El cine clásico no ha sido olvidado del todo. Todavía nos quedan directores como Clint Eastwood o Steven Spielberg, a los que “les sale” sin esfuerzo, incluso se diría que sin querer. Luego están los intentos de imitación, que suelen quedar en esfuerzos bienintencionados, pero de sabor artificial.

O una gárgola voladora, o un monstruo semihumano o diablos encarnados. En Yo, Frankenstein encontramos de todo, surtido variado, dentro de un relato que –ay– reúne tantos tópicos que a uno le cuesta encontrar ambiciones creativas por parte de Stuart Beattie o del resto del equipo.

Han pasado casi diez años desde que Edgar Wright y Simon Pegg se ganaron el amor del público y la crítica con Shaun of the Dead (Zombies Party), brillante combinación de zombis y comedia costumbrista donde todo –guión, actores, realización, montaje y hasta efectos especiales– funcionaba a la perfección.

"Love Actually" (Richard Curtis, 2003)



Es una suerte para los aficionados a la comedia que Richard Curtis no sea un buen actor. El guionista de series de TV como “Blackadder” y “Mr. Bean” y de películas tan populares como Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y El diario de Bridget Jones, que debuta como realizador con esta comedia coral que enhebra varias historias románticas, decidió abandonar su vocación inicial de periodista cuando entró a estudiar en Oxford y quiso probar suerte con la interpretación.



Al principio de Underworld Evolution, Selene intenta enfrentarse a su mayor preocupación. El recuerdo de su familia masacrada le hace la vida imposible, pero ahora que sabe que el verdadero asesino es Viktor, el mundo de la guerrera se ha venido abajo.



Entre los críticos, no escasean aquellos que son propensos a fruncir el ceño ante dos conceptos: “franquicia de éxito” y “película de diseño”.

Radio encubierta



La película Radio encubierta (The Boat That Rocked), de Richard Curtis, quiere recuperar la historia de un momento vivido por la sociedad británica a mediados de los años sesenta, cuando surgieron diversas iniciativas impulsadas por empresarios como Allan Crawford o Ronan O’Rahilly, que consolidaron proyectos radiofónicos de distinta envergadura, todos ellos instalados en aguas internacionales de Suecia o del Reino Unido.



La película de Bryan Singer narra la principal hazaña de la Resistencia alemana: su intento de asesinar a Hitler y provocar el colapso en el régimen nazi. La citada operación –el llamado Complot del 20 de julio– tuvo un triste final, y sin embargo, no hay nada más épico que el fracaso de un puñado de héroes.