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Riesgos, sacrificios, proximidad a la muerte... ¿Con qué fin? ¿Quizá para acostumbrarse al peligro y ser admirados por ello? No, sin duda. En realidad, esas tres condiciones ‒por mucho que ahora les sorprenda‒ también sirven para dedicarse a la ciencia.

Quiere la literatura ‒la moderna más que la antigua‒ que el ensayo, la memoria personal y la ficción se combinen. Esa indeterminación de géneros ha dado lugar a un mestizaje conceptual extraordinariamente grato, al que también se acoge este libro de Long Litt Woon.

Aunque jamás se haya visitado la Internet Oscura, todo el mundo podría decir qué temores o qué clase de curiosidad inspira. En todo caso, no hace falta descender hasta esas honduras para comprender que la red es un territorio azaroso, en el que los peligros nunca son una casualidad.

El amante de las aves es aquel que convierte la silueta de un halcón o el canto de un mirlo en un motivo de felicidad. Es decir, en algo que le beneficiará a él mismo ‒por razones estéticas o científicas‒, pero que también se convierte en un síntoma del bienestar de su entorno.

La principal enseñanza de este valioso ensayo es que Rossini exploró España y lo español tanto en su faceta creativa como en su vida personal. Con una inteligencia musical que aún sigue sorprendiéndonos, el músico descubrió ‒y describió‒ nuestro país desde la distancia, ayudado por toda una serie de figuras que Fernando Fraga reúne en este libro extraordinario.

En torno a 1920, el comentarista y filósofo Walter Lippmann nos advertía de un hecho que hoy se ha convertido en epidemia: “Las personas que han perdido la capacidad de comprender los hechos más substanciales de su entorno ‒escribía ‒ son víctimas irremediables de la propaganda. El curandero, el charlatán, el patriotero y el terrorista sólo pueden florecer allá donde se le priva a la audiencia de un acceso independiente a la información”.

No sería exagerado considerar a Roger Scruton (1944- ) como el más eminente filósofo conservador británico en nuestros días. Con una dilatada carrera académica en la que ha destacado como especialista en Estética, Scruton ha articulado un discurso político muy alejado de los cánones imperantes en la intelectualidad actual, lo que le ha llevado en no pocas ocasiones a defender posiciones minoritarias e impopulares.

Stella Gibbons (1902-1989) es una escritora imprescindible. Lo que no deja de resultar paradójico si tenemos en cuenta la fecha tan reciente de sus traducciones al castellano.

A veces abrigo la sospecha de que los grandes misterios de la historia ‒especialmente los que han originado tradiciones iconográficas y narrativas‒ se minimizan cuando caen en manos de expertos que no lo son en realidad. El Santo Grial es uno de esos temas que, pese a su importancia, han generado infinidad de estudios frívolos y olvidables. Por suerte, el de Carlos Taranilla es un magnífico ensayo que, a contracorriente, analiza todas las perspectivas del grial con seriedad y rigor documental.

Frayn vuelve a ser traducido a nuestro idioma. Lo que parece una cuestión anecdótica, sólo relevante para los especialistas en literatura inglesa, responde, en realidad, a un golpe de suerte. Porque, a estas alturas, sólo la fortuna explica que volvamos a disfrutar ‒en una impecable versión de Olalla García‒ de uno de los escritores más notables del panorama británico.

¿Saben lo que se dice cuando alguien tiene cierto temperamento, no? Que si ha salido a este o a ese familiar. Que si lo lleva en la sangre. Que si son cosas propias de su edad. Que si los de su apellido son de esta o de aquella manera. En definitiva, es lo que todo el mundo viene asumiendo que vamos a decir cuando hablamos de biología del comportamiento. Sin entenderla ni por asomo, claro está.

Siempre que llegamos al desenlace de una trilogía, llega también el momento de hacer balance. Este caso, por otro lado, es lo suficientemente peculiar como para que nos detengamos en el perfil de su autora.

Esta es la historia de Tara Westover, que nació en las montañas de Idaho y nunca fue a la escuela infantil, ni a la primaria ni al instituto. Su primer encuentro con las aulas tuvo lugar en la universidad.

En un tiempo en que las mujeres de la buena sociedad se sentían presionadas por la necesidad de hacer un buen matrimonio, de tener éxito social, Catherine Sloper no es una víctima de su falta de atractivos físicos o de su escasa brillantez de ingenio.

Los Boynton están de viaje por primera vez en mucho tiempo. Son una hermética familia cuya jefa es la madre, la señora Boynton, viuda de Elmer Boynton y ex celadora de una cárcel en la que él fue alcaide.

Aunque la aparición de esta novela viene precedida por el prestigio televisivo ‒luego les hablaré sobre ello‒, lo cierto es que quien despierta curiosidad en primer término es su autor. O mejor dicho, sus autores, dado que James S. A. Corey es el seudónimo que emplean dos escritores, Daniel Abraham y Ty Franck, a cuya colaboración se debe la serie The Expanse.

En 1931, Salvador de Madariaga publicó en Argentina España. Ensayo de historia contemporánea, un libro que amplió en sucesivas ediciones. Además de escritor, Madariaga (1886-1978) fue ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y de Justicia de la Segunda República. Tras la Guerra Civil, desde su exilio en Inglaterra, desarrolló una amplia labor intelectual, enfrentándose a dos dictaduras: la soviética y la franquista.

La cuestión es dramática. ¿Debemos convertir el pensamiento positivo en un paradigma social? ¿Cómo resolvemos el hecho de que se culpabilice o se margine a quien no pueda, o no quiera asumir esa regla? ¿Realmente la sonrisa obligatoria tiene algún beneficio demostrado por la medicina?

Resulta muy tierna la historia de este hombre, Alan Alexander Milne (Londres, 1882-Sussex, 1956). Podíamos decir que su amor por la familia le jugó malas pasadas. Y su literatura siguió caminos irregulares, quizá intentando formatos que no eran los suyos y dejando de lado lo que mejor se le daba.

El tiempo. Todas las cosas las hacemos a tiempo y en un determinado tiempo. Comprueben cómo se regulan nuestras costumbres, y cómo de pronto caemos en la cuenta de que las cultivamos a deshora. El tiempo se nos va, o lo perdemos, o lo organizamos mal. Y entonces, algo nos lleva a descubrir que, muchas veces, el cuándo importa más que el cómo o el dónde.

Lanzarse a escribir lo idílico o lo tenebroso que será el futuro se ha convertido ya en una costumbre. Fueron los escritores de ciencia-ficción los primeros que decidieron alimentar la idea de que, cada año que pasa, ese porvenir rupturista e innovador está un poco más cerca. Luego, con el impulso de las nuevas tecnologías, han sido los expertos en robótica e inteligencia artificial quienes nos han sugerido que quizá ‒o casi seguro‒ tengamos que resignarnos a ser actores de reparto en un espectáculo protagonizado por máquinas.

¿Por qué algunos países son menos corruptos y están mejor gobernados que otros? Organizando el Leviatán analiza la endogamia entre la política y la administración pública que ha llevado muchas veces a la corrupción.

Muchos de los problemas a los que hoy debemos enfrentarnos dependen de una compleja adaptación a la tecnología digital. Por ejemplo, es cierto que la posverdad ‒un eufemismo de lo que viene a ser la mentira a secas‒ prolifera gracias a las redes sociales. Sin embargo, sus efectos son, poco más o menos, los mismos que causaban las "falsas nuevas y nuevas mentirosas" denunciadas por nuestros antepasados en el siglo XVI.

Hay un oficio por el que siento enorme interés y admiración. Me cautiva y lo agradezco a la vez, como casi todos los lectores que disfrutan de la literatura internacional. El oficio del que hablo es la traducción, y Marta Salís lo ejerce de manera ejemplar.

Incluso para el lector que no es un especialista resulta apasionante este libro. Escrito con amenidad y con evidente rigor, el ensayo de Vicente Garrido es un texto indispensable para comprender la mente del asesino a la luz de la ciencia moderna.

Nos adentramos en este milenio, y poco a poco, despejando un horizonte hasta ahora nublado, van surgiendo los autores que revisan la historia de España evitando la demagogia o las manías negrolegendarias. De ese modo, los contraluces de nuestro pasado, con todo lo bueno y todo lo malo, resaltan sin necesidad de que nadie les añada epítetos o maldiciones. En otras palabras, empiezan a ser narrados sin memeces ni fanatismos.

Antes de que lo pregunten, debería decir que el de Barbara Ehrenreich es un libro científico. Rigurosamente científico. No esperen hallar en sus páginas el menor asomo de seudociencia. Merece la pena señalarlo, porque Ehrenreich es bióloga y doctora en inmunología celular.

No son pocos los filósofos que en cierto momento de su trayectoria sintieron la necesidad de analizar distintas facetas del arte. En este caso, Wilhelm Dilthey (1833-1911), que también se ocupó de cuestiones tan graves como la metodología científica o las pautas de los historiadores, dirige su interés hacia la música alemana.