Trestesauros500



Pablo Jauralde Pou: Francisco de Quevedo (1580–1645), prólogo de Alonso Zamora Vicente, Castalia, Madrid, 1999, 969 pp.

Borges y Quevedo



Borges en el espejo de Quevedo

“Ya cerrada la noche llega don Luis, desasosegado, a su casa de la calle del Niño. La casa pertenece desde hace poco tiempo a su mayor enemigo: don Francisco de Quevedo, de quien el sacerdote cordobés es inquilino, para su desgracia.

La memoria y la cultura

En una conferencia madrileña, Claudio Magris recordó la siguiente escena: durante cierta clase, mencionó el nombre de Marilyn Monroe y una alumna le preguntó quién era la mencionada. «Me sentí desconcertado» comentó Magris «porque para mí la Monroe es como Don Quijote, una referencia ineludible».

Son bien conocidos los contactos y deudas de Borges con el barroco español. Con Góngora y Gracián, ambivalentes. Con Cervantes, intensos pero parciales: Cervantes como resultado del Quijote no es el autor del Persiles. Sólo Quevedo es una referencia fuerte y constante. Quevedo, a quien no trepida en juzgar, con elogio infrecuente en Borges, “primer artífice de las letras hispánicas” en el prólogo a una antología de verso y prosa quevedianos, publicada en 1948. Más aún, en un poema de vejez, aceptando haber elegido en su juventud el español como lengua literaria, lo identifica con el idioma mismo: “Mi destino es la lengua castellana/ el bronce de Francisco de Quevedo”.



Pablo Jauralde Pou: Francisco de Quevedo (1580–1645), prólogo de Alonso Zamora Vicente, Castalia, Madrid, 1999, 969 pp.