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"Correspondencia escogida", de Luis Buñuel

Aunque a algunos cineastas les cueste admitirlo, incluso los genios del séptimo arte deben mucho a sus contemporáneos. En el caso de Buñuel, esos contemporáneos protagonizan un siglo, y su imaginación y talento oscilan entre el cine, la literatura, la pintura o el simple arte de vivir.

La esfinge de la muerte prefiere robar la miel de los panales a libar el néctar de las flores. Es el único lepidóptero capaz de emitir un sonido que podemos percibir los humanos. En la cultura popular se considera un insecto de mal agüero. Ha llamado la atención de pintores como Salvador Dalí, cineastas como Luis Buñuel y Jonathan Demme, y escritores como Edgar Allan Poe y Bram Stoker, el autor de Drácula. Para verla sólo tienes que visitar el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).

El fin del primer acto

Dice Casanova en sus Memorias: “Confieso, ahora, con toda humildad, la metamorfosis que se operó en mí, en Londres, a la edad de treinta y ocho años. Fue la clausura del primer acto de mi vida. La del segundo se efectuó a mi marcha de Venecia, en 1783, y la del tercero tendrá lugar, al parecer, aquí, donde me distraigo escribiendo estas Memorias. Entonces acabará mi comedia en tres actos, y si silban, como muy bien puede suceder, espero no oírlo.”

El cine de Libertad Lamarque

La aparición del cine sonoro fue musical, con El cantor de jazz protagonizado por Al Jolson. La nueva modalidad del arte luminoso, que abandonaba para siempre la mudez, exigió el concurso de actores que fueran cantantes, tomados del mundo de la ópera y la opereta, la comedia musical y la zarzuela. Debían ser fotogénicos, eventualmente bellos, tener técnica vocal aunque no necesariamente unos medios generosos.

En México y en 1953, Luis Buñuel dirigió una adaptación de Robinson Crusoe. La película, cuyos negativos originales se dan por perdidos, fue reconstruida, con las limitaciones pensables, por la Televisión Española (1989). Faltan fotogramas y, por momentos, las secuencias se tornan espasmódicas y tartamudas. El color vacila al cambiar de rollo, y esto es bueno, porque acentúa la gesticulación onírica que Buñuel esboza a ratos.

Cuenta Fernando Savater que, en su primera visita a México, en la década de los setenta, fue invitado por Octavio Paz a una cena en la que participarían el antropólogo Claude Lévi-Strauss y la pintora Leonora Carrington. Llegada la hora, la Carrington excusó su asistencia, una ausencia que Lévi-Strauss comentó con un escueto "pues yo prefiero que no haya podido venir". Ante la mirada sorprendida de Octavio y Fernando, el antropólogo se sintió en la obligación de añadir un "la conocí hace treinta años. Era tan hermosa y estuve tan enamorado de ella que no sé cómo habría soportado verla hoy".



Helen Levitt. Lírica Urbana. Fotografías 1936-1993 es una retrospectiva de la fotógrafa que configuró la estética de la fotografía de calle con su capacidad de suspender el tiempo y el movimiento.

Entrevista con Pepín Bello

Amigo íntimo de BuñuelLorca y DalíJosé Bello Lasierra (1904-2008) estudió junto a ellos en la Residencia de Estudiantes. Su relación con los tres artistas, abordada por Agustín Sánchez Vidal en Buñuel, Lorca, Dalí: El enigma sin fin (1988), desvela detalles fundamentales para comprender el carácter de aquel grupo.

Actor con una extensa y prestigiosa carrera en España y México, Eduardo McGregor es un gran conocedor del entorno de Luis Buñuel. Reproduzco a continuación la entrevista que le hice en 2000 para la revista Cuadernos Hispanoamericanos.


Entre los proyectos de Luis Buñuel que no llegaron a prosperar figura un guión, Goya, presentado sin éxito a la Junta Magna del Centenario de Goya en Zaragoza.