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A finales de siglo XIX y comienzos del siglo XX los valores no desempeñaban ningún papel en el desarrollo de la ciencia. La noción de ciencia neutra, carente de valores se remonta al siglo XVII, a la creación de la Royal Society londinense. Según el Royalist Compromise, el acuerdo con la corona británica, recogió el compromiso de ésta de permitir a los miembros de la Sociedad investigar en libertad siempre que no se involucrasen en asuntos religiosos, políticos y morales.

La filosofía de la ciencia

Alguien puede ser científico, incluso un buen científico, y no entender cómo funciona la ciencia y el método científico, o ignorar cuáles son sus bases filosóficas y racionales. Es lógico, porque tampoco los bancarios o los banqueros conocen siempre cómo funciona la economía. Ahora bien, en una discusión que pretende ser, no ya científica pero sí al menos racional, hay que saber qué es lo que se puede demostrar y qué es lo que no se puede demostrar.

Zenón de Elea fue un filósofo griego, que perteneció a la escuela de Elea y, según Aristóteles, fundó la dialéctica, lo que él llamaba “el arte de refutar”.

Victoria Ocampo responde a Ortega

En el número 2 de Sur (1931) contesta Ocampo a un epílogo de Ortega, en el que el filósofo español le pide que siga escribiendo sobre Dante. De manera modesta, ella responde a la petición con un excelente artículo.

He querido combinar en el título de este artículo el concepto de sociedad abierta de Karl Popper, con la figura de otro filósofo, Bertrand Russell. De este modo, aparecen juntos, por un lado, uno de los filósofos más importantes del llamado pensamiento conservador o de derechas (Popper), y por el otro, el filósofo quizá más importante del siglo XX en el terreno progresista o de izquierdas (Russell).

Escrito en 1929, Matrimonio y moral (Marriage and Morals, Allen & Unwin, 1929) acusa el paso del tiempo en su sentido positivo. Algunas de sus propuestas han pasado a ser el folclore moral del mundo desarrollado, como el manejo de la contracepción, la igualdad sexual entre hombres y mujeres, la libertad de las costumbres corporales, el divorcio, el control demográfico, etc.

A pesar de su confeso y a veces ingenuo empirismo («cuanto más tosca es una filosofía más cerca está de ser verdadera», escribe), Bertrand Russell no dejó nunca de especular y de tocarse con zonas —la emoción, el espíritu, el sentido— que escapan a cualquier consideración meramente empírica.

El punto ciego

Daniel Goleman se refiere en El punto ciego a una zona de sombra que nos afecta a todos. Un punto ciego, un vacío que carece de existencia.

En este año [2005] se conmemora el centenario de una de las revoluciones científicas más importantes en la historia reciente de la humanidad. A diferencia del tumultuoso inicio del siglo veinte en el terreno político, ésta fue relativamente silenciosa, inicialmente limitada al dominio de la física, pero pronto habría de tener enormes repercusiones a lo largo y ancho del planeta. Son muchos los que establecieron sus bases —desde James Clerk Maxwell y Hendrik Lorentz hasta Ludwig Boltzmann y Max Planck.

Sweet Molly Malone

Es bastante asombroso para mí que la canción favorita de Bertrand Russell sea Sweet Molly Malone. Asombroso por la coincidencia, pues posiblemente es también mi canción, o una de mis canciones, favoritas.