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Los rangers hacen cumplir la ley y el orden en Texas desde 1823. En la actualidad, los Texas Rangers forman una división policial del Texas Department of Public Safety.

El lector reconocerá estos tres films como obras maestras del western: El árbol del ahorcado (1959), El hombre que mató a Liberty Valance (1962), probablemente la última gran cinta del maestro John Ford, y Un hombre llamado caballo (1970).

Son las seis de la mañana. El sonido de las ruedas de mi pequeña maleta deslizándose por el suelo me mantiene despierta. Ya en el metro, me siento acompañada por caras soñolientas. Pero hoy la mía no es como la de ellos. Estoy alerta y con los nervios de un niño en su primer día de colegio. Próxima parada: Aeropuerto-T4. Destino, Múnich, Alemania.

En los últimos años el debate acerca del carácter científico de diversas creencias, teorías o hipótesis ha ocupado el primer plano de la actualidad: la homeopatía, las flores de Bach y las diversas filosofías o técnicas orientales, como el reiki, el yoga, la acupuntura o el ayurveda.

Con la mayoría de las nuevas creencias paracientíficas, especialmente las que pretenden dotarse de un barniz de respetabilidad científica, sucede lo mismo que con las religiones reveladas: sus hipótesis originales se reinterpretan una y otra vez hasta hacerlas tan difusas que no se sabe ya qué es lo que afirman y que es lo que niegan; o bien se confunde y mezcla la teoría con un montón de cosas diversas, como hace la homeopatía al unir a su tesis inicial otros métodos más o menos efectivos, como la ayuda psicológica, la terapia oral, el uso de masajes y productos tradicionales (desde infusiones a todo tipo de alimentos), o incluso recomendaciones tales como descansar, relajarse, caminar, respirar aire puro o cualquier otra cosa que el sentido común y la observación nos indica que puede contribuir al bienestar general.

Es muy conocida la afición al violín de Sherlock Holmes, pero muchos aficionados a las aventuras del detective tienen la impresión de que Holmes lo tocaba horriblemente. También está muy generalizada la idea de que Watson tenía una pésima opinión de las dotes musicales de su amigo. Sin embargo, no es eso lo que nos dice el buen Watson, quien considera que la habilidad de su compañero de piso era notable, aunque excéntrica:

“Incluso es preciso que cada mónada sea diferente de cualquier otra. Pues jamás hay en la naturaleza dos seres que sean completamente iguales uno al otro y en los que no sea posible encontrar una diferencia”. G.W. Leibniz.

Stephen King continúa con el asunto de  la relación entre leer y escribir y dice:

En los años 80 y 90 del siglo pasado los guionistas tuvieron que adaptarse a varias teorías que dominaban el ecosistema de Hollywood y de la televisión convencional. Esas teorías señalaban la importancia de la estructura subyacente a toda historia. La estructura era el aspecto fundamental en un guión e incluso era previa a la escritura de cualquier guión concreto. Primero aplicabas la estructura, una misma estructura, y después escribías el guión. 

No cabe duda de que con una buena cámara se pueden lograr buenas fotografías. También es cierto que las lentes permiten alcanzar resultados únicos, tanto al fotografiar un detalle con macro o lentes de aproximación como al emplear un gran angular o un teleobjetivo. También el tipo de encuadre y la posición de la cámara respecto a lo fotografiado es importante. Eso parece indiscutible, pero creo que todo eso no invalida que el elemento fundamental de la fotografía es la luz. Gracias a la luz, podemos transformar la realidad percibida de manera radical y hacer que un objeto en apariencia feo y sin interés, como un trozo de plástico, la esquina de una mesa o una superficie rugosa vulgar adquieran una insospechada belleza.

Félix Guattari solía escribir con Deleuze, pero este texto le pertenece sólo a él:

He hablado en otro artículo de Charlotte Perkins Gilman y de su novela utópica Dellas (Herland). Dije entonces que aunque es lógico considerarla una escritora feminista, sin embargo ella tenía razones para no aceptar esa calificación. Esas razones no las ofrece en Dellas, sino en su ensayo A manmade world, our androcentric culture (Un mundo hecho a la medida del hombre, nuestra cultura androcéntrica).

Se puede pensar, y por lo tanto se ha pensado, que existen en ideas innatas, que no son adquiridas mediante el aprendizaje, sino que ya están en nosotros desde que nacemos, del mismo modo que lo están ciertos instintos trasmitidos a lo largo de la evolución. Entre los pensadores que han recurrido al innatismo, se encuentran los nombres de Descartes, Platón o Jung, además del de Noam Chomsky.

Cuando Marshall McLuhan publicó La aldea global, casi todo el mundo lo interpretó como una alusión a que nuestro planeta se había convertido en una gigantesca aldea gracias a las nuevas comunicaciones y a la nueva realidad audiovisual, que permitían que una persona de un pequeño pueblo de Japón compartiera los mismos ideales, sueños o intereses que alguien que viviera en París o el Lima. Y que, además, esas personas se pudieran poner en contacto al instante con tan solo descolgar un teléfono.

Cuando hablo acerca de la intuición y alerto a mis alumnos o a mis lectores acerca del cuidado que hay que tener con este recurso mental, hay quien piensa que estoy diciendo que la intuición no sirve para nada. Pero no, no es eso lo que pienso.

Uno de los asuntos que más ha interesado a los holmesianos y que ha dado origen a interminables polémicas, es el de la relación entre Sherlock Holmes y el mundo paranormal. A partir de una interesante pregunta de Lola Larumbe, hablamos de este tema Carlos García Gual, Pedro Angosto y yo mismo en la librería Rafael Alberti, durante la presentación de No tan elemental.

Carlos García Gual explica una de las diferencias fundamentales entre Sherlock Holmes como detective y los detectives e investigadores que surgieron después, imitándolo. Aunque hay precursores de Holmes como Auguste Dupin o Legrand, y el propio creador de la Sûreté générale francesa, François Vidocq, el gran referente que popularizó un género todavía balbuceante y que atrajo la atención del gran público sobre una profesión como la de detective fue sin duda Sherlock Holmes.

En todo el mundo hay miles, probablemente decenas de miles de holmesianos, también llamados sherlockianos. Yo mismo me podría considerar uno de ellos, aunque no pertenezca oficialmente a ningún club o sociedad (aparte de la Sociedad Decepcionista, claro).

En una entrevista en Muy Historia, me preguntaban lo siguiente: "En su libro La verdadera historia de las sociedades secretas, usted menciona organizaciones con un fuerte componente racista como, por ejemplo, la Sociedad Thule o el Ku Klux Klan. ¿Cuál es el fin de estas sociedades? ¿La primacía de la raza blanca?"

En La improbable verosimilitud de Shakespeare me referí a la regla de las tres unidades (lugar, tiempo y acción), atribuida a Aristóteles por los preceptistas del Renacimiento y adoptada por los clasicistas francesas. Allí hablé de cómo Shakespeare se saltaba la unidad de lugar y trasladaba la acción de un lugar a otro sin importarle la supuesta inverosimilitud de que un mismo escenario representase lugares diferentes.

Habla Michael Carrithers del pensamiento maquiavélico como útil para la especie. Y lo es, sin duda, pero no sé si también se podría decir que el pensamiento maquiavélico es, además, una sofisticación cultural de esa sofisticación evolutiva o cultural que es el pensamiento narrativo.

En sus obras, Franz Brentano a menudo alaba y censura a los filósofos y a las escuelas filosóficas.

El arte, o por mejor decir la percepción de algo como arte, nace en la frontera entre lo que logramos entender y lo que no podemos evitar sentir, entre lo discursivo y lo emocional, entre lo objetivo y lo subjetivo.

Sobre este tema se ha escrito mucho. Ya veremos las opiniones de Bacon, Leibniz y Descartes, por ejemplo.

Cuando Aristóteles examina a los filósofos que le han precedido, casi siempre tiene críticas que hacer, muchas de ellas dirigidas a su propio maestro, Platón, pero hay un filósofo al que admira y al que parece considerar su precursor, Demócrito de Abdera:

La herencia inesperada es una de esas historias de café que siempre nos entretienen en las tardes con los amigos, un tema muy de actualidad en las fechas navideñas, cuando en la ciudad en la que vivo se forman larguísimas colas para entrar en la tienda de Doña Manolita y todo el mundo se pregunta: “¿Qué harías si te tocara la lotería?”.

Aristóteles afirmaba que todas las cosas tienen ciertas cualidades en potencia y ciertas cualidades en acto. Es decir, que hay cosas que pueden ser (en potencia) y cosa que son (en acto).

A comienzos del siglo XX era frecuente que los intelectuales de todo el mundo se preguntaran qué era una nación, en qué consistía el “ser” nacional. Qué significaba ser español, alemán, ruso, chino, japonés. Las páginas de las revistas y los estantes de la bibliotecas se llenaron de artículos y libros que se preguntaban por esa esencia nacional, que a veces era incluso supranacional: qué significaba ser europeo, americano, latinoamericano, asiático, ario o judío.