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Aquello de criarse en el campo tiene sus ventajas, no lo duden. Miren si no cómo se aprende enseguida lo que pica el roce de una ortiga, y sabes coger las frambruesas más maduras.

El hormiguero está ahora abandonado, cubierto de nieve y sin nadie dentro. Cuando lo vi por primera vez, ya hace años de ello, toda su cabecera era un bullir de movimientos y cuando llovía sus habitantes se afanaban rápida y eficazmente para arreglar los desperfectos.

Mudanzas

Oh, sí, mucho antes de ver una gran serpiente en el campo supe de su existencia pues en las primaveras dejaba su antigua piel entre las hierbas, una piel ya seca pero entera y cuya vista me atraía y a su vez repelía, pues me hacía imaginar la delicada y suave operación de muda con que debía haberse hecho y me impresionaba ante un potencial y cercano, aunque irracional, peligro.

Límites

Siempre han estado claros para mí, sobre todo en lo que se refería a la cantidad de dinero de que disponía o no disponía. Así que andar con las maletas llenas y sin coger taxi que te llevara a la estación, ni aun rascando en el bolsillo para la alternativa del autobús, no daba opciones para discernir, la decisión estaba tomada ipso facto: iría andando con ellas en brazos, y vaya que pesaban.

Lo logré. Sobre la mesa había trozos de cable, destornilladores, un par de bombillitas y pilas. El reto era hacer con ello que alguna de esas lamparitas se encendiera. Tenía siete años y cuando una de ellas se encendió fue el más grandioso de los éxitos que recuerdo en todas las casi diez veces más que sobrevivo en este planeta.

El título de este libro ya nos da suficiente información. Esto es lo que se avecina y no es poco. Arturo Valledor, malacólogo, divulgador científico y médico de profesión, digno heredero de una antigua tradición de galenos naturalistas ilustrados, nos informa sin pretensiones y plenamente, con el buen estilo didáctico al que nos tiene acostumbrados, en esta obra, muy anterior a los éxitos editoriales de temática similar: Una verdad incómoda (libro y película) del fariseo Al Gore, versión española de 2007; La venganza de la Tierra del irregular J. Lovelock, traducción de 2007 de The revenge of Gaia (2006) y La tierra herida ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? de los ínclitos Miguel Delibes, padre e hijo (2005)... entre otros muchos de menor calado y diversa factura y fortuna.

¿Por qué hablar de ‘basura marina’? Simplemente porque todos los residuos que se producen en tierra acaban, directa o indirectamente, en el mar.

La primera vez que se reconoció ampliamente que el derecho al agua es un derecho humano fundamental fue apenas en 2002, con el Pacto sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que firmaron 145 países. Y estos países están obligados a “asegurar progresivamente que todos tengan acceso al agua potable segura, de forma equitativa y sin discriminación”.

Un tiradero de basura fue el escenario de un hallazgo que constituye el primer paso para biodegradar un material tan útil como dañino para el medio ambiente.

Aunque se les ha considerado una alternativa para enfrentar el cambio climático, pueden ocasionar problemas más graves que los derivados de usar combustibles fósiles.