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Es el artrópodo terrestre más grande del mundo. Con sus garras puede levantar pesos de hasta 30 kg. Aunque sus larvas pasan su primer mes de vida en el mar, cuando los cangrejos son adultos se ahogan si se les sumerge en el agua. Tienen un excelente sentido del olfato. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe uno en la exposición Real Gabinete de Historia Natural.

Son testigos de otra época, cuando los lobos eran comunes en los montes peninsulares. En 1964, un autor anónimo certificaba la supuesta desaparición del lobo en los montes de La Mancha (Ciudad Real), lugar de donde proceden estos lobos. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) exhibe este espléndido montaje de los hermanos Benedito en el centro de la sala dedicada a la fauna ibérica.

Es una de las especies más amenazadas del mar Mediterráneo y ha sido el primer invertebrado y la primera especie marina para la que se ha elaborado una estrategia nacional de conservación. Desde la antigüedad, ha sido una presa apetecible para el hombre por su gran tamaño y su fácil captura. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) custodia valiosos ejemplares históricos de este emblemático molusco.

Documentos existentes en archivos de Madrid y Nápoles han permitido conocer que a lo largo de su vida Carlos III tuvo cuatro elefantes, a los que visitaba con regularidad por encontrarlos particularmente inteligentes. Este artículo sintetiza la historia de los elefantes reales y su impacto en las cortes napolitana y española del siglo XVIII.

Aunque desde hace casi un siglo el Diplodocus contempla impasible la afluencia de visitantes del MNCN, su llegada no resultó sencilla. Existen, además, una serie de curiosidades que rodean a su historia y que quizá sean menos conocidas.

Oh, sí, mucho antes de ver una gran serpiente en el campo supe de su existencia pues en las primaveras dejaba su antigua piel entre las hierbas, una piel ya seca pero entera y cuya vista me atraía y a su vez repelía, pues me hacía imaginar la delicada y suave operación de muda con que debía haberse hecho y me impresionaba ante un potencial y cercano, aunque irracional, peligro.

Lo bueno de ser un autor de culto, y Charles Darwin lo es, es que permite el continuo acudir a sus obras y sacar a la luz más fácilmente errores de interpretación y opiniones sesgadas que, de otra manera, podrían quedar establecidas como verdades incuestionables.

Hacia el año 800, el califa de Bagdad, Harem al-Raschid, envió un elefante a Carlomagno. Los enviados del califa cruzaron con él el Mediterráneo y pasaron el invierno al sur del lago Mayor. Fundida la nieve, cruzaron los Alpes y llegaron a Aquisgrán, la ciudad mas occidental de Alemania, en julio del 802.

Juan Moreno estudia, entre otras cosas, las presiones selectivas que operan ahora mismo sobre los procesos reproductores de las aves. Una de sus investigaciones tiene que ver con la coloración de los huevos.

Siempre han estado claros para mí, sobre todo en lo que se refería a la cantidad de dinero de que disponía o no disponía. Así que andar con las maletas llenas y sin coger taxi que te llevara a la estación, ni aun rascando en el bolsillo para la alternativa del autobús, no daba opciones para discernir, la decisión estaba tomada ipso facto: iría andando con ellas en brazos, y vaya que pesaban.

Actualmente es bien conocido que Sudamérica y Norteamérica estuvieron separadas por más de 65 millones de años, lo que permitió el aislamiento, evolución y diversificación de formas únicas en cada subcontinente.

Solamente cinco semanas, entre los meses de septiembre y octubre de 1835, permaneció el Beagle en las Islas Galápagos, pero fue tiempo suficiente para que Charles Darwin se diera cuenta de que la historia natural de estas islas era notable y que la mayoría de sus especies tanto animales como vegetales no se encontraban en ninguna otra parte del mundo.

Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones son ante todo singulares, no hay otro conjunto similar en ninguna otra parte del mundo. Lo que hace único a Batallones es una conjunción de características (geológicas y paleontológicas) que no se dan asociadas en otros yacimientos paleontológicos.

La diversidad de organismos encontrados en los yacimientos del Cerro de los Batallones sólo es explicable en un contexto climático y ambiental muy diferente del actual. Hace 9 millones de años estaba finalizando una de las épocas de mayor bonanza climática de las registradas en la última parte de la historia geológica (últimos 25 millones de años) de la península Ibérica.

En 1991, cuando nos afanábamos excavando en un pozo de aspecto poco prometedor en lo que hoy conocemos como Batallones 1, la posibilidad de encontrar un cráneo completo de los “dientes de sable” Machairodus o Paramachairodus parecía casi un sueño.

En la selva amazónica, entre Bolivia, Perú y Brasil habitaba una especie de rana arborícola que los científicos pensaban haber identificado correctamente. Sin embargo, Dendropsophus kubricki ‒como la renombraron a principios de 2018 en honor al director de cine estadounidense Stanley Kubrick y su obra maestra realizada en 1971, La naranja mecánica‒ no pertenecía a la especie que creían.

Los yacimientos paleontológicos del Cerro de los Batallones (Torrejón de Velasco) son los más singulares de Madrid, y pueden contarse entre los más interesantes del registro fósil del Mioceno continental mundial. Tanto en conjunto como individualmente pueden considerarse como yacimientos con fósiles de conservación extraordinaria.

No suele haber penuria en las cuevas, salvo por la permanente ausencia de luz, que las define. Suele abundar el agua y la materia orgánica de la que alimentarse. Incluso, algunas cosas son más fáciles allí dentro.

Esta es la historia real de un animalito que, a causa de su curiosidad, viajó desde el sureste de España hasta el corazón de la Selva Negra (Alemania). Aunque es una historia real y se sitúa en un espacio y tiempo reales, por su contenido parece un cuento y por eso podemos empezar con... Érase una vez....

Según se me dijo hace años, muchos, la música era, es, el arte de combinar el sonido con el tiempo. Una frase que, debido a las numerosas y grandes limitaciones que me acompañan, ni aprendí ni supe interpretar, hasta que, con sorpresa empecé a comprender mejor ese último asunto, eso del tiempo, su paso inexorable, su imposible vuelta atrás; en fin, todo aquello que, cuando se piensa, nos suele dejar de una pieza, pequeña y vulnerable.

¿Recuerdan la locución Natura nihil facit frustra? En efecto, la naturaleza no hace nada en vano. Lo dijo Aristóteles en su Política, subrayando que el hombre, por naturaleza, es una especie de animal social, y que "se diferencia de los demás animales al tener, por ello, el sentido del bien y del mal, el de lo justo y de lo injusto y todo lo demás que le es propio". Leucipo de Mileto dijo algo similar: "Todo lo que sucede lo hace por una razón y necesidad".

La vida en nuestro planeta no es ajena a ello, tuvo su origen en el medio acuático y está inexorablemente ligada al agua. Efectivamente, la vida se originó en el mar hace más de 3.500 millones de años (ma), con un dominio inicial exclusivo de las bacterias anaerobias.

Podría decir que el kraken es, casi con total seguridad, el monstruo marino por antonomasia. Quizás porque el término Kraken ha ido englobando y engullendo multitud de monstruos diferentes, valgan como ejemplo la Scilla de la mitología griega, el “pólipo” de Cayo Plinio Segundo (Plinio el Viejo), la “Soe Orm” de Olaus Magnus, el monstruo de siete cabezas de Gesner, el del clérigo Egede y un buen número de otros monstruos, que podrían asimilarse a calamares gigantes, serpientes marinas (Regalecus glesne Ascanius, 1772) o agrupaciones de cetáceos, que fueron recogidas por los enciclopedistas del Renacimiento.

Hija de Matías Merian, grabador de talla dulce o a buril, nació en Frankfort del Meno (Alemania) en 1647 cuando la Guerra de los 30 Años llegaba a su fin. El nombre de su padre la acompañó siempre, a pesar de que éste muriera cuando ella tenía tres años y de que su madre se volviera a casar un año más tarde.

¿Por qué hablar de ‘basura marina’? Simplemente porque todos los residuos que se producen en tierra acaban, directa o indirectamente, en el mar.

Los conos son caracoles marinos muy populares entre el gran público por la gran variedad en forma, tamaño y color de sus conchas, además de por ser animales altamente venenosos. Debido a la belleza de sus conchas –el pintor Baltashar van der Ast, por ejemplo, solía incluirlos frecuentemente en sus bodegones– son, desde hace siglos, objeto de interés y parte importante de numerosas colecciones de historia natural tanto públicas como privadas.

Igual que el hombre, la mayoría de los animales distribuyen su espacio de forma ordenada para cubrir sus necesidades vitales; así, dentro de los límites de su territorio establecen zonas para dormir, para cazar, para comer, otras como retrete, etc. Para esta breve exposición, me he limitado a enunciar algunas de las características de las moradas de peces, mamíferos y aves.

Dicen que los ingleses tienen un ‘espíritu explorador’ innato. Puede que no más, tampoco menos, que los habitantes de otros países, si tenemos en cuenta diferentes épocas de su historia. Si no, que se lo digan a Marco Polo, a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, o a un número ilimitado de reconocidos viajeros y viajeras (aunque la de estas últimas es otra historia) de todos los tiempos y naciones.