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"Fugitivo", de Christopher Reich

Una operación de esta naturaleza también sería concebible en la realidad. Y eso es lo que le da fuerza al relato que hoy les recomiendo. Christopher Reich nos sitúa en 1945. Los juicios de Nuremberg van a desempeñar su papel en la historia de Alemania, mientras un fugitivo se dispone a cambiarla.

Cuando el Alto Mando alemán rodeó Leningrado la privación de alimentos hasta la muerte fue una política deliberada para erradicar a la población civil de la ciudad.

Antony Beevor ha alcanzado justa fama universal con sus libros de historia del siglo XX, entre los que sobresalen los bestsellers Stalingrado; Berlín. La caída y La guerra civil española, traducidos a más de treinta idiomas.

Hybris

Hannah Arendt identificaba, en Los orígenes del totalitarismo (1951), los dos casos en que sendos Estados se convirtieron en totalitarios: el Tercer Reich y la Unión Soviética de Stalin.

La belleza del crimen

Ya se lo ha etiquetado como “el asesino de Pioz”. Es Patrick Nogueira, brasileño, de 22 años, que asesinó a dos tíos y dos primos. Lo hizo tras convidar a unos con pizzas y al otro con una conversación nocturna en la puerta de su casa.

La catedral de luz

El 25 de mayo de 1937 se abrió en París la Exposición Internacional. Se concedieron sendas medallas de oro a los pabellones de la Alemania nazi y de la Unión Soviética.

Osamu Tezuka es conocido por crear personajes de aspecto y naturaleza agradables, como Astro Boy (1952-1968) o Kimba, el león blanco (1950-1953). Quienes a menudo lo comparaban con Walt Disney puede que se sorprendieran al leer la que está considerada como una de sus obras cumbres, Adolf, serializada entre 1983 y 1985 y ambientada en la Segunda Guerra Mundial. En ella se cuentan las vidas de tres personajes, todos llamados Adolf, desde la celebración de las Olimpiadas de Berlín en 1936 hasta el Israel de los años ochenta, pasando por los años que abarcó el conflicto bélico.

Dirigentes y dictadores

Estamos habituados a conocer las penumbras de los dirigentes democráticos. Los sigue el periodismo, a veces con un punto de antropofagia. Los elegimos, los queremos, los aborrecemos, se nos parecen.

Dunkerque

Soy aficionado al cine de barracón, el de los efectos especiales, capaz de convertir un terremoto en un objeto portátil que se guarda en un bolsillo de la chaqueta. De los cineclubs donde tantos aprendimos el lenguaje cinematográfico elemental, conservé y conservamos la expectativa de ver cómo se inunda Metrópolis, cómo se abre el Mar Rojo, cómo un manto de ceniza desfonda y sofoca Pompeya.

"Leni Riefenstahl", de Manuel García Roig

El árbol genealógico que enlaza a los tiranos y a los genocidas nos permite detenernos en una figura esencial para su auge y consolidación: su propagandistas. Los ha habido mediocres, voluntariosos y eficaces, pero pocos se han adentrado en el territorio de la genialidad. Leni Riefenstahl figura entre estos últimos.