Uno, a veces, vive cosas que nunca deberían acabar. A mí, por ejemplo, me agrada sentir la compañía de personajes que conocí en la niñez, y por eso nunca desdeño los reboots, los remakes y los universos expandidos. Sobre todo aquellos que me devuelven viejas compañías. Si además se trata de Star Wars, mis preferencias por la trilogía clásica me llevan a devorar cualquier producto que recupere su ambiente y que prolongue las hazañas de sus protagonistas.