Trestesauros500

Es el gran tema de Alejo Carpentier. La música como arte sonoro, en una confluencia entre América y Europa. La música como contexto antropológico de su tierra. La música como metáfora de largo alcance. Más aún: la música como banda sonora de sus narraciones, o como un ejercicio intelectual profundo, que se vincula, estructuralmente, con su literatura.

"Cuerpo y poder", de Blas Matamoro

Si la fascinación central de la ficción es creer que los personajes imaginarios tienen una existencia verdadera, está claro que cualquier trampa o cualquier enigma de la Historia permiten novelizar el pasado. Por eso nos atraen tanto los impostores, sobre todo cuando los datos reales se dispersan y su máscara parece un rostro genuino. La misma razón nos lleva a ensimismarnos con las ilusiones y los delirios de quienes adornan su biografía con rasgos novelescos.



Rosa Chacel (1898–1994) y Francisco Ayala (1906–2009) son estudiados por Blas Matamoro en su condición de exiliados que transformaron la privación en un estímulo para la creación de sus obras.

Puesto que se trata de lo transgenérico, he de mezclar, románticamente, la narración con la reflexión y, por si acaso, con algo de teoría.



Durante unas cuatro décadas, Manuel Alvar permaneció ligado a la institución que sucesivamente funcionó bajo los rótulos de Instituto de Cultura Hispánica, Instituto de Cooperación Iberoamericana y Agencia Española de Cooperación Internacional.

"Novela familiar", de Blas Matamoro

Se podría decir que en Novela familiar. El universo privado del escritor (Páginas de Espuma, 2010) Blas Matamoro deja de mirar la literatura con el ojo selectivo del crítico, y ahonda con un talento inimitable en la antropología de un gremio –el de los escritores– donde el límite entre lo contado y lo vivido es difícil de establecer.

Unas líneas para los lectores de The Cult