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"Mítica o científica, la representación del mundo que construye el hombre se debe siempre en gran medida a su imaginación" (François Jacob)

Belleza y verdad

«Belleza» y «verdad» son palabras que atraen poderosamente nuestra atención, pero no son fáciles de definir. El concepto de belleza posee una fuerte carga subjetiva; no todos coincidiremos en nuestra apreciación de la pintura de Botticelli, Francis Bacon, Goya o Klee, ni en el juicio que nos merecen distintos tipos de música (clásica, atonal, jazz, rock…).

Los horizontes cada vez más amplios del romance científico atrajeron a una legión de nuevos reclutas, entre ellos Robert Cromie, que en esta novela ofreció su propia versión de las consecuencias de la teoría evolutiva de Darwin.

Darwiniana

«Como ni el disfrute de la música ni la capacidad para producir notas musicales son facultades que tengan la menor utilidad para el hombre (…) deben catalogarse entre las más misteriosas de las que está dotado». Esto dice Darwin en El origen del hombre.

Con menos de diez años de diferencia, dos ilustres personajes visitaron el misterioso archipiélago de las Galápagos. Uno era un aún jovencísimo Darwin, quien a bordo del Beagle escribió un diario de viaje donde ya se intuyen las ideas de El origen de las especies. Otro fue Herman Melville, el autor de Moby Dick, que les dedicó un feroz relato de viajes. El libro Las Encantadas. Derivas por Galápagos (Círculo de Tiza, 2015) puso ambos textos frente a frente.

"La biología precede, la cultura trasciende" (Francisco J. Ayala)

La lucha por dejar más y mejor descendencia no termina en el apareamiento. En su teoría de la selección natural expuesta en 1859, Charles Darwin explicó el origen de la diversidad biológica del planeta señalando que todos los seres vivos enfrentan una serie de situaciones (promovidas por otras especies biológicas y por factores del medio) que ponen en riesgo su vida y, en consecuencia, la probabilidad de pasar sus genes a la siguiente generación.

A todas horas, en casi cualquier lugar, el escenario circular de la naturaleza se llena de vida y nos sorprende con su ferviente esperanza de futuro. En este sentido, uno de los fenómenos más llamativos ‒y acaso imperceptibles para la mayoría‒ es el de la especiación: el surgimiento de nuevas variedades animales o vegetales.

Clasificar

El ser humano —y también muchos animales— tiende, de manera natural, a clasificar. Clasifica a sus congéneres en machos y hembras; en jóvenes, adultos y ancianos; en grandes y pequeños, y de muchas otras maneras. Clasifica a los seres que lo rodean: en animales (domésticos, ganado, aves y depredadores) y plantas (de ornato, hortalizas y malezas).

La evolución por medio de la selección natural –la gran idea de Darwin– es la columna vertebral de la biología, y una de las más poderosas ideas producidas por la mente humana. Y sin embargo, es también una de las peor entendidas por la mayoría de la gente.