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Quizá no tengamos tiempo suficiente para estudiar, idear, diseñar, probar y construir los modelos que puedan solucionar nuestros problemas de supervivencia, pero los miles de millones de años de vida en nuestro planeta son una base de datos inagotable de donde extraer aquellas adaptaciones más eficaces y ya contrastadas para resistir en cualquier ecosistema conocido.

Criaturas del agua

A principios de los años 40 del siglo pasado, Ramón Margalef empezó a recorrer en autobús y ‘a pata’, como él mismo indica en una nota muy representativa de su trayectoria profesional y sentido del humor, distintas zonas de la Península Ibérica, recogiendo muestras de arroyos, lagunas temporales y permanentes y otros medios acuáticos.

Lo bueno de ser un autor de culto, y Charles Darwin lo es, es que permite el continuo acudir a sus obras y sacar a la luz más fácilmente errores de interpretación y opiniones sesgadas que, de otra manera, podrían quedar establecidas como verdades incuestionables.

No suele haber penuria en las cuevas, salvo por la permanente ausencia de luz, que las define. Suele abundar el agua y la materia orgánica de la que alimentarse. Incluso, algunas cosas son más fáciles allí dentro.

Linneo permanece

El 23 de mayo de 1707 nacía en Södra (Suecia) Carlos Linneo, el científico y naturalista que sentó las bases de la taxonomía moderna. Tres siglos después, su herencia sigue viva entre los biólogos.

Dicen que los ingleses tienen un ‘espíritu explorador’ innato. Puede que no más, tampoco menos, que los habitantes de otros países, si tenemos en cuenta diferentes épocas de su historia. Si no, que se lo digan a Marco Polo, a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, o a un número ilimitado de reconocidos viajeros y viajeras (aunque la de estas últimas es otra historia) de todos los tiempos y naciones.

En el extremo norte de Broadway, donde la punta de la isla de Manhattan comienza a estrecharse entre los ríos Hudson y Harlem, está enterrado el gran naturalista estadounidense John James Audubon.

El pasado se encarnó en el presente de los primeros descubridores de América. Confundieron los manatíes con las sirenas de las antiguas leyendas griegas, y dejaron constancia de ello en sus diarios y escritos. Dio buena cuenta de ello el historiador, escritor y folclorista peruano José Durand Flórez en su libro irrepetible: Ocaso de sirenas. Esplendor de manatíes (FCE, 1950, reeditado en 1983).

Red de redes

El hecho de que sea conocida no disminuye el ingenio de la respuesta que J. B. S. Haldane dio a un miembro de la Iglesia de Inglaterra, cuando éste le preguntó: “Según usted, ¿qué característica destacaría del Hacedor de la Naturaleza?” “Una gran debilidad por los escarabajos”, contestó Haldane, haciendo referencia a que es el grupo mas diverso de la tierra.

Cómo no sentir la tentación de afirmar que solo hay dos días en el trópico: cuando llueve y cuando está soleado. En ambos casos, el efecto es semejante. Es fácil terminar cubiertos de sudor en las jornadas de sol y calados en las de tormenta.