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Era cuestión de tiempo que alguien hiciera una película utilizando programas de Internet como herramienta audiovisual. Al fin y al cabo, una enorme parte de nuestras vidas se desarrolla entre redes sociales, correos electrónicos, compras online y demás zarandajas de la era digital.

"Star Trek" (2009), de J.J. Abrams

Quizá haya transcurrido ya el suficiente tiempo como para poder afirmar que 2009 fue un año excelente para la ciencia ficción cinematográfica. En ese periodo de doce meses se estrenó un buen número de películas del género, que destacaron no sólo por ofrecer una notable calidad, sino por su diversidad temática: Moon, Avatar, Watchmen, La carretera, Distrito 9, Los sustitutos, Pandorum, Más allá del tiempo, 2012, Splice: experimento mortal, Señales del futuro, Daybreakers, Terminator Salvation, Las vidas posibles de Mr. Nobody, Astro Boy, Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo, Push…

Star Trek (1966–1969) es hoy un clásico del género. Aunque en su emisión inicial no disfrutó de un gran éxito y fue rápidamente cancelada por la cadena, creció hasta convertirse en algo verdaderamente grande, un fenómeno multimedia e intergeneracional que ha propiciado cuatro series de televisión, once películas e incontables productos derivados, desde fan fiction hasta merchandising pasando por cómics, novelas, videojuegos…

Lo que distingue a esta nueva entrega de Star Trek es un optimismo asumido sin ningún esfuerzo. En más de un sentido, la película es una aventura clásica, ambientada en un escenario galáctico que nos demuestra cómo los sueños de la humanidad pueden hacerse realidad.