graciasportadadefesq

La inspiración de los poetas

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau Una cita con las musas… Aquí puedes escuchar (y ver algunas imágenes) de Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado, Chus Natera y Daniel Tubau hablan de la inspiración de los poetas en la antigua Grecia, del ataque de Platón a la poesía, de Mary Wollstonecraft Shelley, de su marido Percy, de feminismo y de Frankenstein, por supuesto.

El cielo, en el cine de Angelopoulos, siempre está nublado y, entre el objetivo de la cámara y el paisaje que retrata, hay siempre una capa brumosa que siluetea las figuras. Aunque nació en Atenas (el 27 de abril de 1935), de madre cretense y padre del Peloponeso, sus paisajes son los de las montañas del norte de la Grecia rural e industrial del mediodesarrollo.

Aunque hayan leído mucho sobre el tema, los lectores que tomen entre sus manos este volumen llegarán a la conclusión de que se trata de uno de los mejores tratados de mitología disponibles en la bibliografía actual. Comprensible, exhaustivo, riguroso y apasionante, este libro es uno de esos títulos que siempre conviene tener a mano, tanto por el repertorio clásico que atesora como por la pasión atemporal que despiertan sus verdaderos protagonistas: aquellos dioses y semidioses que siguen inspirando nuestra cultura y nuestro arte.

La infiel Helena

En la mitología griega encontramos a una mujer que es el ejemplo opuesto a Penélope. Es interesante imaginar si Helena y Penélope llegaron a conocerse alguna vez, pero sí se sabe que ella conoció al marido de Penélope, a Ulises. Estoy hablando, por supuesto, de la bella Helena, paradigma de la mujer casquivana e infiel.

La fiel Penélope

Para continuar nuestra indagación sobre la fidelidad como si fuera un paseo, usaremos otro método que también practicaba Aristóteles: lo mejor que se puede hacer si se quiere averiguar qué es la prudencia es observar cómo son aquellas personas a las que llamamos prudentes. Decimos que Pericles es prudente, así que si observamos a Pericles, tal vez lograremos descubrir qué es la prudencia.

El héroe en el estiercol

“Ya iban a coger el premio, cuando Áyax, corriendo, dio un resbalón –pues Atenea quiso perjudicarle– en el lugar que habían llenado de estiércol los bueyes mugidores sacrificados por Aquiles, el de los pies ligeros, en honor de Patroclo; y el héroe llenóse de boñiga la boca y las narices. El divino y paciente Ulises le pasó delante y se llevó la cratera; y el preclaro Áyax se detuvo, tomó el buey silvestre, y, asiéndolo por el asta, mientras escupía el estiércol, habló así a los argivos:

Helena de Troya y su doble

Todo el mundo sabe que Helena de Troya era una hermosa mujer que vivía con el rubio Menelao de Esparta hasta que pasó por allí el troyano Paris y la raptó. Así se inició la guerra de Troya, que duró diez años, causó terribles muertes y crueldades en ambos bandos e inspiró a un poeta ciego a escribir la Ilíada. Ese rapto, según Herodoto, fue la causa de las guerras entre griegos y asiáticos, que culminarían con la conquista del imperio persa por Alejandro. Pero lo que no es tan conocido es que Helena ya había sido raptada en una ocasión anterior por alguien a quien ya conocemos muy bien, Teseo de Atenas.

Las dos obras fundamentales de la épica arcaica griega son la Ilíada y la Odisea, atribuidas a Homero o a una organización de cantores que se escondía bajo ese nombre. Las dos épicas indias son el Mahabharata y el Ramayana.

Homero no se menciona de manera explícita a sí mismo en sus dos grandes obras, aunque algunos han pensado que podría ser el cantor Demódoco, que aparece en la corte de los feacios, como veremos más adelante.

Aquiles y Áyax se la juegan en Troya

En otro artículo hablé de la sorprendente ausencia del estudio de las leyes del azar en la Grecia clásica. Mencioné allí una pintura de Polignoto, que menciona Pausanias en su Descripción de Grecia, en la que se veía jugar a los dados a dos personajes de la guerra de Troya, Palamedes y Tersites. Aunque esa pintura se ha perdido, sí se conservan otros dibujos en ánforas y jarras griegas, en los que quienes juegan a los dados son los guerreros más poderosos de Troya, Aquiles y Áyax, como se puede ver en el ánfora que encabeza este artículo y en las que se reproducen a continuación.