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"Julio César", de William Shakespeare

En Julio César, probablemente escrita en 1599, aborda William Shakespeare la polémica figura del emperador romano con aguda visión y con una originalidad dramática inédita hasta entonces.

Tros de Samotracia

Al igual que Robert E. Howard elevó el género de espada y brujería a la altura de lo mítico, Talbot Mundy inmortalizó la novela histórica como un arquetipo de la aventura con mayúsculas.

Cruzando ríos

“El 15 de mayo de 1796 entró en Milán el general Bonaparte, al frente de aquel ejército joven que acababa de pasar el puente de Lodi y de enterar al mundo de que, al cabo de tantos siglos, César y Alejandro tenían un sucesor.” Con esta rotundidad comenzaba Stendhal su libro La cartuja de Parma, publicado en 1839.

La marca de Julio César

Gaius Iulius Caesar, Julio César, o dicho de otro modo sin declinar ni pensar en su pronunciación correcta, César. O Julio, como le decían en Astérix, un referente visual ya clásico para recordar al que nunca fue rey ni mucho menos, emperador. Sin embargo, su nombre, ha sido sinónimo de lo que nunca fue. Ni aspiró siquiera. Y en muchos otros idiomas para colmo y de manera más que reconocida, aunque no hayamos caído en ello.

"La guerra de las Galias", de Julio César

Los clásicos... Quién puede negarse a leerlos. Me imagino que si les hablo de una edición bilingüe de los comentarios sobre la Guerra de las Galias, ustedes tendrán que recordar su trayectoria escolar. Quizá una de las muchas líneas que dividen el mundo sea ésta que separa a quienes hojearon ‒o siguen hojeando‒ De bello Gallico con el diccionario de latín sobre la mesa, y quienes han oído hablar de dicha obra pero no han sentido aún el impulso o la obligación de adentrarse en ella.

"Julio César", de William Shakespeare

En Julio César, probablemente escrita en 1599, aborda William Shakespeare la polémica figura del emperador romano con aguda visión y con una originalidad dramática inédita hasta entonces.

Tros de Samotracia

Al igual que Robert E. Howard elevó el género de espada y brujería a la altura de lo mítico, Talbot Mundy inmortalizó la novela histórica como un arquetipo de la aventura con mayúsculas.