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DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens

El deseo de combinar franquicias de éxito es tan viejo como la cultura pop.  A veces, los resultados son seductores y divertidos, y en otras ocasiones son tan opacos como las intenciones de quienes los promovieron. En este caso, nos encontramos ante un ejemplo de lo primero. Como podrán comprobar, el encuentro del xenomorfo de Alien con el Caballero Oscuro no puede ser más interesante, sobre todo en su primer tramo.

No es mucho lo que un viejo lector de tebeos le pide a una película de estas características.  Si lo pensamos bien, el problema ‒para quien quiera verlo‒ es que hemos convertido el subgénero de los superhéroes en algo que sólo llegó a ser raramente: algo profundo y tirando a serio, con una gravitas desproporcionada.

Entre 1968 y 1970, Neal Adams regaló a sus lectores el talento que abarca este magnífico volumen, protagonizado por Batman antes de que otros dibujantes y guionistas tumbasen al Hombre Murciélago en el diván del psicoanalista.

La perpetua juventud

Pertenezco a la época de quienes nos educamos a partir de la historieta. A cierta altura de la vida, nos hemos sorprendido, tras habernos habituado, a la perpetua juventud de sus héroes. Les resulta imposible envejecer, siquiera madurar.

Un repaso de los títulos de la línea Otros Mundos dibuja una topografía que nos conduce al pasado y al futuro, y que remite a ese escenario donde los superhéroes son tratados como parte de una mitología flexible, enriquecida con aportes del cine y la literatura.

Acostumbrados, como estamos ahora, a la muerte de héroes y villanos, sea de forma adecuada o contraproducente, es indudable que Una muerte en la familia (diciembre de 1988-enero de 1989) encontró en la tragedia un factor al que los lectores no estaban demasiado habituados, y que hoy hemos de observar con los ojos de aquella época.

Lo primero que debería apuntar sobre esta película es que la vi con una reticencia. Nunca he sido aficionado a las construcciones de LEGO, y tampoco estoy familiarizado con la subcultura pop que éstas han generado. Esta excusa ‒creo‒ me permite ser un poco más imparcial a la hora de contar las virtudes de este film, que son muchas y nada desdeñables. Sobre todo, en estos tiempos en los que originalidad es la palabra menos citada por los cinéfilos veteranos.

Noche Oscura: Una historia verídica de Batman

En la ficción, todo es negociable. Empezando por la verdad. Bien lo sabían los inspiradores del Nuevo periodismo ‒de Truman Capote a Gay Talese‒ cuando nos acostumbraron a ver crecer las palabras a partir de hechos reales. Y es justamente en esa intersección entre lo real y lo soñado donde nos sitúa este cómic prodigioso, independiente de los géneros, tan conmovedor como la vida misma y tan imaginativo como uno de esos casos que resuelve Batman.

Para refrescar la memoria de los amantes del cómic de superhéroes clásico, les diré que esta obra de Alex Ross y Paul Dini es de una belleza abrumadora, tanto por la sensibilidad de su guión ‒forzosamente breve‒ como por su vigor artístico a la hora de rendir tributo al panteón DC.

Mi relación sentimental con el Escuadrón Suicida comenzó gracias a Paul Dini y Bruce Timm, creadores de Harley Quinn en la teleserie animada de Batman que comenzó a emitirse en 1992. Diez años después, cuando este personaje se integró en las filas del Escuadrón, me interesé por este peculiar equipo, creado en 1959 y renovado desde sus cimientos por John Ostrander en 1987.