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Resulta que, al final, Steven Soderbergh no se retiró definitivamente del cine, pese a lo que dijo hace unos años. Y nos alegra, la verdad, porque es un director que, pese a no exhibir un estilo personal reconocible, domina a la perfección el lenguaje cinematográfico y no pocas veces sorprende con sus proyectos.

Por muchos motivos, la franquicia Kingsman me recuerda el humor extremo que caracterizaba a varios de los Bond alternativos que surgieron en los sesenta, en particular Derek Flint (James Coburn), el protagonista de Flint, agente secreto (1966).

Este nuevo film de los hermanos Coen resulta desconcertante. Está bien que uno no sepa claramente qué pensar sobre una cinta según sale de la sala, más que nada porque hoy en día siempre se sabe qué esperar de la mayoría de las películas antes de verlas.

Antes de entrar en materia, quiero enviar un aviso a los cinéfilos y críticos que puedan leer estas líneas: no ha habido película de los hermanos Wachowski que, en mayor o menor grado, no me haya gustado.

Soderbergh dirige. En el reparto, se lucen Ewan McGregor, Michael Fassbender, Channing Tatum, Michael Angarano, Antonio Banderas y Michael Douglas. ¿Y quién es la protagonista? Permítanme que les presente a Gina Carano.