Trestesauros500

Algunos pájaros saben cantar; y otros, no satisfechos con esta destreza, además acompañan el ritmo de la música. Acaban de descubrirlo psicólogos y neurocientíficos de Estados Unidos. Un experimento determinó que los loros pueden mover sus cuerpos al compás de una canción, en concreto, una de los Backstreet Boys.

Pájaros amigos de la bulla

El efecto nocivo del ruido en algunas aves no constituye una novedad para los ornitólogos. En general, los pájaros no suelen soportar la bulla. Pero se ignoraba el impacto de la contaminación acústica en toda una comunidad aviar. El primer estudio de ese tipo [2009] arroja un dato inesperado: algunas especies prosperan gracias a la barahúnda. Los datos obtenidos, además de explicar porqué ciertas aves logran colonizar las ciudades, permitirán mitigar el impacto acústico en la biodiversidad.

"Aves extraordinarias", de Mark Avery

El amante de las aves es aquel que convierte la silueta de un halcón o el canto de un mirlo en un motivo de felicidad. Es decir, en algo que le beneficiará a él mismo ‒por razones estéticas o científicas‒, pero que también se convierte en un síntoma del bienestar de su entorno.

Durante siglos se asumió que las aves eran bobas. En El ingenio de los pájaros, la divulgadora Jennifer Ackerman (EE UU, 1959) repasa las últimas décadas de descubrimientos que han hecho que nuestra forma de ver a estos dinosaurios supervivientes haya cambiado radicalmente.

"Realmente sólo podemos explicar 
la función presente y nunca podemos estar seguros sobre los verdaderos 
orígenes evolutivos" (Catchpole y Slater)

El sonido como un fenómeno físico implica el movimiento de ondas en un medio que produce cambios locales en su densidad, los cuales conducen a cambios en la presión que no son uniformes y que, a su vez, producen movimientos locales en el medio, una perturbación del mismo, cuya propagación se manifiesta como ondas de sonido. Éstas golpean constantemente nuestros tímpanos, sea el zumbido de un tubo, una palmada, el canto de un canario o el paso del viento entre los árboles.

El buitre negro (Aegypius monachus) es el ave más grande de España, y representa las amenazas que afectan a toda la avifauna ibérica al ser víctima del uso ilegal de cebos envenenados y de la gestión ganadera para su alimentación. Pero el buitre negro se recupera. Si en los años ’70 había menos de 200 parejas, hoy su población se ha multiplicado por diez.

En 2011, científicos de la ETSI Montes de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en colaboración con la Fundación CBD-Hábitat, participaron en un estudio sobre la conservación de la cigüeña negra, que está catalogada como “vulnerable” en España y Portugal.

Una gaviota robándole el bocadillo a un transeúnte ya no es una escena fuera de lo común. No lo era en la playa, pero tampoco lo es ahora en la ciudad. Estas aves proliferan en busca de comida y se atreven con maña a adentrarse en nuestro mundo cotidiano, hasta el punto que ciudades como Vigo han puesto en marcha planes de actuación con las colonias de gaviotas. Pero no todos los pájaros muestran tanta picardía.

Científicos de la Universidad de Castilla-La Mancha, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de Coímbra (Portugal) y la Universidad Autónoma de Madrid elaboraron mapas espaciotemporales del riesgo de exposición a contaminantes ambientales como el plomo en la fauna silvestre. Para ello analizaron el plomo en la sangre de un total de 691 buitres leonados (Gyps fulvus) capturados por las autoridades ambientales de Aragón entre los años 2008 y 2012.