Escritura y memoria. Lo que algunos autores logran alrededor de estos dos términos puede ser genial, pero no siempre resulta sincero. Carrie Fisher logra en estas páginas precisamente eso: convencernos de que hay una verdad que va asentándose a lo largo del relato, convertido hoy, tras la inesperada muerte de la actriz, en una suerte de autobiografía póstuma.

John Belushi murió a los treinta y tres años ejecutado por su volcánica exuberancia (y por una exuberante dosis de speedball) en un lujoso hotel de Sunset Boulevard.