graciasportadadefesq

Hay certezas que se publican con una intención pero que acaban consiguiendo el objetivo contrario. Pensemos en el evidente declive de la biodiversidad y en el impacto que sobre ella tiene la irresponsabilidad humana. Lo razonable sería aunar esfuerzos ‒sin fisura alguna‒ para evitar ese naufragio global. Y sin embargo..., bueno, creo que ya adivinan a qué me refiero.

Edward O. Wilson alcanzó su prestigio argumentando que dos realidades aparentemente dispares, la sociedad humana y el mundo natural, se rigen por los mismos principios. Sean B. Carroll alcanzó el suyo unificando el estudio de los seres humanos y el de animales, mostrando que el desarrollo en ambos es impulsado, en lo fundamental, por los mismos procesos moleculares y genéticos. ¿Y qué sucedió cuando estos dos científicos se reunieron en una animada charla? Pues que decidieron unificar toda la biología.

Escribe John Gray en su libro Perros de paja que el pensamiento secular contemporáneo es un pastiche de ortodoxia científica y esperanzas piadosas que se esfuerzan en justificar la noción de progreso, una superstición según la cual los actos humanos están encaminados a hacer del mundo un lugar mejor que cualquier otro que la historia jamás haya conocido.