"Asesinato en la Bastilla", de Cara Black Destacado

¿Me estaré volviendo un adicto a las novelas policiacas? Lo digo porque desde hace unos meses sigo a dieta de misterios y de crímenes indescifrables. El más reciente es el que nos propone Cara Black en Asesinato en la Bastilla, una absorbente novela protagonizada por la carismática investigadora Aimée Leduc.

Cada aficionado ve en las novelas de este género lo que quiere ver: un ajedrez, una maquinaria de relojería en la que falta alguna pieza, una aventura laberíntica, un retrato de costumbres animado por el suspense... Yo busco, simplemente, literatura. Y si es posible, de buena calidad.

Hay muchas convenciones en una trama policíaca, y si el autor logra sorprendernos sin traicionarlas, ello quiere decir que domina a la perfección el arte de novelar. Así de sencillo.

Con Asesinato en la Bastilla, Cara Black no pretende encaprichar a los críticos, tirándose sin paracaídas al abismo de los experimentos narrativos. Al contrario. Su novela es un riguroso entretenimiento, sin una sola contraindicación, elaborado a conciencia por alguien que sabe bien lo que hace. Todas sus virtudes se resumen en una: el libro engancha al lector desde el primer párrafo, y ello basta para revalidar el prestigio de Black, una escritora que no sabe ni quiere defraudar a sus seguidores.

Es más: si ceden a la tentación de leer las veinte primeras páginas, no creo que puedan resistirse a los encantos narrativos de esta eficaz escritora.

Esta es la cuarta novela que Cara Black dedica a su personaje más popular, la detective privada Aimée Leduc: una suerte de Audrey Hepburn –ya saben, glamour y frescura a partes iguales– empeñada en resolver asesinatos inexplicables. Una vez más, Aimée recibe la ayuda de un viejo compañero a quien conoció en la Sorbona, René Friant, un tipo de corta estatura, capaz de desentrañar enigmas con esa facilidad con la que un hacker ejecuta un programa informático (Por cierto, atentos, porque esta alusión a los ordenadores no es casual).

En esta ocasión, Aimée se juega algo más que la reputación. Todo comienza en un lujoso restaurante del distrito de la Bastilla, donde coincide con una mujer con un atuendo muy similar al suyo: un top de seda chino. La mujer olvida el teléfono móvil. Cuando nuestra investigadora la sigue para devolvérselo, es asaltada en un oscuro pasaje.

A consecuencia de los golpes, su nervio óptico resulta dañado. Con una ceguera de incierto diagnóstico, Aimée lo tiene difícil para resolver el misterio que se le presenta: el asesinato de esa mujer que olvidó el celular.

¿Quién es el autor del crimen? Las primeras pistas apuntan hacia un ebanista, Mathieu Cavour, pero las cosas no son tan nítidas como un policía poco experimentado podría creer.

Black sitúa a sus personajes en un ambiente rico en detalles –aquí París cobra vida, en el mejor sentido– y no escatima esfuerzos a la hora de retorcer la intriga.

Estos y otros incentivos convierten Asesinato en la Bastilla en un libro muy atrayente, que no decepcionará a los amantes de las intrigas detectivescas. Eso lo garantizo.

Sinopsis

Aimée Leduc se encuentra cenando en un elegante restaurante cuando una mujer, ataviada con una chaqueta muy similar a la suya, abandona el local dejándose el teléfono móvil en la mesa. Aimée la sigue para devolvérselo, pero es atacada en un oscuro callejón. Al despertar en el hospital, maltrecha y ciega, descubre que la mujer a la que seguía ha muerto a consecuencia de un brutal ataque, cerca de donde ella misma fue asaltada. Lejos de sumirse en la autocompasión, la joven detective está decidida a ir hasta el fondo del asunto: ¿ha sido víctima de un asesino en serie?, ¿o acaso fue una confusión de identidades? ¿Será que alguien está realmente persiguiendo su muerte? Ciega o no, está dispuesta a llegar al fondo del asunto.

Cara Black vive en Noe Valley, San Francisco. Pertenece a diversas asociaciones literarias, como Sisters in Crime o International Crime Writers, pero hay una agrupación que ha influido en su obra por encima de todas las demás: Paris Société Historique. Fruto de su pasión por tal ciudad es la saga de novelas protagonizada por la investigadora Aimée Leduc, y para la cual se documenta con la ayuda de la policía y varios detectives privados de la ciudad. Con esta serie se ha ganado la admiración de sus colegas escritores. Alan Furst, Val McDermid o Stuart Kaminsky reconocen sus logros, y varios premios los avalan; entre otros, Cara Black ha obtenido el San Francisco Library Laureate y el Macavity, además de ser nominada tres veces para el Anthony.

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © La Factoría de Ideas. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista The CULT, un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, The CULT sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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