graciasportadadefesq

La manera de consumir imágenes por parte del público actual, aquejado de eso que llaman déficit de atención (la falta de paciencia y la concentración de un niño de tres años, hablando en plata), ha complicado la existencia del género de suspense, cuya esencia es, precisamente, forzar el temple del espectador para mantenerlo tenso y pendiente.