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Sin llegar a establecer cuestiones más propias de la teoría literaria, subrayaré en estas líneas una de las claves más sutiles de la obra de Jardiel Poncela: el poso autobiográfico.

Las historias naturales son un crisol donde se mezclan la novela histórica, el libro de viaje, el humor y el género de terror. Sirvan estas líneas como recuerdo de los elementos que conjugó Joan Perucho para crear al vampiro tarraconense que protagoniza el libro: una criatura que reúne muchas de las características de los vampiros de las leyendas centroeuropeas, y también de las de sus congéneres en la ficción, tanto literaria como cinematográfica.

El 7 de marzo de 1911 Ernest Rutherford, que había sido Premio Nobel de Química en 1908, leyó en la Sociedad literaria y filosófica de Manchester una comunicación mediante la que presentó su modelo de la estructura atómica: un núcleo, pequeño, masivo y cargado positivamente, con electrones en órbita a su alrededor.

Yo siempre escribo del pasado. Hace ya tiempo que descubrí que no soy capaz de disfrutar el momento presente. No, al menos, con la intensidad con que, supongo, debería disfrutarlo.

Kenning (en plural, kenningar), en el nórdico antiguo, significa símbolo, el hecho de nombrar. Jorge Luis Borges en su Historia de la eternidad dedica un capítulo a las kenningar, y las describe como "menciones enigmáticas" que "cundieron hacia el año 100" en la poesía islandesa.

En los años 90 surgió la idea de que la mente humana, de forma muy elemental, está compuesta de módulos que realizan tareas especializadas, módulos que ya traemos como parte de nuestra “programación”. Salta a la vista que clasificar, o categorizar, es uno de ellos; su estudio es parte de la psicología cognitiva y de la filosofía del lenguaje.

Los forúnculos son dolorosos, pero no es eso lo que los hace tan conocidos. Su popularidad se debe a que son muy comunes y han acompañado desde siempre a la doliente humanidad, como lo constatan algunas momias egipcias.

El 14 de septiembre de 1793, al atardecer, Lord Macartney se presentó, como embajador británico, ante el emperador de la China, el anciano y astuto emperador Quianlong (contaba 83 años y hacía 57 que reinaba en China).

"No me imagino que en los anales de la historia ‒dijo Edward Jenner a propósito de esta gesta científica y humana‒ haya un ejemplo de filantropía tan noble y extenso como éste". Alexander von Humboldt añadió: "Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia".

Dice Pierre de Lancre (1553–1631), uno de los más terribles cazadores de brujas de la Edad Moderna: “He aquí la caldera sobre el fuego para fabricar todo tipo de venenos, ya sea a fin de causar la muerte y maleficiar al hombre, ya sea para dañar al ganado; una sujeta las serpientes y los sapos en la mano, y la otra les corta la cabeza y los despelleja, y después los echa en la caldera”.

¿Se puede ser feminista y falangista? Si te llamas Mercedes Fórmica la respuesta es: rotundamente sí.

En octubre de 1898 el káiser Guillermo II de Alemania realizó una visita de Estado al Imperio Turco. Se entrevistó con el sultán y después se dirigió, en el yate Hohenzollern, a Jerusalén; desembarcó en Jaffa (Haifa) e inmediatamente viajó a Ramala (a 15 kilómetros de su destino), donde se instaló. El viaje tenía como finalidad establecer lazos diplomáticos con los turcos, y la excusa de inaugurar la Iglesia luterana del Redentor.

Peter Watson en Historia intelectual del siglo XX dice, al final de un capítulo dedicado a la Francia de finales de la década de 1950, que aquel momento era "... la última ocasión en que pudo decirse que la cultura elevada dominaba una civilización de relieve."

Empecé leyendo esa dedicatoria que Borges escribió a la que fue compañera de vida:

Juan de Goyeneche. Navarro. Del valle de Baztán. Educado en el Colegio Imperial de Madrid, donde los jesuitas formaban a las élites cortesanas barrocas. A finales del XVII fue nombrado tesorero de gastos secretos de Carlos II. Cargo que mantuvo con Felipe V. Porque Goyeneche, por supuesto, perteneció al bando borbónico.

Siguiendo con la tradición inaugurada por Emily Dickinson, Siri Hustvedt habla de “mi Louise Bourgeois”, en referencia a su comunión particular con la artista francesa.

Desde White Zombie, un filme estadounidense de 1932 con el inolvidable Bela Lugosi en el papel de hechicero vudú, los muertos vivos del folklore haitiano no han dejado de acecharnos desde el celuloide, llegando a cobrar dimensiones de pandemia global.

La factoría de superproducciones de épicas medievales no descansa ni un instante: después de El Señor de los Anillos y Juego de Tronos, de su cadena de montaje llegó en 2017 la enésima puesta en escena de las proezas de los caballeros de la Mesa Redonda: Rey Arturo: La leyenda de Excalibur.

Bajo las tierras del Viejo Continente, los objetos preciosos de la Edad de Bronce que afloran por doquier son vestigios de una práctica prehistórica que inspiró las leyendas de la espada Excalibur, de los Nibelungos y de los tesoros moros, así como las sagas de Tolkien. ¿Ofrendas a los dioses? ¿Estrategias para controlar el valor de los metales o medidas de protección en tiempos revueltos?

En la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla se conservan dos volúmenes manuscritos atribuidos a María de Jesús de Ágreda (1602-1665), la monja concepcionista que fue consejera de Felipe IV. Manuscritos, de mano desconocida, que contienen escritos de la monja así como numerosas cartas, de las muchas que intercambió con el monarca. Cartas que, en teoría, eran privadas pero que circularon abundantemente por aquella España de finales del XVII y principios del XVIII.

Mi monjita. Así me refiero, desde hace décadas, a una de mis debilidades como historiadora: María Coronel Arana, más conocida por su nombre como religiosa concepcionista, sor María de Jesús de Ágreda.

En el Kunsthistorisches Museum de Viena se conserva un curiosísimo bajorrelieve del siglo XVI, obra del artista alemán Severin Brachmann, que representa, con toda probabilidad, la primera casa de fieras vienesa, antecedente de los actuales zoológicos. Una antigua fortificación medieval, reconstruida por Maximiliano I como pabellón de caza, que su bisnieto Maximiliano II transformó en residencia de Süleyman, el elefante indio que, desde el lejano reino de Kotte, en Ceilán, había llegado a la corte lisboeta en 1542.

Una vez culminada la primera circunnavegación de la Tierra, una vez que aquellos primeros dieciocho hombres desembarcaron en las arenas sanluqueñas, una vez que la noticia se expandió como la pólvora por todas aquellas tierras europeas abiertas, por primera vez, al mundo, fueron muchas las naciones que se afanaron en intentar encontrar una ruta alternativa para llegar a las islas de las especias.

Pues me acabo de enterar que uno de los herbarios medievales más famosos lleva por título Ex herbis femeninis. Se trata, según cuentan los expertos, de un tratado tardorromano o alto medieval basado en el De materia medica de Dioscórides, el más célebre de cuantos sobre medicina vegetal se hayan escrito nunca.

Volver a una novela como Drácula tras años de olvido, equivale a caer de nuevo en el asombro… y en el escalofrío. No en balde, su autor, Bram Stoker, cambió el rumbo de un género que, gracias a él, llegó a la edad adulta. Con todo, en casos como éste, quien triunfa es el personaje, no el escritor.

La cuestión no consiste en si las personas hacen o no una interpretación errónea. La mayoría de la gente no es capaz de formarse ninguna opinión. Una vez un perro le ladró a una máscara que hice;  ése fue el comentario más honorable  que jamás he recibido.

Será en View, en el monográfico que esta revista dedicó a Max Ernst (marzo/abril de 1942) donde Leonora reúna, por última vez, la iconografía que ambos amantes habían tomado como suya propia.

El Indio tenía cincuenta y dos años. El Manco, ocho menos. Entraba El Manco por las puertas de Montilla, Montilla de Córdoba, con el encargo de recaudar la saca del pan, trigo, cebada, garbanzos y habas para abastecer las Galeras del Imperio.