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Antes de Watchmen: El Corsario Carmesí

Al otro lado de las viñetas tenemos al recordado guionista Len Wein y al dibujante John Higgins. Sabes que puedes confiar en sus cualidades narrativas en el justo instante en que abres las páginas de este cómic. Un tebeo que, además, nos brinda una oportunidad para echar de menos a un creador como Wein, cuya larga carrera estuvo llena de títulos formidables.

Hombre, si uno puede apasionarse con una precuela bien hecha, es que una franquicia funciona. Aunque no lo parezca, secuela, precuela o reboot ‒en nuestro idioma: reinicio‒ son palabras mayores. Ya saben cuánto nos deben importar el respeto a un legado, la continuidad de un proyecto creativo o el homenaje a una obra con mayúsculas.

Empecemos por lo más nostálgico: en 1983 leímos parte de estos relatos en un volumen de 112 páginas que nos hizo descubrir, por partida doble, la magia tenebrosa de la Cosa del Pantano y el arte único de su ilustrador, Bernie Wrightson.

Retrocedamos imaginariamente a 1831, fecha en que comienza la acción de esta obra. Uno de los biógrafos de Poe, Walter Lenning, describe ese momento en la vida del escritor: ya ha pasado su examen de ingreso en West Point, pero su experiencia como cadete es decepcionante y abandona la carrera militar. Por estas fechas, escribe poemas de gran calidad, coincidiendo con su regreso desde Nueva York a Baltimore.

Cuando en noviembre de 2013 la Patrulla X cumplió medio siglo, el editor Nick Lowe describió un sentimiento que aún conmueve a miles de aficionados: "A lo largo de los últimos cincuenta años –dijo Lowe–, los X-Men han cambiado las vidas de mucha gente, incluida la mía".

En el arco argumental Días del futuro pasado (Days of Future Past, "The Uncanny X-Men" nº141-142, enero-febrero de 1981), los creadores que se encargaban de tramar nuevas aventuras para la Patrulla X, Chris Claremont y John Byrne, tuvieron una brillante idea. Plantearon una distopía futura en las que los mutantes eran eliminados o trasladados a campos de concentración, e idearon asimismo una solución. En ese magnífico tebeo, la Kitty Pryde del futuro viaja telepáticamente al presente (1980) para prevenir junto a sus camaradas esa tragedia que aún está por llegar. El concepto del Multiverso, con sus distintas líneas históricas, es bien conocido por los lectores de los cómics Marvel, así que a nadie le sorprendió que Kitty fuera capaz de este salto interdimensional.

Blanco humano: Vivir en Amérika

Religión. Sexo. Política. Una asombrosa vuelta de tuerca a los tópicos más sagrados de la nación para el mejor imitador del mundo, Christopher Chance. El blanco humano.

Marvel Gold vuelve a deleitar al aficionado con otra antología clásica, en esta ocasión protagonizada por el gigante esmeralda. En este tomo se recopila la complicada y trágica historia de amor de La Masa con Jarella, la reina de K´ai, un mundo situado en el Microverso.