diego Flórez como el conde Almaviva de El barbero de Sevilla rossiniano.

Es sabido que por motivos religiosos los teatros italianos del siglo XIX eludían la normativa, que prohibían las funciones operísticas durante la Cuaresma, escenificando obras de carácter religioso.

El Teatro Real madrileño (bueno, no hay otro Teatro Real que no sea el de Madrid) estrenó en 1999 una producción de la Carmen de Bizet firmada por Emilio Sagi. Un excelente montaje de corte tradicional, con unos imponentes tanto como idóneos decorados de Gerardo Trotti y un bonito vestuario del diseñador español Jesús del Pozo. Sagi se tomaba escasas pero acertadas libertades como la de presentar un travestido Lillas Pastia. Ese mismo año 1999 se estrenaba en Perelada otra lectura escénica de la ópera ahora encargada a Calixto Bieito.

Hace ciento cincuenta años (los cumplió el 11 de marzo) Verdi estrenó en la Salle de la rue Le Peletier de París, sede entonces de la Opéra, su monumental Don Carlos, la tercera obra destinada a la capital francesa tras Jérusalem (1847) y Les Vêpres siciliennes (1855).

Una de las producciones más longevas de la Royal Opera londinense ha sido una Bohème pucciniana firmada por John Copley que, desde que se representó por vez primera hace cuarenta años, se han sucedido continuas reposiciones reuniendo en tan largo periodo a parejas tan variadas como las de Ileana Cotrubas y Neill Shicoff, Eugenia Moldeveanu y José Carreras, Ilona Tokody y Plácido Domingo, Cristina Gallardo-Domas y Ramón Vargas o Roberto Aronica, Angela Gheorghiu y Roberto Alagna, Hibla Gerzmava y Teodor Illincai, Anna Netrebko y Joseph Calleja. Mimìs y Rodolfos, pues, de diferentes orígenes y disímiles resultados.

Uno de los mayores ejemplos de la progresiva y acelerada apertura de la República China a Occidente (o viceversa) fue la edificación del imponente edificio del Centro Nacional de las Artes Escénicas en Beijing (o sea Pequín). Construcción iniciada en 2001 e inaugurada con un espectáculo en diciembre de 2007, fue diseñada por el arquitecto francés Paul Andreu.

Mozart estrenó Lucio Silla el 26 de diciembre de 1772 en el Teatro Regio Ducale de Milán, precedente inmediato de Teatro alla Scala, un escenario que durante un tiempo eligió aquella fecha decembrina para inaugurar sus temporadas (hoy, como es notorio, lo hace el 7 del mismo mes, fecha de San Ambrosio).