En aquellos años en los que aún coleccionábamos elepés, el libro Gödel, Escher, Bach. Un eterno y grácil bucle, de Douglas R. Hofstadter, nos descubrió que la música podía ser estudiada desde un ángulo multidisciplinar, con un efecto aún más satisfactorio si la ciencia contribuía a dicho análisis.

Por si faltaran pruebas a la profundidad de la obra bachiana –profundo es lo que carece de fondo– he aquí otra adaptación moderna de sus Variaciones Goldberg. Concebidas originalmente para teclado, se las ha transcrito para orquesta reducida y para órgano. Los resultados no pueden ser más dispares y subrayan la riqueza de sugestiones que atesora la obra. En un caso suena como una doble suite barroca, en el otro alcanza una majestuosidad catedralicia.

Por si faltaran pruebas a la profundidad de la obra bachiana –profundo es lo que carece de fondo– he aquí otra adaptación moderna de sus Variaciones Goldberg.