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Es raro que Verdi, que admiraba a Alessando Manzoni hasta la adoración y que tenía como lectura de cabecera su preciosa obra I promessi sposi (Los novios), no se planteara (¿atreviera?) pasar al pentagrama tan magna, movida y entretenida novela.

Anna Netrebko (Krasnodar, Rusia, 1971) es hoy sin duda la soprano operística más famosa, sin que apenas discutan su supremacía las búlgaras Krassimira Stoyanova o Sonya Yoncheva, la norteamericana Sondra Radvanovsky o la alemana Diana Damrau. Una lista que podría quizás ser susceptible de ampliación o mejora y donde no aparece ninguna cantante italiana, dejando de lado a la que podría considerarse como la “reina madre” de todas esas sopranos que se halla ya algo cercana ya a la sesentena: Renée Fleming.

Este Ernani de Verdi procedente, sin estar fechado, del teatro de Trieste que lleva el nombre del compositor, con Mara Zampieri en el nada cómodo papel de Elvira, puede situarse entre 1978 y 1985, un momento en que el arte de la soprano paduana encontraba una correlación entre medios y pretensiones.

Un "Rigoletto" perseverante

Desde el Palacio de la Prensa madrileño hubo oportunidad de asistir en directo a una reposición del Rigoletto verdiano desde la Royal Opera House londinense. Se trata del montaje de David McVicar que comenzó a andar en 2001, sustituyendo al anterior de Núria Espert, y que ha sido constantemente repuesto en ese Covent Garden donde está en camino de sobrepasar las dos décadas.

La clonación de Duprez

Gilbert-Louis Duprez fue un tenor francés nacido (1806) y muerto en París (1896) que, después de una carrera como lírico ligero, se enfrentó a partes más pesadas para su cuerda, estrenando Arnold de Guglielmo Tell de Rossini en su presentación italiana, Benvenuto Cellini de Berlioz, Fernand de La Favorite, Polyeucte de Les Martyrs y Dom Sébastien de Donizetti, además de Gaston de Jérusalem de Verdi, el equivalente italiano al Oronte de I lombardi alla Prima crociata.

Hace ciento cincuenta años (los cumplió el 11 de marzo) Verdi estrenó en la Salle de la rue Le Peletier de París, sede entonces de la Opéra, su monumental Don Carlos, la tercera obra destinada a la capital francesa tras Jérusalem (1847) y Les Vêpres siciliennes (1855).

Egipto en China

Uno de los mayores ejemplos de la progresiva y acelerada apertura de la República China a Occidente (o viceversa) fue la edificación del imponente edificio del Centro Nacional de las Artes Escénicas en Beijing (o sea Pequín). Construcción iniciada en 2001 e inaugurada con un espectáculo en diciembre de 2007, fue diseñada por el arquitecto francés Paul Andreu.

Crepúsculos

Quiere el mito que los dioses se lleven jóvenes a sus favoritos, rumbo al Olimpo. En la música, hay ejemplos. La vida otorgó pocos años a algunos que los llenaron con una obra decisiva: Mozart, Schubert, Chopin, Mendelssohn. Pero no es una regla general.

El purgatorio de Visconti

Como el escritor siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Visconti también era un aristócrata persuadido de que su clase ya nada tenía que hacer en la historia, salvo, quizá, jugar a ser una clase. Pero, al revés que Lampedusa, provenía del Norte, de la Italia que había logrado la unificación nacional, con su capital de la ópera, Milán.

Ese músico llamado Verdi

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, el más italiano de los compositores, nació francés en Le Roncole, porque esta pequeña localidad era entonces un departamento napoleónico, el 10 de octubre de 1813 a las nueve horas de la mañana. Murió en el Hotel Milán de esta capital lombarda a las dos y cincuenta minutos de la madrugada del 21 de enero de 1901.