Explorando a Joseph Touchemoulin

Parece llegada la hora de redescubrir a Joseph Touchemoulin (1727-1801), un francés que hizo casi toda su carrera en tierras germánicas. Violinista eximio, formado nada menos que por Tartini en Padua, se desempeñó como maestro de capilla en sedes palaciegas de Bonn y Colonia, pasó una temporada en los Concerts spirituels de París y acabó contratado en 1761 por un príncipe de Thurn und Taxis para su corte de Regensburg.

Quizás su lejanía de los escenarios más expectables y el hecho de trabajar a la sombra de un principado provincial, hayan contribuido a que su nombre quedara traspuesto en los repertorios. No obstante, la fama de su capilla regensburguesa se difundió por Europa y así lo prueban los testimonios de viajeros prestigiosos que la escucharon o actuaron en ella: cantantes, instrumentistas, directores, compositores, teóricos. En el mundillo profesional ilustrado Touchemoulin existió y mereció ser aprobado con elogio.

Un vistazo a su obra es un delicioso viaje al humanismo optimista del siglo XVIII, el de Mozart, Gluck y Devienne, por ejemplo. Se trata de un discurso en que la complejidad de una sólida formación adquiere la claridad cortés del pequeño conjunto, donde sólo suena lo indispensable porque se sabe qué es lo indispensable.

Es una música sabia, regocijante, a veces de una sensual retención meditativa en la cual el spianato canta con elegante desenvoltura. Si a eso se añade la maestría con que Touchemoulin escribe para los solistas aquí convocados –violín, clave, flauta travesera– en armoniosa familiaridad con la orquesta para servir a la estrictez de duración y compostura que son esencias clásicas, justificamos la empresa decantada y enjundiosa de los intérpretes.

Disco recomendado:

JOSEPH TOUCHEMOULIN (1727-1801): Conciertos y Sinfonías Alexis Kossenko, flauta travesera. Daniel Sepec, violín. Les Inventions. Patrick Ayrton, clave y dirección / RAMÉE / Ref.: RAM 0807 (1 CD) D2

Copyright © Blas Matamoro. Imágenes y notas informativas extraídas de diverdi.com. Este artículo se publica en The Cult por cortesía del autor y de Diverdi. Reservados todos los derechos.

 

Blas Matamoro

Ensayista, crítico literario y musical, traductor y novelista, Blas Matamoro es un pensador respetado en todo el ámbito hispanohablante.

Nació en Buenos Aires y reside en Madrid desde 1976. Ha sido corresponsal de La Opinión y La Razón (Buenos Aires), Cuadernos Noventa (Barcelona) y Vuelta (México, bajo la dirección de Octavio Paz).

Dirigió la revista Cuadernos Hispanoamericanos entre 1996 y 2007, y su repertorio de ensayos incluye, entre otros títulos, La ciudad del tango; tango histórico y sociedad (1969), Borges y el juego trascendente (1971), Saint Exupéry: el principito en los infiernos (1979), Saber y literatura: por una epistemología de la crítica literaria (1980), Genio y figura de Victoria Ocampo (1986), Por el camino de Proust (1988), Lecturas americanas (1990), El ballet (1998), Schumann (2000), Rubén Darío (2002), Puesto fronterizo. Estudios sobre la novela familiar del escritor (2003), Lógica de la dispersión o de un saber melancólico (2007), Novela familiar: el universo privado del escritor (Premio Málaga de Ensayo, 2010) y Cuerpo y poder. Variaciones sobre las imposturas reales (2012)

En el campo de la narrativa, es autor de los libros Hijos de ciego (1973), Viaje prohibido (1978), Nieblas (1982), Las tres carabelas (1984), El pasadizo (2007) y Los bigotes de la Gioconda (2012).

Entre sus trabajos más recientes, figuran la traducción, edición y prólogo de Consejos maternales a una reina: Epistolario 1770-1780 (Fórcola, 2011), una selección de la correspondencia entre María Teresa I de Austria y María Antonieta de Francia; la edición de Cartas sobre Luis II de Baviera y Bayreuth (Fórcola, 2013), de Richard Wagner; y la edición de Mi testamento (Fórcola, 2013), de Napoléon Bonaparte. Asimismo, ha publicado el ensayo El amor en la literatura (2015).

En 2010 recibió el Premio ABC Cultural & Ámbito Cultural. 

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