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La fuerza del color

Recientemente, he visto una película realizada en 2003, Lejos del cielo (Far from Heaven). El film, dirigido por Todd Haynes, se ambienta en la Norteamérica suburbana de 1957, en Hartford, Connecticut.

Como ya comenté en su respectiva entrada, la novela Hijos de los hombres, de P.D. James, pasó en su momento sin pena ni gloria. No convenció a los seguidores de la escritora, que esperaban encontrar en ella otra de sus intrigas policiacas y se encontraron en cambio con un melancólico thriller de ciencia ficción distópica. Y, dado el encasillamiento de James como escritora de misterio, el libro tampoco llamó la atención de los amantes de la ciencia-ficción.

Cuando Parque Jurásico (1993) se convirtió en la película más taquillera de todos los tiempos, Universal Studios tomó la obvia decisión de producir una secuela. Michael Crichton, que no tenía previsto continuar la historia de su primera novela, se vio más o menos forzado a volver sobre los personajes y en 1995 presentó El mundo perdido, de la que ya hablé en un artículo anterior y cuya lectura recuerda inevitablemente a la novelización de un guión cinematográfico.

A Todd Haynes hay que agradecerle, además de sus excelentes dotes como director, su amor sin complejos por el melodrama clásico, una afición casi punk en estos tiempos de cinismo y agresividad. No es que su películas sean blandas o edulcoradas, pero sí que recurren a personajes y situaciones que van, emocional y artísticamente, un poco más allá del drama realista. Es algo que también le ocurre a nuestro Pedro Almodóvar, sin que los films de ambos cineastas se parezcan demasiado.

Hay un lugar en Internet llamado Rotten Tomatoes donde se reúnen las críticas de la prensa especializada (estadounidense, en su mayoría) y de los usuarios para calcular un “consenso”, una puntuación final. Para muchos, esta puntuación es Ley indiscutible, y conviene callarse la opinión sobre una película hasta no haber consultado cuál es el “consenso”, para no ir contra la corriente.

Una tragedia posmoderna

Una película de David Cronenberg es siempre una apuesta segura. Lo ratificó en Map to the Stars (2014). El envite no era fácil: reeditar una historia trágica de familia, una maldición de sangre, incesto y crimen pero hacerlo de modo que no se proclame desde el comienzo su carácter justamente trágico sino que parezca una comedia dramática de costumbres, con algo de guardarropa de moda y algo de psicoanálisis.

Cronenberg no deja de ser Cronenberg en esta película, pero es un tipo tan inteligente que en ningún momento deja de tener en cuenta el universo y la fama de su guionista, Bruce Wagner, célebre por sus corrosivos retratos de un Hollywood que conoce bien desde dentro.

Si nos paramos a pensarlo, la versión de Carrie rodada en 1976 por Brian De Palma está más en sintonía con Hitchcock que con el repertorio temático de quien firma la novela original, Stephen King. De hecho, las oscilaciones del suspense, el manierismo visual, el constante empleo de metáforas y un reflejo nada prosaico de la sexualidad son lo más rescatable de aquella película, que ha envejecido bastante mal en nuestro imaginario, pero que mantiene su interés gracias a la espléndida interpretación de Sissy Spacek.

Londres, 2027: Los hijos de los hombres

El mundo vive sin esperanza ante la pérdida de la fertilidad del sexo femenino. Las migraciones masivas procedentes de países del Tercer Mundo desbordan el planeta y causan graves problemas de abastecimiento de alimentos y de seguridad, de tal forma que los inmigrantes son aislados en campos de refugiados. El terrorismo de grupos nacionalistas es habitual en las caóticas calles de la City: bombas en autobuses, aceras y estaciones han creado un clima de miedo en la población y un estado policial en el que las libertades brillan por su ausencia. La TV informa de que el ser humano más joven del mundo, un varón de 18 años, ha muerto. Pero una luz de esperanza se enciende: una joven de color queda embarazada y debe ser protegida de los radicales.

Crítica de "Chloe" (2009)



Catherine (Julianne Moore) es una profesional de éxito que siente que su vida personal se está derrumbando. Su hijo cada día le muestra más agresividad, se siente mayor y carente de atractivo y, por si fuera poco, tiene la sospecha de que su marido (Liam Neeson) le engaña con jovencitas. Para probar su infidelidad, planea una treta poco usual: tentar a su marido con un cebo, una joven prostituta llamada Chloe (Amanda Seyfried). Lo que no se imagina es que tras la aparente docilidad y dulzura de Chloe se ocultan unos planes maquiavélicos.