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La posibilidad de viajar al planeta rojo siempre ha despertado el entusiasmo de todo el mundo, y la pregunta es siempre: ¿cuándo? En los años sesenta del siglo pasado, por supuesto, los esfuerzos de todos los ingenieros que participaban en los programas espaciales en Estados Unidos y la Unión Soviética se centraban en conseguir llevar personas a la Luna y devolverlas sanas y salvas.  

Hijo de padres extremeños, Pedro Duque nació en Madrid el 14 de marzo de 1963. Tras cursar los estudios primarios y el bachillerato, ingresó en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros (E.T.S.I.) Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid, donde se graduó en 1986. Ese mismo año empezó a trabajar en la compañía GMV y fue destinado al centro ESOC que tiene la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt, Alemania. Allí ingresó en el Grupo de Determinación Precisa de Órbitas para elaborar modelos y algoritmos, así como en la implementación de programas orbitales de naves especiales, hasta que en 1992 se postuló como candidato a un concurso organizado por la agencia para seleccionar astronautas.

El investigador Svante Pääbo (Estocolmo, 1955) fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2018. El científico es considerado uno de los fundadores de la paleogenética y ha dirigido el proyecto de secuenciación completa del genoma del neandertal. También demostró que otra especie humana –los denisovanos– contribuyeron en un 5% al genoma de los actuales habitantes de Australia y otras zonas de Oceanía.

El verbo callar tiene varias acepciones, todas en torno a dejar de hacer ruido. Puede callar una persona, un violín, una rana o el viento. Una persona calla por conveniencia, por educación, por timidez... Callar es abstenerse de manifestar lo que se siente o se sabe.

En un centro comercial por el que pasé el otro día se atravesó ante mi vista una pared inmensa compuesta de pantallas. En un despliegue tecnológico apareció primero en cada pantalla una imagen diferente, luego una misma imagen en todas las pantallas y después una composición: la imagen anterior amplificada y dividida entre todas las pantallas.

A pesar de la conseja de las abuelas sobre mascar chicle como actividad vulgar, especialmente si se produce con tronidos, sabios de todos los tiempos han dicho que mascar chicle estimula la concentración y reduce la ansiedad y el estrés, entre otros amables efectos, aunque también contribuye a tragar más aire y por tanto a expulsarlo, con lo que la concentración podría disminuir y aumentar el estrés social, me imagino. Hay muchas cosas que podría decir la ciencia del chicle: basta con leer el artículo No pegues tu chicle publicado en el nº 81 de ¿Cómo ves?

Hace un mes encontré un artículo en Aeon Magazine con el sugestivo título de “Give natural history museums back to the grown-ups”, lo guardé para leerlo más adelante y su momento llegó cuando en mi timeline de twitter saltó este tweet de José Cervera “Retiario”.

Escribió en 1955, en el prefacio de su primer libro y uno de los más famosos que publicó, Tras la pista de los animales desconocidos, que “a pesar de ser un zoólogo profesional y de mis títulos universitarios, quiero librar a todas las bestias malditas del gueto en que las hemos encerrado sin razón, y acogerlas en el redil de la zoología…”.

Fueron 22 los niños que iniciaron el viaje y algo más de 100 los que lo completaron uniéndose a la expedición en diferentes etapas. Los primeros* 22 zarparon de La Coruña en la corbeta “María Pita”, atravesaron el Atlántico, llegaron a Puerto Rico y terminaron su viaje en México, con dos fallecidos, y del resto poco sabemos de cómo siguió su vida. Y eso que eran protegidos del Rey, formaban parte de una Real Expedición y, aunque no eran conscientes de ello, estaban haciendo historia, historia médica, historia de salud pública, historia a nivel planetario. Eran los niños “vacuníferos” de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1806) que salió de España hace poco más de dos siglos.

El mundo de los dinosaurios es fascinante. Quién no se ha sentido alguna vez maravillado por su apariencia y el colosal tamaño de algunos de ellos. Y quién no ha fantaseado con la ficción de El mundo perdido de Arthur Conan DoyleParque Jurásico de Michael Crichton.

Pensamos que tomamos las decisiones de manera racional, pero no es así. La tendencia política de cada ciudadano influye en su actitud frente a las falsas informaciones. Ante datos que ponen en tela de juicio al partido en el que confiamos, somos más críticos que si perjudican a la oposición. Incluso en cuestiones científicas priorizamos nuestro referente político a las verdades contrastadas.

Si entendemos el estrés como un estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, nos estamos quedando cortos porque a nivel científico se refiere a un conjunto de alteraciones que se producen en el organismo como respuesta física a determinados estímulos externos.

¡Apaga la radio que no puedo aparcar!, ¿verdad que os ha pasado?. Es curiosos como el sentido del oído puede afectar directamente nuestras capacidades cognitivas e impedir que desarrollemos tareas de manera eficiente.

Tracy y Polly fueron dos ovejas escocesas nacidas en los años 90, con siete años de diferencia (1990 y 1997 respectivamente), que supusieron, sin saberlo ellas, sendos avances en un nuevo campo de la ingeniería genética: la de los organismos genéticamente modificados para producir medicamentos.

En 2011, Sarah Wysocki, maestra primaria en Washington DC, fue calificada por un algoritmo de evaluación docente. En vez de valorar su forma de enseñar, corregir, tutorizar, etc., medía indicadores indirectos: las notas de sus alumnos.

Por si no se habían enterado, recientemente nos hemos quedado sin yeti. Ocurrió en noviembre de 2017 cuando investigadores de la Universidad de Búfalo publicaron un estudio en el que habían analizado el ADN de muestras del supuesto yeti dispersas por todo el mundo en museos y colecciones privadas: pelos, piel, dientes, huesos y hasta restos de excrementos recogidos en el Himalaya y el Tibet y que durante décadas se ha creído que pertenecían a la misteriosa criatura, un animal sin terminar de identificar, quizá medio hombre medio oso…

Suicidios, humillaciones, fraudes, sabotajes y chantajes. Los investigadores han recurrido a todo tipo de mañas y mentiras para obtener el reconocimiento de sus colegas. La presión ha llevado a biólogos, paleontólogos y físicos a anteponer las malas prácticas por el supuesto bien del conocimiento.

En la madrugada del 24 de diciembre de 1858 un aerolito cruzó la atmósfera en la localidad murciana de Molina de Segura produciendo un gran ruido y un temblor similar a un terremoto. Unos días después un labrador encontró el meteorito más grande caído en España, del que existe una excelente documentación en el Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Esta magnífica pieza se exhibe en la Sala de Meteoritos del Museo.

Los cristales de aragonito españoles eran muy cotizados por los coleccionistas y estaban presentes en los principales gabinetes de historia natural europeos del siglo XVIII. Además de encontrarlo en yacimientos de diferente naturaleza, este mineral también está presente en la cáscara del huevo de tortugas, en el oído interno de peces, en la concha de moluscos y en el esqueleto de corales. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) posee una importante colección de aragonitos, algunos de los cuales se exhiben en la Sala de Geología.

El cinabrio constituye una de las mayores riquezas mineras de nuestro país. Por su color rojo púrpura también le llaman bermellón. Almadén, que en árabe significa "la mina", ha estado vinculado desde sus orígenes a las minas de cinabrio y a la obtención de mercurio. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe magníficos ejemplares en la exposición de geología, así como una bella roca impregnada en cinabrio en su Jardín de Piedras.

Todos estamos más o menos familiarizados con la tabla periódica de los elementos, una representación gráfica de todos los elementos que componen toda la materia a nuestro alrededor, e incluso a nosotros mismos.

En un experimento cuyos resultados se publicaron en 2014, se colocó a 66 chavales de entre 16 y 18 años en un simulador de conducción para medir lo temerario de sus decisiones. A veces conducían solos y a veces lo hacían acompañados por otro adolescente. Los resultados demostraron lo que cualquier padre cree saber por intuición: que un chaval de esa edad es mucho más sensato cuando está solo que cuando le ven sus amigos.

Alrededor de los años 70 ocurrió algo en Japón que puso en marcha una cadena de acontecimientos que, a modo de efecto mariposa, está influyendo en cómo hoy se analizan algunas enfermedades discapacitantes, como el autismo [1]. Se trata de una idea llamada Tojisha-Kenkyu, un tipo de autoanálisis en el que son los propios pacientes los que estudian sus síndromes o discapacidades con la colaboración de sus iguales.

"Camarada representante de la Comisión Estatal, la cosmonauta Tereshkova está lista para el vuelo". Valentina se despide de la Comisión antes de acceder a la Vostok 6, y antes de pasar a la historia como la primera mujer en conquistar el espacio.

Para los que trabajamos en el sector espacial, hay tres fechas emblemáticas que todos recordamos: la puesta en órbita del primer satélite artificial, el Sputnik, el 4 de octubre de 1957; el primer paseo lunar, el 20 de julio de 1969 y, sin duda alguna, el 12 de abril de 1961, el día en que por primera vez un ser humano, el Mayor Yuri Alekséyevich Gagarin, ciudadano de la URSS, estuvo en órbita alrededor de nuestro planeta.

¿Para qué sirve la exploración espacial? ¿Para qué sirve el Guernica? ¿Para qué sirve la poesía? ¿Para qué sirve la ciencia básica?

Casi seis décadas después de la influyente conferencia de Charles Percy Snow en Cambridge seguimos hablando del estereotipo de las dos culturas, popularmente conocidas como ciencias y humanidades.

En Europa empezamos a comprar hornos microondas a finales de los años 80. En la actualidad es un electrodoméstico que encontramos en casi todos los hogares. Sin embargo, alrededor de este aparato circulan ciertas creencias, como que hace perder valor nutricional a los alimentos o que funciona con un tipo de radiación peligrosa para la salud.