"El crimen de Lord Arthur Savile", de Oscar Wilde

Elijan en las obras completas de Wilde algunos ejemplos sin orden, caprichosamente, sin propósito definido, y comprobaran que propina buena parte de sus pellizcos y bofetadas en la misma mejilla: el discurso de valores dominante en la Inglaterra victoriana.

Claro que en su literatura hay más, muchísimo más, y de más alto vuelo. Pero precisamente en esa tarea alborotadora y subversiva, el irlandés se las pintó solo. Y bien que se lo hicieron pagar.

La provocación wildeana es, en verdad, curiosa, porque el escritor casi nunca prescinde del guante de seda. ¿Cómo fue capaz de alternar tan sutilmente la ironía con la crítica, la elegancia con el golpe de refilón, la amabilidad con el escándalo?

Ser Wilde, efectivamente, acabó convirtiéndose en un problema para el propio Wilde (que se lo digan al marqués de Queensberry). No obstante, hoy podemos leer sus obras sin que su dramática decadencia nos hiele la sonrisa.

Si me preguntaran qué títulos son más recomendables para que un lector joven se adentre en el mundo del genio irlandés, sin dudarlo citaría estos dos: El fantasma de Canterville y El crimen de Lord Arthur Saville, un par de piezas que salieron de imprenta en el mismo volumen, Lord Arthur Savile's Crime and Other Stories (1891).

La peripecia de Lord Arthur Savile, que llegó al público por vez primera en las páginas de la revista The Court and Society Review (1887), parte de una idea genial: el protagonista acude a una fiesta, donde un quiromante profesional, Septimus R. Podgers, lee su mano. El adivino le dice que cometerá un asesinato. Después de darle muchas vueltas, nuestro hombre queda convencido de que esa línea del destino es un imperativo ineludible, así que se empeña en cumplir con esa tarea criminal antes de casarse con la bella Sybil Merton. "Por muy ardientemente –leemos– que amase a la joven y por mucho que el solo roce de sus dedos, cuando se sentaban uno al lado del otro, lograse estremecer cada nervio de su cuerpo con el más intenso de los placeres, veía con claridad cuál era su deber y se daba perfecta cuenta de que no tenía derecho a casarse hasta no haber cometido el asesinato".

La receta de Wilde es sencilla, y sin embargo, asombrosa (ahí es nada: elegancia, humor negro y denuncia de la hipocresía se agitan en la misma coctelera).

Ni que decir tiene que aquí su estilo es ágil y penetrante, como es habitual en todas sus obras. Pero lo que verdaderamente nos maravilla es el tema de fondo –las paradojas del destino–, un asunto que se resume en esta reflexión del propio Arthur: “El mundo es un escenario pero los papeles de la obra están mal repartidos”.

La lectura nos deja con ganas de más, como casi todo lo bueno en esta vida.

Termino con un detalle importante, y es que en esta oportunidad, el relato está embellecido por las ilustraciones de Emilio Urberuaga.

Sinopsis

A punto de contraer matrimonio, el joven, atractivo y acaudalado Lord Arthur Savile recibe una fuerte impresión durante una fiesta a la que acude junto a su familia. Un adivino que lee el futuro en las líneas de la mano anuncia a Lord Arthur que el destino le llevará a cometer un asesinato. Agobiado por tanta responsalibidad y consciente de que no hay nada como el deber cumplido, decide aplazar su boda hasta después de haber perpetrado el crimen.

Liberado de su compromiso nupcial, centra todos sus esfuerzos en buscar la víctima apropiada entre su entorno familiar, camuflando el delito como si fuera un accidente.

Publicada por primera vez en 1891, El crimen de Lord Arthur Savile es una de las mejores novelas cortas de Oscar Wilde.

El dibujante Emilio Urberuaga ha elegido esta deliciosa obra para ilustrarla a todo color y con plena libertad. Premio Nacional de Ilustración 2011, Urberuaga, padre gráfico de Manolito Gafotas, retrata minuciosamente la época victoriana en la que se desarrolla la acción y ofrece una lectura clara y alegre de uno de los textos más ingeniosos de la literatura universal de humor.

Oscar Wilde (Dublín, 1854 – París, 1900) fue uno de los escritores más ingeniosos y populares de su tiempo. Brillante, mordaz, incisivo, elegante... cultivó la novela, el teatro, la poesía, el relato breve y el ensayo. Su novela El retrato de Dorian Gray (1891) -publicada el mismo año que El crimen de Lord Arthur Savile y El fantasma de Canterville- supuso un auténtico escándalo y todo un ataque frontal a la moral victoriana, aunque sus mayores éxitos los obtuvo con comedias como El abanico de Lady Windermere (1892), Una mujer sin importancia (1893), Salomé (1894), Un marido ideal (1895) y La importancia de llamarse Ernesto (1895).

Entre sus obras figuran también el relato El ilustre cohete (1888) y los ensayos La importancia de no hacer nada (1890), La importancia de discutirlo todo (1890), Impresiones de Yanquilandia y La importancia de ser socialista (1891).

Oscar Wilde descansa en paz en el cementerio Père-Lachaise de París.

Ficha editorial

El crimen de Lord Arthur Savile

Oscar Wilde

Emilio Urberuaga (Ilustrador)

Traducción de Susana Carral

Colección : Literatura Rey Lear

Páginas: 80

Formato: 15,5 x 23,5 cms. Cartoné con sobrecubierta y cuadernillos cosidos al hilo

Precio: 19,95 €

ISBN-13: 978-84-940406-9-6

Copyright del artículo © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de imágenes y sinopsis © Rey Lear. Reservados todos los derechos.

Guzmán Urrero

Tras una etapa profesional en la Agencia EFE, Guzmán Urrero se convirtió en colaborador habitual de las páginas de cultura del diario ABC y de revistas como Cuadernos Hispanoamericanos, Album Letras-Artes y Scherzo.

Como colaborador honorífico de la Universidad Complutense de Madrid, se ocupó del diseño de recursos educativos, una actividad que también realizó en instituciones como el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte). 

Asimismo, accedió al sector tecnológico como autor en las enciclopedias de Micronet y Microsoft, al tiempo que emprendía una larga trayectoria en el Instituto Cervantes, preparando exposiciones digitales y numerosos proyectos de divulgación sobre temas literarios y artísticos.

Es autor de trece libros (en papel) sobre arte y cultura audiovisual.

En 2006, fundó junto a Javier Sánchez Ventero la revista Thesauro Cultural (The Cult), un medio situado en la frontera entre la cultura, las ciencias y las nuevas tecnologías de la información.

Desde 2015, Thesauro Cultural sirve de plataforma a una iniciativa más amplia, conCiencia Cultural, concebida como una entidad sin ánimo de lucro que promueve el acercamiento entre las humanidades y el saber científico, tanto en el entorno educativo como en el conjunto de la sociedad.

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